Nuestros amigos de Banana Pi presentan la BPI-M8, una placa del tamaño de una tarjeta de crédito con un Allwinner A733 de ocho núcleos. Sigue el esquema de la Raspberry Pi 5, pero cambia algunas piezas clave. Incluye un zócalo para módulos de almacenamiento UFS, un conector FFC de 16 pines para PCIe y el habitual puerto de expansión de 40 pines. Se vende en dos versiones, con 64 GB de eMMC o con una memoria SPI mínima, y los precios arrancan en unos 69 dólares. Sobre el papel, la propuesta resulta interesante para quien busque potencia y flexibilidad. Sin embargo, el software es hoy el gran punto débil. Repasamos qué ofrece la placa, cómo se compara con sus competidoras y qué conviene vigilar antes de comprarla.

Una placa pequeña con ambición grande

La BPI-M8 (80-120 EUR) mide 85 x 56 mm y pesa unos 60 gramos. Son las dimensiones de la Raspberry Pi 5, y no es casualidad. Banana Pi busca que la placa encaje en cajas, soportes y proyectos pensados para el modelo de referencia.

El fabricante ofrece dos variantes. La BPI-M8A incorpora 64 GB de eMMC, mientras que la BPI-M8B solo trae 16 MB de memoria SPI NOR. Esta segunda versión está pensada para arrancar desde microSD o desde el zócalo UFS. Ambas llevan 4 GB de memoria LPDDR5.

La alimentación llega por USB-C a 5 V y 4 A, es decir, hasta 20 W. Un chip de gestión de energía AXP318 reparte la corriente por la placa. Además, existe un módulo opcional de PoE que se conecta a un cabezal de cuatro pines. Para instalaciones fijas, como una cámara o un nodo de domótica, esto ahorra un cable.

El procesador: Allwinner A733

El corazón de la placa es un Allwinner A733 fabricado en 12 nm. Combina dos núcleos Cortex-A76 de hasta 2,00 GHz con seis núcleos Cortex-A55 de hasta 1,80 GHz. A ellos se suma un núcleo RISC-V E902 para tareas en tiempo real. Este tipo de diseño híbrido permite repartir el trabajo según la carga y mantener bajo el consumo en reposo.

La parte gráfica corre a cargo de una GPU Imagination BXM-4-64 MC1. Soporta OpenGL ES 3.2, Vulkan 1.3 y OpenCL 3.0. La unidad de vídeo decodifica H.265, VP9 y AVS2 hasta 4Kp60, o hasta 8Kp24 en el mismo caso. También codifica H.265 y H.264 a 4Kp30. Para inteligencia artificial en el borde, el chip suma una NPU de 3 TOPS. Es una cifra modesta frente a los aceleradores actuales, pero suficiente para detección de objetos o reconocimiento sencillo.

El propio fabricante del chip detalló sus capacidades hace tiempo. CNX Software publicó entonces una ficha completa del A733 y de su orientación a tabletas y portátiles con Android 15. Conviene leerla para entender de dónde viene este procesador.

Almacenamiento y memoria

Aquí está una de las novedades de la placa. La BPI-M8 admite eMMC de 8, 16, 32, 64 o 128 GB, además de una ranura microSD. A esto se añade el zócalo para módulos UFS. El UFS es el tipo de almacenamiento que usan muchos móviles de gama alta. Ofrece un rendimiento muy superior al de una tarjeta microSD y suele ser más resistente al desgaste.

Para quien monte un servidor doméstico, esta opción tiene sentido. Una microSD no soporta bien escrituras constantes, y los registros de una instalación de domótica las generan a todas horas. Un módulo UFS o la eMMC soldada reducen ese riesgo. Eso sí, habrá que comprobar la disponibilidad real de los módulos, porque no es un formato habitual en el mercado de aficionados.

