OpenInfrared Point (149 $) es un nuevo hub de control universal que acaba de aterrizar en Kickstarter y que promete acabar con el cajón de mandos a distancia acumulados en el salón. Construido alrededor de un módulo ESP32-S3-WROOM-1, este pequeño dispositivo combina infrarrojos, Bluetooth Low Energy, NFC y streaming de audio para gestionar televisores, proyectores, receptores AV, aires acondicionados y otros aparatos compatibles directamente desde el smartphone, sin necesidad de instalar una aplicación dedicada gracias al acceso por código QR o por etiqueta NFC. Funciona de forma local, sin depender de la nube, y ofrece una API HTTP que facilita su integración con plataformas de domótica como Home Assistant, Apple Home, Alexa, Google o SmartThings. El proyecto arranca con un precio de 149 dólares para la unidad individual, una cifra notablemente superior a la de otros hubs IR ya existentes en el mercado, lo que abre el debate sobre si las prestaciones adicionales justifican el sobrecoste.
Un hub construido sobre el ESP32-S3
El corazón de OpenInfrared Point es el módulo ESP32-S3-WROOM-1, que integra un SoC Espressif ESP32-S3 con doble núcleo Tensilica LX7 a una frecuencia de hasta 240 MHz, con extensiones vectoriales pensadas para cargas de trabajo de inteligencia artificial ligera. El módulo cuenta con 512 KB de SRAM, 8 MB de PSRAM y 16 MB de memoria flash, además de conectividad WiFi 4 y Bluetooth LE 5 a través de una antena PCB integrada. Esta base de hardware, ya consolidada en decenas de proyectos de electrónica de consumo y domótica, permite al fabricante mantener un coste de componentes razonable mientras añade funciones adicionales como el lector NFC integrado, un emisor infrarrojo multidireccional y una entrada de audio de 3,5 mm para transmitir el sonido del televisor directamente a unos auriculares conectados al móvil, algo especialmente útil para ver la televisión sin molestar a otras personas en casa. El dispositivo se alimenta mediante USB tipo C a 5V y está disponible en tres acabados de color: índigo, verde y transparente. Para quienes deseen ampliar el alcance del infrarrojo más allá de la habitación donde se ubica el hub, existe además un conector jack de 3,5 mm que permite conectar un emisor IR externo.
Cómo funciona el control sin aplicación dedicada
Una de las señas de identidad de OpenInfrared Point es su enfoque de «cero fricción» a la hora de acceder al panel de control. En lugar de obligar al usuario a descargar e instalar una aplicación específica, el dispositivo genera una interfaz web accesible escaneando un código QR impreso en el propio hub o simplemente acercando el teléfono a la zona NFC integrada. Esta interfaz se sirve de forma local desde el propio ESP32-S3, sin pasar por servidores externos, lo que reduce la latencia de respuesta y evita depender de una conexión a internet estable para las operaciones básicas de control. El sistema soporta tres vías de comunicación con los dispositivos que gestiona: infrarrojos tradicional, control IP mediante peticiones HTTP y Bluetooth Low Energy, mientras que el soporte para radiofrecuencia (RF) queda anunciado como una futura ampliación modular. Para aprender los códigos de mandos ya existentes en casa, basta con apuntar el mando original hacia el receptor IR del hub y dejar que el propio dispositivo capture y almacene la secuencia, un proceso habitual en este tipo de productos pero que aquí se combina con la posibilidad de guardar macros y diseñar layouts de mando virtuales completamente personalizados que después quedan almacenados localmente en la memoria flash de 16 MB.
