Apple lleva meses envuelta en un vaivén de rumores sobre el diseño que reservará para conmemorar los veinte años del iPhone original. Hace apenas unos días, el analista de Jefferies Edison Lee aseguraba que el proyecto más ambicioso de la compañía, un iPhone construido casi por completo en cristal, había sido cancelado por problemas de producción. La noticia sacudió el mercado y provocó una rebaja en la calificación de las acciones de Apple. Sin embargo, Mark Gurman, periodista de Bloomberg especializado en la firma de Cupertino, ha salido al paso de esas informaciones para matizar que el rediseño sigue adelante, aunque con algunos cambios respecto a la idea original. La confusión entre ambas versiones deja claro que el futuro del iPhone conmemorativo todavía no está cerrado del todo, y que las próximas semanas serán clave para entender qué modelo llegará realmente a las tiendas en 2027.
Dos versiones de un mismo rumor
La discrepancia entre Lee y Gurman no es tan contradictoria como parece a primera vista. Según el analista de Jefferies, sus comprobaciones en la cadena de suministro apuntaban a que el diseño más radical, el que sustituía prácticamente todo el metal por cristal, se había descartado por un rendimiento de fabricación demasiado bajo. Ese concepto, apodado internamente con un enfoque de «Liquid Glass» y una pantalla de curvatura múltiple, habría encarecido tanto el proceso que Apple prefirió aparcarlo. Gurman, sin embargo, sostiene que ese diseño extremo ya se había descartado en una fase temprana del desarrollo, mucho antes de que Lee publicase su informe, y que la versión que Apple sí mantiene viva es otra, más moderada pero igualmente distintiva.
De acuerdo con la información de Bloomberg, recogida en un artículo firmado por Mark Gurman, el iPhone del 20 aniversario mantendrá cristal tanto en la parte frontal como en la trasera, y ese cristal se extenderá más allá de los bordes convencionales para lograr una continuidad visual entre ambas caras. El resultado sería un marco metálico todavía más fino, situado entre las dos superficies de cristal, en un planteamiento que recuerda a soluciones ya vistas en el iPhone 4 y en el iPhone X, dos de los diseños más recordados de la marca. Internamente, según ha trascendido, el proyecto se conoce con los nombres en clave V73 y V74, una nomenclatura habitual en los prototipos que maneja Apple durante las fases de ingeniería.
Cifras y detalles técnicos que maneja la industria
Conviene poner algo de contexto numérico a todo este culebrón. Jefferies calculaba que el modelo más ambicioso habría tenido un precio de venta combinado cercano a los 2.060 dólares, una cifra superior a la de cualquier iPhone lanzado hasta la fecha. La firma también rebajó su precio objetivo para la acción de Apple desde los 285,56 dólares hasta los 263,66 dólares, lo que implica un recorte de en torno al 8 % en apenas unas semanas. Ese ajuste se produjo después de otra reducción previa, desde los 308,92 dólares, aplicada el 31 de julio tras conocerse los resultados del tercer trimestre fiscal de 2026. El mismo día de la rebaja, las acciones de Apple llegaron a caer un 2,1 % en bolsa, un movimiento que, para una compañía de su capitalización, se traduce en varios miles de millones de dólares de valor de mercado esfumados en cuestión de horas. Jefferies, además, recortó entre un 2 % y un 3 % sus estimaciones de beneficio por acción para los ejercicios fiscales de 2028 y 2029, un ajuste que refleja hasta qué punto los analistas vinculan el diseño de cristal con la capacidad de Apple para seguir subiendo el precio medio de venta de sus terminales.
Ese es, precisamente, el argumento de fondo que atraviesa todo el debate. Según recoge el análisis publicado originalmente en un informe titulado «Roadmap to Higher-Priced iPhone Looks Challenging», la cancelación del diseño más radical supondría un contratiempo relevante para los planes de Apple de encarecer progresivamente sus modelos Pro, justo en un momento en el que el coste de la memoria está subiendo con fuerza a nivel global. La compañía llevaría tiempo buscando fórmulas para justificar precios más altos sin depender únicamente de mejoras de cámara o de procesador, y un diseño exterior tan diferenciado como el del cristal continuo encajaba perfectamente en esa estrategia comercial.
