Desde hace años existe una variante de Wi-Fi poco conocida que ha logrado mantener una conexión estable a casi 16 kilómetros de distancia. Se llama Wi-Fi HaLow, corresponde al estándar IEEE 802.11ah y trabaja en frecuencias por debajo de 1 GHz en lugar de usar las bandas de 2,4 y 5 GHz de los routers domésticos. Esa diferencia le da un alcance enorme, capacidad para atravesar obstáculos y un consumo de energía muy reducido. A cambio, la velocidad es modesta. Por eso no está pensado para sustituir al router del salón ni para ver pelis en 4K. Su terreno natural es otro: sensores, cámaras ligeras, contadores y dispositivos que necesitan cobertura amplia y batería duradera. Un fabricante ya vende un router con certificación oficial por menos de 100 dólares, y las pruebas de campo apuntan a que la tecnología ha madurado. Conviene entender qué ofrece de verdad, qué limitaciones tiene y para qué usos tiene sentido.
Por qué las ondas lentas llegan más lejos
La clave física es la frecuencia. Una señal de 900 MHz pierde menos energía por el camino que una de 5 GHz y se difracta mejor alrededor de paredes y objetos. Es la misma razón por la que una emisora de radio atraviesa una casa con más facilidad que un enlace de microondas. HaLow aprovecha ese comportamiento dentro de la familia Wi-Fi. En Estados Unidos usa la banda de 900 MHz. En Europa se emplea el rango de 863 a 868 MHz, aproximadamente, con limitaciones de potencia y de ciclo de trabajo mucho más estrictas.
El estándar se ha explicado con claridad en este artículo de Electronic Design sobre opciones inalámbricas de largo alcance para internet de las cosas. Allí se recuerda que la mayoría de los productos domésticos y de IoT usan Bluetooth de baja energía, Zigbee u otras tecnologías con un alcance típico de unos 10 metros. HaLow ofrece mucho más rango y conserva la herencia de Wi-Fi, con certificación de la Wi-Fi Alliance y seguridad WPA3. El texto también destaca los modos de suspensión y reactivación del estándar, que son los que permiten funcionar durante meses con una pila de botón.
Hay otra consecuencia práctica. Como HaLow es Wi-Fi, un dispositivo se identifica con una dirección IP y se integra en una red normal. No hace falta una pasarela con un protocolo distinto para traducir los datos. Eso lo diferencia de otras tecnologías de largo alcance, que usan sus propios formatos.
La prueba de los 16 kilómetros
La empresa Morse Micro ha sido la que más ha empujado la tecnología. En febrero de 2024 consiguió una videollamada estable a 3 kilómetros en San Francisco. En septiembre del mismo año subió la apuesta con una prueba en el Parque Nacional de Joshua Tree, en California. Allí logró una conexión a 16 kilómetros, cinco veces la distancia anterior. El equipo usó un kit de evaluación MM6108 basado en una Raspberry Pi 4 y un módulo de referencia HaLow. En el punto más lejano obtuvo unos 2 Mbps de caudal UDP, suficiente para tareas ligeras.
Conviene leer ese resultado con cuidado. PCWorld, al comentar el récord, señala que el escenario era casi ideal. No había edificios ni apenas electrónica en la zona y existía línea de visión con el punto de acceso. En una ciudad llena de redes Wi-Fi, Bluetooth y móviles, el alcance real es mucho menor, y la propia prueba de San Francisco, con 2,9 kilómetros, lo ilustra. El récord demuestra el máximo teórico del sistema, no lo que se obtiene en una instalación normal.
Aun así, 16 kilómetros con material estándar es un dato relevante. Quiere decir que un sensor en una finca, un depósito de agua o un cultivo lejano puede enviar datos a un punto de acceso situado en la casa, sin cableado ni cobertura móvil.
HaLowLink 1: el primer router de la familia
El producto que mejor representa este momento es el HaLowLink 1, un dispositivo de Morse Micro con referencia MM-HL1-EXT. que ya anunciábamos el pasado año. Según la información de TechRadar sobre su salida a la venta, combina Wi-Fi 4 (802.11n) en la banda de 2,4 GHz con Wi-Fi HaLow. Puede funcionar como punto de acceso independiente o como extensor. Promete conexiones de hasta 16 kilómetros en zonas rurales y de unos 3 kilómetros en entornos urbanos. El precio ronda los 100 dólares… aunque todavía no está certificado para su uso en Europa 
Las cifras de velocidad marcan los límites. En la banda HaLow de 8 MHz, el caudal máximo ronda los 32 Mbps. La parte de Wi-Fi 4 llega a 300 Mbps con canales de 40 MHz, pero esa es la conexión de corto alcance para los dispositivos normales. En la práctica, el equipo hace de puente. Un enlace HaLow de largo alcance une dos puntos, y en el extremo remoto el Wi-Fi 4 reparte la conexión a móviles y portátiles. La Wi-Fi Alliance lo presentó como la primera pasarela certificada con ambas tecnologías, lo que da cierta garantía de interoperabilidad con otros productos.
Una prueba con un equipo similar, recogida por Hackaday, dio un enlace estable de unos 10 Mbps hacia una cabaña situada a unos 10 metros de la casa principal, atravesando dos muros exteriores. No es una cifra de récord, pero refleja el uso real: cubrir un anexo, un garaje o un jardín donde el Wi-Fi convencional no llega.
Reflexiones adicionales
El titular de los 16 kilómetros llama la atención, pero lleva a una expectativa equivocada. HaLow no es una forma de llevar internet de alta velocidad a una casa lejana, aunque a veces se presente así. Con decenas de megabits como máximo, y a mucha distancia solo unos pocos, sirve para navegar, enviar correo o transmitir vídeo de baja calidad. Para lo que brilla es para el internet de las cosas: sensores agrícolas, contadores, sistemas de riego, alarmas, cámaras de baja resolución y dispositivos alimentados con baterías pequeñas.
También hay que considerar la regulación y el ecosistema. Las bandas sub-GHz tienen límites de potencia distintos en cada región, y en Europa son más restrictivos que en Estados Unidos. Eso reduce el alcance práctico frente a las cifras de las pruebas americanas. Además, los chips y los módulos aún son pocos, y el soporte en sistemas como Home Assistant o en placas de desarrollo todavía está empezando.
Con todo, la tecnología tiene un hueco claro. Entre el Bluetooth, que llega a pocos metros, y las redes móviles de baja frecuencia, que exigen suscripción y operador, HaLow ofrece un punto intermedio. Es Wi-Fi, usa IP, se gestiona con herramientas conocidas y no depende de un servicio de terceros. Para quien monta una red doméstica avanzada o un proyecto rural, es una opción que merece seguimiento. Cuando haya más dispositivos compatibles a precios bajos, la elección dejará de ser experimental.
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