Con los actuales precios de la RPi está perdiendo gran parte del interés de la comunidad que se está empezando a fijar más en la ESP32. Ahora por ejemplo, una placa de unos 15 dólares puede avisarte cuando tienes cerca una cámara de lectura de matrículas, una baliza de seguimiento o unas gafas con cámara. El proyecto se llama SquachWatch y es un firmware de código abierto para la placa ESP32 conocida como Cheap Yellow Display, una pantalla táctil barata con un microcontrolador dentro. No emite nada ni se conecta a ningún servicio. Se limita a escuchar las señales de Wi-Fi y Bluetooth que muchos de estos aparatos difunden por el aire y las compara con una lista de firmas conocidas. Funciona sin ordenador, solo con alimentación por USB, y se instala desde una página web sin necesidad de entorno de programación. Detecta cámaras Flock Safety, cámaras corporales Axon, localizadores tipo AirTag, drones, skimmers de tarjetas y hardware de pruebas de intrusión. No es un detector infalible, pero demuestra cuánto se puede hacer con muy poco dinero.

Qué es SquachWatch y qué hardware necesita

La base es la placa ESP32-2432S028R, que en la comunidad se llama simplemente CYD por «Cheap Yellow Display» que revisamos en PcDeMaNo hace tiempo. Integra una pantalla TFT de 320 × 240 píxeles y unos 71 mm de diagonal, un panel táctil resistivo, una ranura microSD y un LED RGB. No hace falta añadir nada más. Así lo detalla el repositorio en GitHub, donde se indica un precio aproximado de 15 dólares. Según el lote de fabricación, la pantalla lleva un controlador ST7789 o ILI9341, y el instalador web contempla ambos.

El resumen más claro del proyecto para un público general es el de MakeUseOf, en su artículo sobre cómo convertir un ESP32 en un detector de vigilancia. Allí se explica que el firmware es gratuito y que identifica por sus señales equipos como las cámaras Flock, las gafas Ray-Ban Meta, el material de Axon, las cámaras Ring, los AirTag y los drones. Lo importante es el enfoque. El detector no consulta ninguna base de datos externa ni comparte tu posición con terceros. Todo ocurre dentro de la placa.

El proyecto ha crecido con rapidez. Ya no se limita a la CYD de 2,8 pulgadas y cuenta con versiones beta para otras placas, algunas con chips ESP32-C5. También incorpora una función de alertas compartidas entre dispositivos y varios extras que no son esenciales para la detección, como una mascota animada en pantalla. La función principal sigue siendo la misma: escuchar y avisar.

Cómo detecta lo que no se ve

El método es pasivo. Muchos dispositivos conectados emiten tramas que cualquier receptor cercano puede captar. Las cámaras de lectura de matrículas, por ejemplo, envían solicitudes de sondeo Wi-Fi para intentar comunicarse con su red. Los localizadores y las cámaras corporales anuncian su presencia por Bluetooth de baja energía. El ESP32 recoge esas tramas, extrae identificadores como la dirección MAC, el prefijo de fabricante (OUI) o el nombre anunciado, y los coteja con una lista de firmas.

Este tipo de detección se apoya en trabajo previo de la comunidad. El proyecto Flock-You para ESP32 es un buen ejemplo. Corre en un ESP32-WROOM-32 de doble núcleo a 240 MHz y usa 32 prefijos OUI de alta confianza. Además busca patrones en los nombres de red y en las solicitudes de sondeo con SSID vacío. Sus autores indican que en pruebas de campo detectó 11 de 12 cámaras y produjo solo 2 falsos positivos. Son cifras de un proyecto distinto, pero ilustran el orden de magnitud de aciertos que se puede esperar de este enfoque.

Hay límites técnicos que conviene conocer. El ESP32 clásico solo trabaja en la banda de 2,4 GHz, de modo que un dispositivo que se comunique únicamente en 5 GHz queda fuera de su alcance. Además, Wi-Fi y Bluetooth comparten una sola antena y un solo transceptor, por lo que el firmware debe alternar entre ambos modos de escucha. Eso supone que, en un instante dado, solo se vigila una de las dos bandas.

El problema de los falsos positivos

Una lista de firmas es tan buena como su mantenimiento. Las notas de la versión 1.38.0 de SquachWatch muestran un caso revelador. La lista antigua de cámaras Flock incluía direcciones de chips de Espressif, que es el fabricante del ESP32. Como todas las placas con este firmware llevan ese chip, un SquachWatch podía acusar a otro de ser una cámara de vigilancia. La actualización eliminó diecisiete direcciones de Espressif de la lista de Flock.

Ese detalle sirve de aviso. Un prefijo de fabricante identifica una marca de chip, no una cámara concreta. Por eso los proyectos más serios combinan varias pistas: el prefijo, el comportamiento de las solicitudes de sondeo y el nombre de red. Esa misma versión incorporó también la detección de cámaras corporales Axon a partir del nombre que anuncian por Bluetooth. Cuantas más señales se combinan, menos errores se producen, aunque el riesgo nunca desaparece del todo.

También es una buena razón para tratar la alerta como un indicio. Un aviso de SquachWatch significa que una señal se parece a la de un equipo concreto. No es una confirmación. Para confirmar, lo razonable es comprobar el entorno con la vista.

Montarlo sin complicaciones

La puesta en marcha es sencilla. El instalador web permite grabar el firmware desde el navegador con la placa conectada por USB. No hay que clonar el repositorio ni instalar herramientas de compilación. Quien prefiera compilarlo a mano puede hacerlo con el código del repositorio. Las actualizaciones posteriores se pueden aplicar por Wi-Fi desde los ajustes del propio aparato.

Para un lector aficionado al bricolaje electrónico, el atractivo está en el coste y en la autonomía. Con unos 15 dólares se obtiene un dispositivo completo con pantalla, táctil y almacenamiento. Se puede llevar en el bolsillo o en la mochila. Y sirve también como base para otros experimentos con el mismo hardware.

Reflexiones adicionales

Lo más valioso del proyecto es que da visibilidad a algo que normalmente pasa desapercibido. Mucha gente no sabe que un AirTag o una cámara de lectura de matrículas emiten señales identificables. Un aparato barato que las traduce a una pantalla ayuda a entender cómo funciona esa infraestructura. Y la función de buscar localizadores cercanos tiene una utilidad práctica clara para quien teme que le sigan.

Aun así, hay matices. La detección pasiva es legal en la mayoría de los países, porque solo recibe señales que ya están en el aire. Lo que cada persona haga con la información es otra cuestión. Localizar una cámara no autoriza a manipularla, y una alerta aislada no prueba nada. Además, la lista de firmas depende del trabajo voluntario y puede quedarse atrás frente a equipos nuevos, o contener errores como el de los chips de Espressif.

También conviene ser realistas sobre el alcance. Un detector de 15 dólares no sustituye a un análisis profesional del espectro. Para una persona normal, sin embargo, cumple una función útil: avisar de que hay algo que merece una mirada. En un contexto donde la vigilancia se vuelve cada vez más discreta, que la comunidad ofrezca herramientas abiertas y asequibles para entenderla es una buena noticia.

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