Salvando las distancias el EPFL suizo viene a ser la versión europea del MIT norteamericano… al que admiramos tanto después de haber estado estudiando por allí (aunque fuera solo una semana).

Hace unos años tuvimos la suerte de revisar el robot educativo Thymio II originario de la Escuela Politécnica Federal de Lausana que ahora nos sorprenden con un revolucionario método de impresión 3D que no solo ahorra tiempo, sino que cuenta con una precisión absolutamente asombrosa y es capaz de fabricar cada nuevo modelo de una sola pieza, sin necesidad de un proceso de acabado posterior.

Según la empresa (spinoff) Readily3D su tecnología se basa en un principio básico de la tomografía, ya que recurre a una representación transversal de un objeto para, utilizando rayos X y ultrasonidos, iluminar una pieza de resina desde distintos ángulos para solidificarla dándole la forma necesaria.

El láser endurece el líquido a través de un proceso de polimerización. Dependiendo de lo que estemos construyendo, usamos algoritmos para calcular exactamente dónde necesitamos apuntar los rayos, desde qué ángulos y en qué dosis.

En la actualidad esta nueva tecnología de impresión 3D solo es capaz de crear objetos de un tamaño de unos dos centímetros, con una precisión de 80 micrómetros –como un pequeño mechón de pelo. Sin embargo, desde la compañía están convencidos de que podrán escalar la máquina que han desarrollado para llegar a imprimir modelos más grandes, de hasta 15 centímetros… utilizables en el campo médico, por ejemplo.

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