La WLV-01 es una cámara digital construida alrededor de la Raspberry Pi 5 y pensada para quien quiere manipular su hardware sin restricciones. El proyecto, obra de Malcolm-Jamal Wilson, ya superó su objetivo de financiación en Kickstarter y plantea un concepto poco habitual en fotografía: sensores intercambiables, montura manual y una app de cámara escrita en Python que el usuario puede modificar a su gusto. No es una cámara compacta al uso ni pretende competir con una mirrorless convencional. Es una plataforma abierta a la intervención, con cuerpo impreso en 3D y una filosofía de reparación y actualización constante. En este artículo repasamos su hardware, su software y el planteamiento general del proyecto, además de valorar hasta qué punto el término «hackable» se ajusta a la realidad del producto.

Un cuerpo pensado para el cambio de sensor

El elemento central de la WLV-01 es su sistema de cartuchos de sensor intercambiables. El usuario puede optar por el sensor IMX477 de la Raspberry Pi HQ, con 12,3 megapíxeles y formato 1/2,3 pulgadas, limitado a luz visible. También existe la opción IMX585, de 8,3 megapíxeles con modo ráfaga de hasta 20 megapíxeles, formato 1/1,2 pulgadas y espectro completo, en versión color o monocromo. En el extremo superior aparecen los sensores IMX294 e IMX492, ambos en formato Micro Cuatro Tercios, con 11 megapíxeles en modo binned y hasta 47 megapíxeles en modo unbinned. La montura es una Sony E manual, adaptable mediante piezas intermedias a C-mount, M-mount, M42, Nikon F, Pentax K, Canon FD y Leica M. Para el módulo IMX585, la placa de montaje admite directamente C-mount y E-mount, mientras que Fuji X y Micro Cuatro Tercios llegan como accesorios opcionales. Esta variedad convierte a la WLV-01 en un banco de pruebas real para comparar sensores bajo las mismas condiciones de disparo, algo que en fotografía convencional exige comprar cuerpos distintos.

Hardware: pantalla, batería y montura de trípode

Bajo el cuerpo impreso en 3D con HTPLA de Proto-pasta se esconde la Raspberry Pi 5 con 2 GB de RAM, una elección orientada a controlar la disipación térmica y el coste final del kit. El almacenamiento interno es una microSD de 128 GB, ampliable mediante un pincho USB. La pantalla es una Waveshare DSI de 4 pulgadas con resolución de 800 por 480 píxeles, suficiente para encuadrar y revisar disparos sin depender del móvil. La alimentación corre a cargo de una Geekworm X1200 Battery HAT compatible con celdas 18650 estándar, que la marca no incluye en el kit, con carga por USB tipo C y una autonomía estimada de entre 2 y 3 horas por carga. El cuerpo mide 113 por 84 por 74 milímetros y conserva una rosca de trípode de 1/4-20 pulgadas, el estándar habitual en fotografía. Para disparo con flash externo hay un jack mono de 2,5 milímetros, y la conectividad incluye un puerto USB tipo C y otro USB tipo A. El rango ISO se mueve entre 100 y 6400, con enfoque manual asistido por focus peaking y un modo telémetro que facilita encuadrar sin autofoco.

Software abierto, pero no del todo

La aplicación de cámara corre sobre Picamera2, la librería en Python que se apoya en el framework libcamera para controlar los sensores de la Raspberry Pi. Al tratarse de código Python, el usuario puede leer, modificar y ampliar la aplicación sin depender de compilaciones cerradas. La cámara graba simultáneamente en JPEG y RAW DNG, y admite vídeo H.264 en 1080p y 4K a 24 fotogramas por segundo. Incluye zoom digital de 2x y 4x, simulaciones de película integradas, apilado de panoramas al estilo Brenizer y doble exposición dentro de la propia cámara. La conexión Wi-Fi habilita una interfaz web para previsualización en directo, revisión de galería y gestión de archivos sin cables. Esa misma interfaz incorpora un editor de LUT que permite partir de cero o de una base existente y ajustar exposición, contraste, color, desvanecido y tono dividido, con soporte específico para convertir archivos V-Log de Lumix en LUT utilizables directamente en la cámara. Ahora bien, conviene matizar la etiqueta «hackable»: no existe un repositorio público en GitHub, ni una licencia publicada, ni descarga gratuita de los archivos STL o del código. Todo ese material llega únicamente al comprar la cámara, el kit de piezas o el paquete digital, lo que sitúa al proyecto más cerca de una cámara modificable con soporte del creador que de un proyecto de código abierto en sentido estricto.

Precios y calendario de entrega

La campaña de financiación se gestiona a través de Kickstarter, donde las recompensas arrancan en 85 dólares canadienses, unos 62 dólares estadounidenses, por el nivel de solo archivos digitales. Los kits de hardware parten de 360 dólares canadienses, alrededor de 259 dólares estadounidenses, para el cartucho con sensor IMX585. Las cámaras completamente montadas van desde 1.025 dólares canadienses, unos 737 dólares estadounidenses, para el modelo IMX585 en color, hasta 1.795 dólares canadienses, cerca de 1.291 dólares estadounidenses, para la versión IMX492 en monocromo. El creador prevé enviar los archivos digitales en octubre de 2026, mientras que el hardware físico llegaría entre diciembre de 2026 y enero de 2027. Quien quiera profundizar en el montaje y el manejo diario puede consultar el sitio oficial del proyecto, donde se detallan pasos de configuración que no caben en una ficha de producto.

Reflexiones finales

La WLV-01 encaja en una tendencia que ya hemos visto crecer alrededor de la Raspberry Pi: convertir un ordenador de placa reducida en la base de dispositivos fotográficos serios, no solo en experimentos de laboratorio. El catálogo de sensores intercambiables es su mayor baza, porque permite pasar de un sensor compacto de espectro completo a un Micro Cuatro Tercios de mayor resolución sin cambiar de cuerpo. La parte más discutible sigue siendo la ausencia de un repositorio público y de una licencia clara, algo que aleja al proyecto del código abierto tradicional y lo acerca más a un producto de nicho con soporte del fabricante. Aun así, la posibilidad de tocar el código Python, reimprimir la carcasa y elegir montura según el objetivo disponible convierte a la WLV-01 en una propuesta interesante para quien ya trastea con la Raspberry Pi en otros proyectos y busca darle un uso fotográfico serio. Habrá que ver cómo evoluciona el soporte una vez lleguen las primeras unidades en diciembre.

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