El olfato canino lleva décadas superando a buena parte del instrumental de laboratorio, y una startup de Bangalore quiere convertir esa capacidad biológica en una herramienta de cribado real. Dognosis, fundada hace dos años por Akash Kulgod, combina perros entrenados con sensores e inteligencia artificial para detectar señales tempranas de cáncer a partir de una simple muestra de aliento. El proceso resulta sorprendentemente sencillo desde el punto de vista del paciente: basta con respirar dentro de una mascarilla que después se envía a las instalaciones de la empresa, una granja a las afueras de la ciudad india, donde beagles, labradores y pastores holandeses analizan la muestra. Mientras los animales trabajan, un sistema de sensores registra sus movimientos, su respiración, su actividad cerebral y su lenguaje corporal, y una capa de IA traduce esas reacciones en datos estructurados. No hay imagen médica, ni extracción de sangre, ni biopsia. Es una propuesta que suena casi artesanal, pero que se apoya en resultados clínicos concretos y en un problema de salud pública muy real.

Cómo funciona el sistema de cribado

La premisa técnica detrás de Dognosis parte de un hecho conocido en oncología: los tumores liberan compuestos orgánicos volátiles que alteran la composición química del aliento exhalado. Un perro entrenado puede detectar esa firma química mucho antes de que las pruebas convencionales sean capaces de identificar cualquier anomalía visible. El papel de la inteligencia artificial no es sustituir al animal, sino estandarizar su respuesta. Cada pausa, cada cambio de postura o cada movimiento de cola se convierte en una variable cuantificable, lo que permite repetir el proceso de forma consistente entre distintos perros y distintas muestras. Este planteamiento se enmarca dentro de un campo cada vez más activo, en el que la inteligencia artificial se aplica de forma creciente a la detección del cáncer, tal y como explica este análisis sobre startups que abaratan los ensayos clínicos oncológicos. La compañía asegura que su enfoque cubre más de veinte tipos de cáncer agrupados en siete categorías, entre ellas mama, cavidad oral, pulmón y cuello uterino.

Los datos publicados por la propia empresa resultan llamativos. En los ensayos de fase 2, publicados en el Journal of Clinical Oncology, Dognosis reporta una sensibilidad cercana al 90 por ciento para cánceres en estadio temprano. Un detalle adicional refuerza la solidez del planteamiento: los perros entrenados originalmente para reconocer diez tipos de cáncer llegaron a identificar por sí mismos un undécimo tipo que nunca se les había mostrado durante el entrenamiento. Conviene matizar, eso sí, que estas cifras de precisión y detección proceden de la propia compañía y de sus investigadores asociados, y todavía no han sido confirmadas por evaluaciones externas independientes.

El producto y su despliegue previsto

El elemento central de todo el sistema es un test de prescreening no invasivo, pensado para detectar señales de alarma antes de que el paciente entre en el circuito hospitalario convencional. Kulgod ha anunciado que planea lanzar en India, durante el próximo año, una versión doméstica de este test capaz de cubrir múltiples tipos de cáncer, con un precio estimado de unos pocos miles de rupias. En abril arrancó un ensayo de fase 3 distribuido en diez hospitales, con el objetivo de reclutar a unos diez mil participantes. La ambición operativa es considerable: la empresa aspira a procesar un millón de pruebas al año, con un tiempo de respuesta de una semana, apoyándose en un equipo de alrededor de treinta perros entrenados. Para el periodo comprendido entre finales de 2027 y principios de 2028 está prevista la apertura de una instalación en Estados Unidos, lo que marcaría el salto internacional del proyecto.

Existe además una particularidad regulatoria que conviene subrayar. Kulgod ha señalado que Dognosis no necesita aprobación de las autoridades sanitarias indias, ya que una herramienta de prescreening no se clasifica legalmente como dispositivo diagnóstico. Esa circunstancia reduce de forma notable las barreras de entrada al mercado, pero también implica que la tecnología puede llegar a los pacientes sin haber superado los controles que sí exigiría un producto diagnóstico formal. Un resultado positivo del test debe entenderse como una invitación a consultar con un médico, nunca como un veredicto clínico, y esa distinción será clave en la comunicación pública de la empresa a medida que crezca su base de usuarios.

Un problema de salud pública a gran escala

El contexto indio explica buena parte del interés que despierta esta propuesta. El país registró en 2024 alrededor de 1,5 millones de nuevos casos de cáncer y más de 900.000 muertes asociadas a esta enfermedad, una de las cargas más altas del mundo. Frente a esa cifra, las tasas de cribado siguen siendo extremadamente bajas: apenas un 1,9 por ciento de las mujeres se somete a pruebas de detección de cáncer de cuello uterino, y menos de un 1 por ciento accede a cribados de cáncer de mama u oral. Buena parte de esa brecha responde a factores estructurales como el coste económico, la distancia geográfica hasta los centros sanitarios y la incomodidad asociada a las pruebas invasivas. Una herramienta barata y no invasiva, orientada a la atención sanitaria preventiva de bajo coste que ya exploran otras startups europeas, podría llegar a poblaciones que el sistema formal de salud no alcanza en la actualidad, y ese es precisamente el hueco de mercado que Dognosis pretende ocupar.

Financiación y respaldo inversor

Dognosis cerró una ronda de financiación inicial de 1,5 millones de dólares en 2024, y desde entonces ha completado una segunda ronda de importe no revelado, con Accel India y Caffeinated Capital entre sus inversores. Ninguna de las dos firmas ha hecho pública la cifra exacta de esta segunda inyección de capital. El respaldo de fondos con trayectoria en salud digital sugiere confianza en el modelo de negocio, aunque el verdadero examen llegará cuando los resultados de los ensayos de fase 3 estén disponibles y puedan contrastarse con estudios independientes.

Los límites de una tecnología prometedora

Conviene no perder de vista que se trata de una herramienta de cribado, diseñada para indicar quién debería someterse a pruebas adicionales, y no de un sustituto de la diagnosis clínica. Los ensayos siguen en fase temprana y las cifras de sensibilidad, aunque prometedoras, necesitan validación externa antes de poder tomarse como referencia definitiva. Resulta llamativo, además, que el propio plan a largo plazo de la compañía pase por sustituir a los perros por sensores electrónicos, en un intento de destilar en hardware aquello que hoy hace el olfato canino. Ese objetivo aparece descrito con cierto detalle técnico en trabajos previos sobre sistemas de inteligencia artificial aplicados al análisis de imágenes médicas para detección temprana de cáncer de mama, un campo con el que Dognosis comparte objetivo, aunque no metodología.

Reflexión final

Más allá de si la sustitución de los perros por sensores llega a materializarse, la idea de fondo tiene solidez: emplear el olfato animal como biosensor, estandarizado mediante inteligencia artificial, y dirigirlo hacia un vacío de cribado que la medicina convencional no ha conseguido cerrar. El proyecto combina algo de romanticismo, con perros entrenados oliendo muestras en una granja, con un enfoque de ingeniería de datos bastante riguroso detrás. Su éxito dependerá de que los resultados resistan la validación externa y de que la empresa sea capaz de comunicar con claridad los límites de un test que orienta, pero que no diagnostica.

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