La memoria de 4 GB LPDDR5 es suficiente para un escritorio ligero, un servidor de archivos o un nodo de Home Assistant. Para cargas más pesadas se queda justa, y de momento no se anuncian versiones con más capacidad.

Conectividad y expansión

La placa lleva un puerto Gigabit Ethernet, WiFi 6 y Bluetooth 5.0 con antena externa. En USB ofrece un puerto USB 3.0 y tres USB 2.0, además del USB-C que se usa para alimentar la placa y como puerto OTG. Para vídeo, incluye HDMI 2.0b hasta 4K a 60 Hz y un conector MIPI DSI de cuatro carriles.

Las dos entradas MIPI CSI, también de cuatro carriles, permiten conectar dos cámaras a la vez. Es un detalle útil para visión artificial, robótica o proyectos de videovigilancia. El audio se resuelve con un códec AC101 y una salida de 3,5 mm, además del audio digital por HDMI.

Lo más llamativo es el conector FFC de 16 pines para PCIe. Comparte señales con DisplayPort, así que se supone que servirá para una placa adaptadora externa. Es una solución cercana a la de la Raspberry Pi 5, aunque no idéntica. En este tipo de placas, la diferencia práctica entre un zócalo M.2 y un conector FFC es el espacio. El segundo ocupa menos, pero obliga a usar adaptadores. La BPI-M8 conserva además el cabezal de 40 pines compatible con la Raspberry Pi, con GPIO, UART, SPI, I2C y PWM. También incluye conector para ventilador PWM, para pila del reloj RTC y botones de encendido, reinicio, FEL y ADC.

El software, la asignatura pendiente

Banana Pi afirma que la placa soportará Android, Linux y Armbian, con logotipos de Buildroot incluidos. Sin embargo, la documentación oficial se centra casi por completo en el hardware. Hoy no hay imágenes de sistema ni código fuente, y solo existe una guía de primeros pasos.

Es un problema conocido con el A733. La placa no es la primera con este procesador, así que las imágenes de otros modelos podrían adaptarse. Pero el avance del soporte ha sido decepcionante frente a lo prometido, sobre todo si se necesita un kernel Linux principal. Para quien pretenda usar la placa en producción, este punto pesa más que cualquier cifra de la ficha técnica.

Precio y competencia

La BPI-M8A cuesta 109 dólares en AliExpress y 103 en la tienda oficial de Banana Pi. La BPI-M8B baja a 73 y 69 dólares respectivamente. Como referencia, una Orange Pi 5 Pro de 4 GB ronda los 69 dólares, y la Raspberry Pi 5 de 4 GB tiene un precio oficial de 110 dólares.

Entre las placas con el mismo procesador, las rivales más directas son la ArmSoM Sige6, la Orange Pi 4 Pro y la Radxa Cubie A7A. Todas siguen el formato de tarjeta de crédito inspirado en la Raspberry Pi. La diferencia principal está en cómo exponen PCIe, ya sea por M.2 o por FFC. CNX Software analizó la Sige6, que incluye hasta 128 GB de eMMC soldada y 16 GB de LPDDR5. Resulta curioso que Banana Pi y ArmSoM estén relacionadas y presenten dos placas tan parecidas.

Reflexiones adicionales

La BPI-M8 tiene buenos argumentos. Su procesador es más potente que el de muchas placas económicas, el zócalo UFS es poco habitual y el conector PCIe abre la puerta a ampliaciones. Además, su precio es razonable para lo que ofrece.

Pero una placa sin sistema operativo maduro es solo hardware. La Raspberry Pi 5 sigue dominando porque detrás tiene años de documentación, imágenes oficiales y una comunidad enorme. Ese ecosistema no se copia con un buen diseño de placa.

Nuestra recomendación es esperar. Si Banana Pi publica imágenes estables y soporte decente en Linux en las próximas semanas, la BPI-M8 será una opción seria para servidores domésticos, domótica y proyectos con cámara. Si no lo hace, será otra placa interesante que se queda en el cajón.

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