Integración con domótica y filosofía de código abierto
Más allá del control puntual de un televisor o un aire acondicionado, OpenInfrared Point apuesta claramente por integrarse en ecosistemas de automatización del hogar ya existentes. La API HTTP embebida permite que plataformas como Home Assistant orquesten el hub como un dispositivo más dentro de rutinas y escenas, algo que resulta especialmente interesante en instalaciones donde ya conviven sensores, interruptores inteligentes y asistentes de voz de distintos fabricantes. El equipo detrás del proyecto ha anunciado también la intención de publicar una base de datos abierta de códigos infrarrojos ya aprendidos, de forma que la comunidad pueda compartir y reutilizar perfiles de mandos sin tener que repetir el proceso de aprendizaje dispositivo por dispositivo. A esto se suma el compromiso de liberar tanto el hardware como el software como proyecto de código abierto, previsiblemente cuando finalice la campaña de financiación, lo que situaría a OpenInfrared Point en una posición similar a la de otros proyectos de hardware abierto que han ganado tracción en el sector del hogar inteligente durante los últimos años.
Precio y comparación con la competencia
El posicionamiento de precio de OpenInfrared Point resulta uno de los puntos más comentados desde su lanzamiento. Mientras que hubs infrarrojos como el BroadLink RM mini 3 o el más reciente XIAO Smart IR Mate rondaban los 10 dólares en el momento de su lanzamiento, la unidad individual de OpenInfrared Point parte de 149 dólares en su fase de early-bird dentro de Kickstarter, una diferencia de más de diez veces el precio habitual del segmento. El fabricante también ofrece paquetes de mayor tamaño, con el pack Duo a 249 dólares, el Trio a 349 dólares y un pack orientado a empresas con diez unidades por 1.000 dólares, además de gastos de envío que varían según la región de destino. La campaña, alojada en Kickstarter, tiene fecha de cierre prevista para el 13 de agosto de 2026. El propio medio que ha dado a conocer el producto reconoce que la diferencia de precio se explica en parte por funciones adicionales como el acceso por QR y NFC, la entrada de audio para streaming privado y una aplicación más cuidada, aunque deja abierta la duda de si estas prestaciones justifican de forma objetiva un coste tan superior al de alternativas ya asentadas en el mercado, como puede consultarse en CNX Software.
El ESP32-S3 como base habitual de este tipo de proyectos
No es casualidad que fabricantes de pequeños dispositivos de domótica recurran de forma recurrente al ESP32-S3 como plataforma de referencia. Se trata de un microcontrolador con soporte nativo para Bluetooth Low Energy y WiFi, documentado extensamente por Espressif Systems, que además incorpora aceleración vectorial pensada para tareas ligeras de aprendizaje automático en el propio dispositivo, sin depender de servidores externos para procesar señales o patrones de uso. La hoja de especificaciones oficial del fabricante detalla estas capacidades con mayor profundidad técnica y resulta un buen punto de partida para quien quiera entender por qué este chip se ha convertido en un estándar de facto en el segmento maker y en productos de pequeña serie. En paralelo, la propia comunidad de Home Assistant mantiene documentación específica sobre cómo integrar dispositivos que exponen una API HTTP local, un aspecto que resulta directamente relevante para entender el atractivo de OpenInfrared Point dentro de instalaciones domóticas ya existentes.
Reflexiones adicionales
Más allá de las cifras concretas, OpenInfrared Point ilustra bastante bien hacia dónde parece dirigirse una parte del mercado de accesorios para el hogar inteligente: dispositivos que renuncian a las aplicaciones propietarias pesadas en favor de interfaces web ligeras accesibles al instante, y que apuestan por el procesamiento local frente a la dependencia de servicios en la nube. Esta filosofía conecta con una demanda creciente de privacidad y control por parte del usuario, algo que también ha impulsado el crecimiento de plataformas como Home Assistant en los últimos años. Al mismo tiempo, el precio de salida deja claro que este tipo de propuestas todavía se dirige a un público entusiasta y dispuesto a pagar una prima por el diseño, la integración y la promesa de apertura futura del proyecto, más que a un consumidor que simplemente busca sustituir un mando perdido. Como suele ocurrir con las campañas de crowdfunding, habrá que esperar a que el producto llegue realmente a manos de los primeros compradores para comprobar si las prestaciones anunciadas, especialmente la fiabilidad del aprendizaje de códigos IR y la promesa de apertura del hardware, se sostienen fuera del entorno controlado de la presentación.
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