Synergy Logic ha presentado el SLM-RP4, un autómata programable construido sobre la Raspberry Pi 4 y pensado para entornos industriales. Se instala en carril DIN, funciona con 24 V y admite hasta ocho módulos de entradas y salidas, que suman un máximo de 128 puntos. Incluye Ethernet Gigabit, Wi-Fi 5, Bluetooth 5.0 y una carcasa de aluminio sin ventilador. Viene con OpenPLC preinstalado, de modo que se programa con los lenguajes del estándar IEC 61131-3. Cuesta 249 dólares sin módulos. En este artículo repasamos qué ofrece, cómo se amplía, qué software lo acompaña y para quién puede tener sentido.

Una Raspberry Pi con traje industrial

La idea no es nueva. Llevamos años viendo la Raspberry Pi dentro de cajas metálicas con bornas y carril DIN. Lo que cambia aquí es el planteamiento de la expansión. El SLM-RP4 integra un bus propio en el lateral y no obliga a tender cables entre módulos.

El corazón es una Raspberry Pi 4 Model B con 2 GB de RAM y una tarjeta microSD de 16 GB. Es un procesador de cuatro núcleos Cortex-A72 a 1,5 GHz, más que suficiente para la lógica de una máquina pequeña. Además, el equipo ofrece dos puertos micro-HDMI, cuatro USB (dos USB 3.0 y dos USB 2.0) y una salida de audio de 3,5 mm.

La carcasa de aluminio hace de disipador y evita partes móviles. Pesa 289 g y está pensada para trabajar entre 0 y 50 °C. Cuenta con certificación UL 61010 y marcado CE conforme a EN 61131-2 y EN 61010. Para un producto basado en una placa de aficionado, es un respaldo normativo considerable.

Cómo crece: módulos y bus SPI

La expansión se hace con módulos apilables que se conectan por el lado derecho del controlador mediante conectores de borde. La posición de cada uno determina su dirección de ranura. Hay 18 modelos compatibles, y conviene saber que no admiten extracción en caliente. Hay que apagar antes de cambiar nada.

El catálogo cubre lo habitual en automatización. Hay entradas digitales de 12 a 24 V en continua, o de 24 V en alterna y continua. También hay una variante de ocho canales para 100–240 V en alterna. Entre las salidas están las de estado sólido, sourcing y sinking, y los módulos de relé de 8 o 16 canales con contactos SPST o SPDT. Para señales analógicas hay entradas y salidas de tensión y corriente. Y hay un módulo de termopares que admite nueve tipos distintos, entre ellos J, K, T y S, además de entradas en milivoltios.

Existe incluso un módulo simulador con ocho interruptores. Resulta práctico para probar lógica en el banco de trabajo sin conectar sensores reales.

Los números que importan

Hay varios datos técnicos que ayudan a valorar el equipo con realismo.

  • El límite de 128 puntos con ocho módulos equivale a 16 puntos por módulo. Eso encaja con los módulos de 16 canales digitales, pero otros, como los de 4 canales de termopar, aprovechan mucho menos esa capacidad.
  • Las entradas analógicas tienen 13 bits de resolución, es decir, 8192 niveles. En un rango de 0 a 10 V, cada escalón equivale a unos 1,22 mV.
  • Las salidas analógicas se quedan en 12 bits, con 4096 niveles. En el mismo rango, el paso es de unos 2,44 mV.
  • El intervalo de escaneo del bus se ajusta entre 1 y 1000 ms. El valor por defecto son 10 ms, lo que supone 100 lecturas por segundo. Con 1 ms se llegaría teóricamente a 1000.
  • La alimentación principal es de 24 V en continua con una tolerancia de ±25 %. En la práctica, el equipo acepta entre 18 y 30 V.
  • El puerto USB-C acepta 5 V y 3 A, es decir, 15 W. Sirve para alimentar solo el controlador, no el bus de módulos.