El protagonista: el iPhone 20 Pro
El modelo que concentra todas las miradas es el que la comunidad ya bautiza informalmente como iPhone 20 Pro, aunque Apple no ha confirmado ningún nombre oficial. Se espera que este terminal incorpore el chip A21 Pro, la siguiente generación de procesador de la familia Pro tras el A19 Pro que equipa la gama actual. En cuanto a formato, todo apunta a que Apple mantendrá la estrategia de ofrecer dos tamaños de pantalla, posiblemente con incrementos ligeros respecto a las dimensiones actuales, siguiendo la línea marcada en generaciones anteriores. El lanzamiento se ubicaría en septiembre de 2027, coincidiendo con el vigésimo aniversario del iPhone original presentado en 2007, y llegaría de la mano del segundo modelo de la familia iPhone Ultra, el terminal plegable de Apple que debutará antes, en el ciclo de 2026.
Lo interesante del enfoque de cristal frontal y trasero es que no se trata solo de una cuestión estética. Un chasis con menos metal visible y más superficie de cristal curvado plantea retos de resistencia, de disipación térmica y de reparabilidad que Apple deberá resolver antes de dar luz verde definitiva al proyecto. No es casualidad que Jefferies mencione precisamente el rendimiento de fabricación, es decir, el porcentaje de unidades que salen de la cadena de montaje sin defectos, como el factor que habría motivado el aparcamiento de la versión más extrema del diseño. Fabricar piezas de cristal de gran formato con curvaturas complejas exige tolerancias muy ajustadas, y cualquier desviación mínima en el proceso puede disparar el número de unidades desechadas, encareciendo el coste final del dispositivo.
Otro aspecto que ha alimentado la controversia es qué ocurrirá con los modelos Pro y Pro Max de generaciones posteriores. El informe de Jefferies, según recoge MacRumors en su cobertura del tema, sugería que la intención original de Apple pasaba por extender ese lenguaje de diseño en cristal a los futuros modelos Pro, más allá del terminal conmemorativo, como palanca para seguir elevando el precio medio de venta y el margen de beneficio de toda la gama alta. Si esa hipótesis se confirma, la decisión sobre el iPhone del 20 aniversario podría condicionar el aspecto de los iPhone Pro durante varios años, no solo el de un modelo puntual de edición especial.
Reflexión final
Como suele ocurrir con este tipo de filtraciones, la verdad probablemente se sitúe en un punto intermedio entre ambas versiones. Es razonable pensar que Apple haya descartado la variante más extrema del diseño de cristal por motivos de coste y rendimiento de fabricación, tal y como apunta Jefferies, mientras conserva una versión más equilibrada que sigue cumpliendo el objetivo de diferenciar visualmente el modelo del 20 aniversario, tal y como defiende Gurman. De hecho, medios especializados como 9to5Mac también han recogido esta doble lectura del proyecto, señalando que la propuesta más aspiracional impulsada por el estudio de diseño de Apple se descartó en una fase temprana, mientras que la variante más contenida sigue adelante. Hasta que Apple no confirme oficialmente los detalles, previsiblemente en la propia presentación de septiembre de 2027, todo seguirá siendo terreno de especulación bien informada. Lo que sí parece claro es que el aspecto exterior del iPhone está a punto de dar un giro relevante, y que ese cambio no será únicamente cosmético, sino que llevará aparejadas decisiones de ingeniería y de estrategia de precios que se notarán en toda la gama Pro durante los próximos años.
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Así no hay quien se aclare
Yo que tenía pensado «jubilar» a mi iPhone 15 Pro (que va como la seda) por el 18 Pro que se presentará en un mes… luego pensé esperar mejor al iPhone 20 del próximo año. Luego el rumor de que no habría un 20 el próximo año me había tranquilizado para comprar el 18 este año… y ahora esto!.
Así no hay quien se aclare