El primer móvil plegable de Apple llega con un precio de partida de 1.999 dólares y con la intención de corregir los defectos que arrastran los plegables Android desde hace años. Tras una semana de pruebas, el análisis de Gizmodo lo describe como el mayor cambio del iPhone desde el modelo original de 2007. Combina una pantalla interior de 7,6 pulgadas casi sin pliegue visible, una bisagra de ángulo variable y un iOS 27 rediseñado para dos pantallas con la misma proporción de aspecto. Su rendimiento iguala al del iPhone 18 Pro gracias al chip A20 Pro, y la autonomía supera lo que cabía esperar de una primera generación. A cambio, es el iPhone más pesado hasta la fecha, carece de teleobjetivo, usa Touch ID en lugar de Face ID y su cámara bajo la pantalla es muy mediocre. En este artículo repasamos qué ha resuelto Apple, qué deja pendiente y a quién le puede compensar un desembolso tan alto.
Un diseño que justifica buena parte de su precio
Lo primero que llama la atención es el tamaño. Cerrado, el iPhone Duo ocupa algo menos que un pasaporte y su pantalla exterior de 5,4 pulgadas se maneja con una sola mano sin demasiado esfuerzo. Al abrirlo aparece un panel interior de 7,6 pulgadas, un 50 % más grande que el de un iPhone 18 Pro Max (6,9 pulgadas) y un 80 % mayor que el del iPhone 18 Pro (6,3 pulgadas). Ambas pantallas ofrecen 120 Hz y hasta 3.000 nits de brillo máximo.
El panel interior lleva un acabado nanotexturizado que reduce los reflejos y disimula el pliegue central. Este solo se percibe con ciertos ángulos de luz y al pasar el dedo por encima, donde se nota algo la presencia de los engranajes de la bisagra. Según las impresiones recogidas, es menos pronunciado que el del Galaxy Z Fold 8 y bastante más suave que el del Pixel 11 Pro Fold. La contrapartida del tratamiento mate es que los colores resultan menos vivos y los negros menos profundos que en la pantalla exterior, que es brillante.
La construcción es otro de sus puntos fuertes. El marco de titanio de grado 5 convive con Ceramic Shield 2 en la pantalla externa y fibras cerámicas que refuerzan las líneas de antena. Todo ello eleva el peso hasta los 254 gramos, frente a los 249 g del iPhone 18 Pro Max, los 239 g del Pixel 11 Pro Fold o los 201 g del Galaxy Z Fold 8. Con 5,2 mm de grosor abierto, es más fino que el iPhone Air (5,6 mm), y según TidBITS, que desgrana el anuncio oficial en se convierte en el iPhone más delgado jamás fabricado. Además se despliega hasta los 180 grados exactos, algo que casi ningún plegable Android consigue, y resiste el agua y el polvo con certificación IP68. Un descuido del analista, que dejó caer el terminal abierto por unas escaleras mojadas, se saldó con unos pocos arañazos en el marco y ninguna marca en las pantallas.
Un iOS 27 pensado para dos pantallas
El principal interrogante era si el sistema escalaría bien entre dos paneles con proporción 1,4:1. Apple mantiene la cuadrícula de 4 x 6 iconos en la pantalla de inicio y mueve el dock al espacio sobrante del lateral derecho. El resultado no es un iPadOS trasplantado: la barra de estado se vuelve circular, la Dynamic Island pasa a ser vertical y el teclado puede dividirse al doblar el equipo como si fuera un libro.
El multitarea es deliberadamente sencillo. Solo admite dos aplicaciones en paralelo, en un reparto fijo de 50:50 y únicamente en horizontal. No hay Slide Over, ventanas redimensionables ni Stage Manager. Es más limitado que el Z Fold 8, que permite tres o más apps y vistas en vertical, pero a cambio resulta intuitivo desde el primer minuto. Una ventaja propia es poder deslizarse entre aplicaciones recientes dentro de cada mitad, gracias a que hay dos barras de gestos. También se pueden vincular dos apps para que se abran siempre juntas, aunque no se pueden guardar varias parejas como iconos en el inicio, algo que sí permite Samsung.
