El iPod acaba de cumplir 25 años, y su comunidad de aficionados sigue más viva de lo que parece. Un estudio londinense propone ahora una idea ambiciosa: sustituir la placa base de los modelos antiguos por una nueva que añade Bluetooth, Wi-Fi, un conversor de audio de alta fidelidad, carga por USB-C y una ranura microSD de hasta 2 TB. Todo ello conservando la pantalla y la rueda original, de modo que el aspecto exterior no cambia. El proyecto se llama Sprout Pi Mainboard y promete incluso streaming desde Spotify y Apple Music, algo que ningún iPod fuera de la gama touch ha podido hacer. Sin embargo, la campaña aún no ha arrancado, no hay precio ni fecha y varias funciones siguen en desarrollo. Repasamos qué ofrece, con qué modelos funciona y qué conviene tener en cuenta antes de ilusionarse.
Un cuarto de siglo después, el iPod no se rinde
El iPod llegó al mercado en octubre de 2001, así que este año ha cumplido 25. Apple no lo celebró de forma oficial. Eso sí, escondió un iPod virtual interactivo en la página de error 404 de Apple Music. Fue un guiño discreto para un producto que la propia compañía retiró del catálogo hace años.
Los aficionados, en cambio, nunca lo abandonaron. Existen comunidades enteras dedicadas a restaurar y modificar estos reproductores. Y el interés no es solo cosa de nostálgicos. Engadget se hizo eco de ese fenómeno en un artículo sobre cómo la generación Z está recuperando el iPod. Ese contexto ayuda a entender por qué una propuesta como Sprout genera tanta expectación.
El vídeo de presentación del proyecto supera ya el millón de visualizaciones en YouTube. Es una cifra considerable para un producto que todavía no se puede comprar.
Qué es Sprout y qué cambia respecto a otras modificaciones
Las modificaciones habituales de un iPod suelen ser sencillas. Se cambia el disco duro por memoria flash, que es más rápida y silenciosa, y se instala una batería de mayor capacidad. El resto del aparato se queda igual: mismo software, misma placa y mismas limitaciones.
Sprout da un paso más. Sustituye la placa lógica completa por una nueva. Se conservan la pantalla y la rueda táctil, así que la experiencia de uso se parece mucho a la original. Por dentro, en cambio, todo es distinto.
Esta diferencia importa más de lo que parece. Con la placa original, sincronizar música sigue siendo un proceso poco intuitivo. Además, solo se pueden usar auriculares con cable, de modo que unos AirPods no sirven. La placa nueva elimina ambos problemas de raíz. Su interfaz imita la del iPod clásico, pero incorpora conectividad inalámbrica moderna.
Las características técnicas, con números
La ficha de la placa es más rica de lo que cabría esperar. Incluye Bluetooth, Wi-Fi, un conversor digital-analógico de alta fidelidad para audio sin pérdidas y carga por USB-C. También añade una ranura microSD compatible con tarjetas de hasta 2 TB.
Conviene poner esa capacidad en perspectiva. Con archivos MP3 de unos 5 MB por canción, 2 TB darían para cerca de 400 000 temas. Con audio sin pérdidas en formato FLAC, a unos 30 MB por tema, saldrían unas 66 000 pistas. Son estimaciones aproximadas, pero muestran que el límite real no será el espacio.
El audio sin pérdidas también tiene su base técnica. La calidad de un CD, con 44,1 kHz de frecuencia de muestreo, 16 bits y dos canales, equivale a unos 1411 kbit/s. Un buen DAC permite reproducir esa señal sin degradarla. Con unos auriculares de calidad, la diferencia frente a un iPod de 2003 puede ser notable.
La conexión inalámbrica resuelve además un problema práctico. Un iPod de esa época solo admitía auriculares con cable. Con Bluetooth, el mismo aparato se conecta a unos auriculares actuales sin adaptadores.
El producto principal: la placa Sprout Pi Mainboard
La página del proyecto en Crowd Supply describe la placa como el centro de toda la propuesta. Conviene detenerse en ella porque es el elemento que lo cambia todo.
La placa se ofrece en dos versiones. La primera se limita a la reproducción de audio local, es decir, a la música guardada en la tarjeta. La segunda añade Wi-Fi, y con él la posibilidad de usar aplicaciones de streaming y AirPlay. Esta última es la que promete Spotify y Apple Music, y es sin duda la más atractiva.
Aquí llega la parte que pide cautela. Los responsables del proyecto reconocen que estas funciones siguen en desarrollo. Comprar un producto por una promesa no es buena idea, y menos si no existe todavía ni precio ni fecha de venta. La campaña de financiación no ha empezado, así que lo único que se puede hacer hoy es suscribirse a los avisos en la página.
Compatibilidad: solo unos pocos modelos
La lista de iPods compatibles es corta. Sprout funciona con el iPod mini de primera y segunda generación y con los iPod de tercera y cuarta generación. Quedan fuera el iPod classic, el nano y los iPod originales con pantalla en color.
Esto limita bastante el público potencial. Además, hay que aportar el propio iPod. Quien no tenga uno deberá comprarlo, y según el modelo el precio puede ser elevado. El mercado de segunda mano de estos aparatos ha subido mucho en los últimos años, sobre todo para las generaciones más antiguas.
Cabe recordar que algunos iPods ya traían conectividad inalámbrica de fábrica. El primer iPod touch tenía solo Wi-Fi, y el resto de la gama touch incorporó también Bluetooth. El último iPod nano, de 2012, ofrecía ambas. El problema es el software. El iPod touch de séptima generación, el último que vendió Apple antes de retirar la línea en 2022, solo admite hasta iOS 15. Eso impide instalar muchas aplicaciones de streaming actuales, que exigen versiones más recientes. El último nano, por su parte, no podía instalar aplicaciones.
Reflexiones adicionales
Sprout toca una fibra sensible. Mucha gente conserva cariño por el iPod, pero no quiere renunciar a la comodidad del streaming ni a los auriculares inalámbricos. Esta placa intenta unir ambos mundos, y la idea es atractiva.
Aun así, el proyecto tiene dudas por resolver. No hay precio ni fecha, las funciones de streaming no están terminadas y la compatibilidad se limita a cuatro familias de modelos. Además, el coste total sumará la placa y el iPod base, que puede no ser barato.
Mientras tanto, existen alternativas más sencillas. Un iPod touch usado, con la música sincronizada y unos auriculares inalámbricos, ofrece una experiencia razonable sin tocar nada por dentro. No tendrá la rueda táctil ni el diseño clásico, pero funciona hoy.
Nuestra opinión es de prudencia. Merece la pena seguir el proyecto de cerca, porque la propuesta es original y técnicamente interesante. Pero conviene esperar a ver una campaña real, un precio cerrado y unidades funcionando antes de gastar dinero.
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