Cada vez está más claro que algún día “llegaremos” a Marte … hasta el infinito y más allá, como decía Lightyear. Ello requerirá de largos viajes en ambientes reducidos y entre gente sana ¿o no?.

Por eso no sorprende nada que un equipo de científicos canadienses publicasen el pasado año un artículo sobre “sexología espacial” en el que defendían la necesidad de crear una nueva disciplina que ayude a entender la problemática de las relaciones sexuales en el espacio.

Sin embargo, la NASA prohibe totalmente a sus astronautas mantener sexo durante sus misiones, No es tan solo porque se vayan a distraer de hacer la funciones asignadas sino por miedo a posibles embarazos. El hecho que, por ejemplo, no se conoce todavía nada de como afectaría al feto y al nacimiento la exposición a la radiación y la microgravedad, etc.

Sin embargo limitar la intimidad en el espacio podría poner en peligro la salud mental y sexual de los astronautas, junto con el desempeño de la tripulación y el éxito de la misión.

Por otro lado, permitir el erotismo espacial podría ayudar a los humanos a adaptarse a la vida espacial y mejorar el bienestar de los futuros habitantes del espacio.

Después de todo, el espacio sigue siendo un entorno hostil y la vida a bordo de naves espaciales, estaciones o asentamientos plantea importantes desafíos para la intimidad humana.

Estos incluyen la exposición a la radiación, los cambios gravitacionales, el aislamiento social y el estrés de vivir en hábitats remotos y confinados.

En cualquier caso está claro que tarde o temprano alguien tendrá que atreverse a estudiar estos temas si queremos que la humanidad pueda seguir viviendo fuera de nuestro pequeño planeta ¿no?.

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