Las apps propias de Apple están adaptadas con barras laterales y menús reubicados, mientras que muchas de terceros tardarán en actualizarse, como ya ocurre con X o con la aplicación Shonen Jump. Las que no lo están se ven ampliadas con botones desproporcionados. Por otro lado, ya aparecen propuestas que aprovechan las posturas del dispositivo, como un juego de hundir la flota que usa el modo portátil con la flota abajo y la cuadrícula de ataque arriba.
Rendimiento y autonomía medidos con datos
El A20 Pro, de 6 núcleos de CPU, 7 de GPU y dos Neural Engine de 16 núcleos, rinde igual que en el iPhone 18 Pro. En Geekbench 7 el Duo obtuvo de media 4.002 puntos en monohilo, 10.728 en multihilo y 60.608 en GPU. El Galaxy Z Fold 8, con el Snapdragon 8 Elite Gen 5 for Galaxy, se quedó en 3.112, 10.438 y 17.331 puntos respectivamente, lo que supone un 22 % menos en monohilo y un 71 % menos en gráficos. Su cámara de vapor, que según Apple aporta hasta un 35 % más de rendimiento sostenido que el iPhone 17 Pro, evita los estrangulamientos térmicos. Esa cifra de Apple, junto con el precio de 1.999 dólares y las declaraciones del nuevo consejero delegado John Ternus, aparece también en la cobertura de What Hi-Fi.
La batería, de doble celda y 4.883 mAh, permitió entre 5,5 y 7,5 horas de pantalla encendida, incluso usando el panel interior la mitad del día. Solo bajó del 5 % en una jornada de pruebas muy intensivas con cámara, y en un uso normal de ocho a diez horas rara vez cayó del 20 %. Al módem C2 de Apple se le suma una conectividad notable: cargó una web sin problemas en un tramo de metro donde otros teléfonos con módem Qualcomm no lograban conexión.
El producto, en detalle: qué ofrece y qué sacrifica
Centrándonos en el iPhone Duo como producto, lo más destacable es su coherencia entre hardware y software. La bisagra tiene un perfil de par variable que permite abrirlo con suavidad, se cierra con un chasquido magnético agradable y se mantiene en casi cualquier ángulo, lo que habilita modos portátil, libro o tienda de campaña. El modo StandBy funciona sin cargador, y el iPhone Duo admite el Apple Pencil USB-C, aunque no tiene forma de sujetarlo magnéticamente. Los altavoces estéreo suenan potentes y claros, y superan a los del Z Fold 8.
Las concesiones están en las cámaras y la seguridad. Monta un sensor principal de 48 megapíxeles (f/1.6), un ultra gran angular de 48 MP (f/2.2) y una cámara frontal de 12 MP con Center Stage, además de un zoom digital 2x de calidad óptica, pero no tiene teleobjetivo. Su calidad se sitúa algo por encima de la del iPhone 17 y el iPhone Air, aunque por debajo de la serie 18 Pro, sobre todo con poca luz. La cámara bajo la pantalla es de 4 megapíxeles y ofrece imágenes lavadas y poco nítidas, aunque a cambio no se ve cuando no se usa. Tampoco hay Face ID: el lector de huellas va integrado en el botón lateral, y el botón de cámara ocupa el lugar de un botón de acción personalizable. Los accesorios oficiales, la funda de 79 dólares y la Folio con soporte de 129 dólares, se suman a un coste ya elevado.
Según Tom’s Guide las reservas se abrieron el 16 de octubre y el lanzamiento está previsto para el 23. La versión superior de almacenamiento llega a los 3.199 dólares.
Reflexiones adicionales
Lo más interesante del iPhone Duo no es tanto lo que añade como lo que consigue pulir. Apple ha esperado siete años desde los primeros plegables y ha llegado con un pliegue discreto, una bisagra refinada y un software hecho a medida, justo las áreas donde la competencia ha tropezado más. Es probable que su llegada impulse una evolución de los plegables y presione los precios a medio plazo, además de animar a los desarrolladores a ofrecer apps más imaginativas.
Aun así, no es un terminal para todo el mundo. Pesa mucho, cuesta casi el doble que un iPhone Pro de gama alta en su configuración base y renuncia a lo mejor de la fotografía de Apple. La decisión de compra dependerá de cuánto se vaya a aprovechar la pantalla grande, de la tolerancia al peso y de cuánto importen las cámaras. Para quien busque un plegable dentro del ecosistema de Apple, es hoy la propuesta más pulida, aunque no la definitiva.
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