Un móvil que sobrepasa los 1600 EUR invita a taparlo con una funda y un protector de pantalla nada más sacarlo de la caja. Sin embargo, un año de uso real sin ninguna protección apunta a que ese miedo está hoy menos justificado que hace unas generaciones. El iPhone 17 Pro Max, cuyo diseño comparte la nueva gama 18 Pro, ha llegado a esta fecha con la pantalla intacta y con la batería en mejor estado de lo habitual. A cambio, el marco de aluminio se desconcha con facilidad y la parte trasera exige más cuidados de los que cabría esperar. En este artículo repasamos qué aguanta bien, qué no y cuánto ha mejorado la resistencia a los arañazos. También explicamos por qué la decisión de usar funda depende más de cómo se usa el terminal que de lo que cuesta. Todo con datos concretos y sin dramatismos.

Aluminio en lugar de titanio

Los iPhone Pro han cambiado de material varias veces. Con el iPhone 11 Pro llegó el acero inoxidable. Con el 15 Pro y el 16 Pro, el titanio. Con el 17 Pro, el aluminio. El acero no se desconchaba, pero acumulaba huellas y pequeñas marcas. El titanio resistía mejor los roces.

El aluminio es más blando. Se abolla antes si el móvil se cae. Sobre el papel, pesa unos 2,7 g/cm³ frente a los 4,4 g/cm³ de las aleaciones de titanio habituales. Además, conduce el calor más de veinte veces mejor: en torno a 150 W/(m·K) frente a unos 7 W/(m·K).

El análisis de Macworld en el que basa este texto recoge desconchones en el contorno del botón de control de la cámara. También los hay en el borde elevado del módulo de cámaras, donde asoma el metal plateado bajo el acabado azul. Su autor señala otros detalles. La rendija entre el marco y el cristal trasero atrapa polvo. Y el cargador MagSafe deja marcas en el cristal que obligan a pulirlo para recuperar el brillo.

Hay una ventaja práctica. Al reducir el protagonismo del cristal, una caída tiende a doblar o marcar el metal en lugar de agrietar una pieza de vidrio cara de reparar. El aspecto envejecerá peor, pero el móvil es más funcional.

Una pantalla que se defiende sola

Aquí está el gran avance. Apple asegura que el Ceramic Shield 2 triplica la resistencia a los arañazos respecto a la generación anterior. El autor del análisis dudaba de esa cifra, pero tras siete meses sin protector no ha visto ni una microrayadura en su iPhone 17 Pro Max. Es la primera vez que le ocurre con un móvil. Antes, esas marcas aparecían con el uso diario y se notaban sobre todo bajo el sol.

La explicación la da el redactor de 9to5Mac. Según su texto, el primer Ceramic Shield se diseñó para sobrevivir mejor a las caídas. El precio fue un vidrio algo más blando, que mostraba antes el desgaste superficial. La segunda generación corrige parte de ese compromiso.

Conviene no exagerar. El polvo y la arena contienen cuarzo, que marca 7 en la escala de Mohs, mientras que los vidrios de pantalla rondan entre 6 y 7. Ningún cristal es inmune a ese abrasivo. Además, la física de una caída no cambia. Un aparato de unos 230 g que cae desde 1,5 m llega al suelo con unos 3,4 J de energía. El tratamiento antiarañazos no reduce esa cifra.

Batería y temperatura

El otro apartado que mejora es la batería. El autor carga el móvil cuando baja al 20 % y lo desconecta al llegar al 100 %. Usa a veces un cargador MagSafe y lo deja toda la noche sin activar la carga optimizada. Con esa rutina, sus iPhone anteriores bajaban a un 95 % de capacidad máxima en unos seis meses. El 17 Pro Max ha mantenido cerca del 100 % durante más tiempo.

Encaja con lo que cambió en el diseño. La cámara de vapor, el chasis de aluminio y una batería mayor reducen el calentamiento. El calor acelera la degradación del ion de litio. Como regla orientativa, cada 10 °C de más duplican aproximadamente la velocidad de las reacciones químicas que desgastan la celda. Apple declara que, desde el iPhone 15, la batería debe conservar hasta un 80 % de su capacidad tras 1000 ciclos de carga completos. Si los datos del análisis se confirman, muchos usuarios tardarán más en necesitar un cambio de batería.

Qué aporta el iPhone 18 Pro Max

El modelo que nos ocupa mantiene el cuerpo de aluminio y el Ceramic Shield del 17 Pro. Suma una cámara de vapor de nueva generación pensada para sostener el rendimiento durante más tiempo. El cristal trasero ahora coincide en color con el resto del cuerpo. Pero conserva el tratamiento Ceramic Shield anterior, no el de segunda generación que lleva la parte frontal. Es decir, la parte trasera seguirá siendo menos resistente al arañazo que la pantalla.

Las pruebas se hicieron con un 17 Pro Max, y el autor extiende sus conclusiones a la gama 18 Pro por compartir materiales. No es un análisis directo del modelo nuevo. Aun así, la observación final resulta llamativa. Al entregar su terminal para canjearlo, el empleado de la tienda no daba crédito a que hubiera pasado un año sin funda ni protector, porque solo encontró marcas mínimas.

Apple defiende esa línea. Según el nuevo responsable de ingeniería de hardware de la compañía, Tom Marieb, siente rechazo casi físico al ver un protector sobre la pantalla. La misma nota recuerda que el Ceramic Shield 2 no protege frente a golpes, gravilla ni facturas de reparación. Y añade que un protector barato sigue siendo una capa de sacrificio útil para quien prefiera cambiar un accesorio antes que arriesgarse con la pantalla.

Reflexiones adicionales

La conclusión honesta es que depende del uso. Quien guarda el móvil solo en un bolsillo, evita las mesas con la pantalla hacia abajo y no lo lleva a la playa puede prescindir de la funda con bastante seguridad. Quien lo transporta junto a llaves, trabaja en obra o piensa revenderlo con buen precio debería seguir protegiéndolo. Sobre todo el marco, que es donde el aluminio muestra su debilidad.

Apple tiene margen de mejora. El propio texto de Macworld recuerda que la compañía ya añadió un sellado al anodizado del MacBook Air M3 para limitar las huellas tras las quejas por el M2. Un ajuste similar en el recubrimiento del iPhone podría frenar los desconchones. Y quedaría pendiente aplicar al cristal trasero el mismo tratamiento que lleva la pantalla.

Tampoco conviene olvidar que estamos ante la experiencia de un único usuario, no ante una prueba de laboratorio con decenas de unidades. Los datos son coherentes con lo que anuncia Apple, pero no sustituyen a un análisis estadístico. Si el precio del terminal te frena, piensa en el coste de un accesorio frente a una reparación. Un protector de pantalla de pocos euros sigue siendo un seguro razonable. Lo que ha cambiado es que ya no resulta imprescindible para conservar un aspecto impecable.

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