Hay un detalle más que da confianza. Si los errores de comunicación en el bus superan un umbral configurable, el sistema detiene la ejecución del programa y pone las salidas a cero. Es el comportamiento seguro que se espera de un PLC. Se suma un perro guardián por hardware, el llamado watchdog, que ayuda a recuperar el equipo si la aplicación se cuelga.

Software: OpenPLC, Python y C++

El equipo llega con Raspberry Pi OS, el entorno de ejecución de OpenPLC y bibliotecas propias de Synergy Logic en Python y C++. El fabricante recomienda OpenPLC Editor 4.3.1 o superior.

Con ese editor se programa en Ladder, texto estructurado, bloques de función o lista de instrucciones. También se pueden crear bloques en Python y C++. El editor incluye un paquete específico para este controlador. Con él se eligen los módulos de cada ranura, se asignan las direcciones IEC y se ajusta el bus.

Hay una alternativa. Se puede usar directamente las bibliotecas para gobernar el bus sin pasar por OpenPLC. Eso sí, ambos métodos no pueden funcionar a la vez. Es una restricción lógica, porque dos programas peleando por el mismo bus darían problemas.

Supervisión local con FUXA

Un PLC sin pantalla de supervisión se queda corto. Para eso, la documentación oficial incluye una guía de integración con FUXA. FUXA es una plataforma de código abierto para HMI y SCADA que se maneja desde el navegador. Se comunica con OpenPLC o con aplicaciones propias mediante Modbus TCP.

Con ella se montan paneles con indicadores, deslizadores, medidores y gráficas de tendencia. La documentación trae ejemplos de monitorización de señales analógicas, registro de termopares y control de salidas. Quien ya ha montado paneles en Home Assistant o Node-RED encontrará un flujo de trabajo familiar. Eso sí, aquí las señales vienen de bornas industriales y no de sensores domésticos.

Competencia y precio

El SLM-RP4 no está solo. Industrial Shield ofrece desde hace tiempo un PLC con Raspberry Pi 4. EDATEC propone el ED-PLC2010 con CM4, CODESYS y hasta 32 módulos de expansión. Sfera Labs también tiene su Strato Pi Max, basada en el CM4.

La propuesta de Synergy Logic se diferencia por la integración directa del bus y por apostar por software abierto. Frente al ED-PLC2010, queda por debajo en capacidad de expansión. Ocho módulos frente a 32 es una diferencia clara. Pero también se mueve en otra liga de complejidad y, probablemente, de precio.

El fabricante ya tenía el SL-RP4, que cuesta 149 dólares y depende de conectividad externa para las entradas y salidas. El SLM-RP4 sube a 249 dólares. Son 100 dólares de diferencia por el bus integrado, y los módulos se venden aparte. Antes de decidir conviene sumar el coste de los módulos necesarios, porque ahí se juega el presupuesto real.

Reflexiones adicionales

El SLM-RP4 muestra bien hacia dónde va este mercado. Los autómatas clásicos siguen mandando en la industria pesada. Pero en proyectos pequeños, bancos de pruebas, adquisición de datos y automatización a medida, una base como la Raspberry Pi tiene mucho sentido. Hay documentación abierta, comunidad enorme y herramientas conocidas.

También hay límites que conviene tener presentes. La Raspberry Pi 4 corre un sistema Linux de propósito general, y eso no ofrece el determinismo estricto de un PLC dedicado. Para procesos con tiempos críticos de pocos milisegundos habría que medir con calma. Además, el uso de una microSD como almacenamiento exige cuidado con las escrituras frecuentes. Una copia de seguridad de la imagen es casi obligatoria.

Aun así, la combinación de certificaciones, módulos variados y software abierto lo convierte en una opción seria para quien quiere aprender o prototipar. Habrá que ver cómo se comporta en instalaciones reales y qué tal responde el fabricante con las actualizaciones.

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