Apple ha dado a sus tiendas una herramienta para comprobar un iPhone devuelto sin romper el precinto. Según la información publicada, el sistema ejecuta diagnósticos con el teléfono todavía dentro de su embalaje. Así verifica que el dispositivo está en la caja y que sus componentes internos siguen en su sitio. El objetivo es frenar las devoluciones fraudulentas, como las cajas vacías o con piezas extraídas. Además, permitiría devolver al inventario más unidades como nuevas. Lo curioso es que no se trataría de un aparato nuevo. La compañía habría ampliado las capacidades de un equipo que ya usaba para instalar actualizaciones de iOS en iPhone sin abrir. Repasamos qué se sabe, qué cifras acompañan al problema y por qué importa justo ahora, con un lanzamiento muy exigente en tiendas.

Un problema que cuesta mucho dinero

Las devoluciones son una parte enorme del comercio. La Federación Nacional de Minoristas de Estados Unidos estima que en 2025 se devolverán productos por valor de 849.900 millones de dólares. Eso supone un 15,8 % de las ventas. El año anterior fue un 16,9 %, con 890.000 millones. Los datos salen del informe 2025 Retail Returns Landscape de la NRF.

El mismo estudio cifra el fraude en un 9 % de todas las devoluciones. Si aplicamos ese porcentaje al total, hablamos de unos 76.500 millones de dólares. Es una cuenta aproximada, pero da idea de la escala. Entre los tipos de fraude, los comercios señalan el aumento de las cantidades exageradas, de las cajas vacías y de los artículos falsificados. Un 65 % de los minoristas que registran estos casos menciona el truco de la caja con peso pero sin producto.

La actitud del cliente también cuenta. Casi la mitad de los compradores, un 45 %, considera aceptable saltarse un poco las normas al devolver algo. No todos esos casos son fraude, pero el margen entre la picaresca y el engaño es corto.

Cómo se hacía hasta ahora

Hasta hace poco, el procedimiento en una Apple Store era claro. Cuando alguien devolvía un iPhone, el empleado abría la caja y revisaba su contenido a mano. El método funciona, pero tiene un coste. Un teléfono nuevo que alguien devuelve sin haberlo abierto ya no puede volver a venderse como nuevo si el precinto se rompe.

Así lo cuenta iPhone in Canada, que cita al periodista Mark Gurman. En su boletín, publicado por Bloomberg, Gurman explica que algunos clientes devolvían cajas tras retirar accesorios, extraer componentes o sacar el teléfono completo. El sistema anterior lo detectaba, pero a costa de abrir el embalaje.

El nuevo sistema, paso a paso

El producto central de esta noticia es el escáner de cajas selladas. Los empleados pueden pasar el iPhone por un equipo que se comunica con él sin abrir nada. El sistema ejecuta diagnósticos y comprueba que el dispositivo está presente y que sus componentes internos están intactos.

Apple no ha explicado cómo funciona por dentro. Lo que sí se sabe es de dónde sale la tecnología. Es el mismo equipo que ya servía para instalar actualizaciones de iOS en teléfonos sin desprecintar. Hace poco ganó otra función, que permite personalizar los saludos de la pantalla de configuración de los iPhone Duo. Ahora suma la de diagnóstico, que según los informes empezó a desplegarse este mes.

Es razonable suponer que el sistema lee la identidad del dispositivo y la contrasta con los datos del embalaje. También es lógico que compruebe el estado de ciertos módulos, como la batería o las pantallas. Pero esto es una deducción, no un dato confirmado. Convendrá esperar a que Apple dé detalles o a que alguien analice el equipo.

Por qué llega ahora

El momento no es casual. Apple acaba de lanzar sus iPhone 18 Pro y el iPhone Duo. Este último tiene una demanda superior a la oferta. La compañía ha limitado la compra a dos unidades por cliente. También han aparecido quejas de usuarios con pantallas interiores agrietadas a los pocos días de uso.

Con tanta demanda y tantos problemas, las devoluciones tienden a aumentar. Cada teléfono que vuelve a la tienda hay que revisarlo. Con el sistema anterior, eso consumía tiempo del personal y sacaba unidades del circuito de venta. Si el escáner funciona como se describe, la tienda puede devolver al inventario los equipos que sigan intactos. Hablamos de eficiencia en una semana con colas.

La NRF recuerda que los minoristas esperan que un 17 % de las ventas de la campaña navideña acabe devuelto. La temporada alta está cerca. Un método que ahorre minutos por devolución tiene mucho valor cuando se multiplica por miles de operaciones.

Lo que todavía no sabemos

Hay varias incógnitas. La primera es el alcance. Según iPhone in Canada, no está claro en cuántas tiendas canadienses se ha desplegado. Tampoco se sabe si llegará a otros productos, como el iPad o el Apple Watch. Y no hay noticias sobre su disponibilidad en Europa o en España.

La segunda incógnita es la fiabilidad. Ningún sistema de diagnóstico es perfecto. Un falso positivo, es decir, dar por bueno un teléfono con un fallo, supondría revender un equipo defectuoso como nuevo. Un falso negativo obligaría a abrir la caja de todos modos. Apple no ha publicado tasas de acierto.

La tercera es la privacidad. Si el sistema lee datos del dispositivo, conviene saber qué lee y qué guarda. De momento, la información disponible se limita a lo que filtra Gurman.

Reflexiones adicionales

La noticia es pequeña, pero revela una tendencia. Las empresas combaten el fraude con tecnología cada vez más discreta. La NRF indica que un 85 % de los minoristas ya usa inteligencia artificial para detectar y prevenir estos casos. El escáner de Apple va en la misma línea, aunque con un enfoque físico.

Hay también una lectura ambiental. Cada producto que se reabre, se reempaqueta o se descarta genera residuos. Si una caja intacta vuelve al estante sin tocarla, se evita ese ciclo. Es un beneficio secundario, pero real.

Desde el punto de vista del cliente honrado, el efecto debería ser neutro o positivo. Las devoluciones serían más rápidas y habría menos fricción. El riesgo está en que un control más estricto acabe afectando a quien devuelve el teléfono de buena fe. Habrá que ver cómo gestiona Apple las discrepancias.

Para quien sigue el sector, la conclusión es sencilla. Los grandes fabricantes quieren controlar todo el ciclo del producto, incluso después de venderlo. Este escáner es un paso más. Nos quedamos a la espera de que Apple confirme los detalles y de que alguien lo ponga a prueba.

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