La verdad es que no me sorprendió lo más mínimo que se disparase el consumo de energía eléctrica durante la ola de calor de la pasada semana. Lo que sí me preocupa es saber que casi nada de la utilizada fuese renovable  ya que la generación de eólica estuvo en mínimos debido a la calma chicha que nos acompañó  la mayor parte de los días. Por otra parte la solar también «brilló» por su ausencia por culpa de la calima sad

En cualquier caso y aparte de estos fenómenos puntuales nadie puede negar que la incorporación de energías renovables al mix energético hace necesaria la adaptación de la red eléctrica a las particularidades de las mismas.

Principal problema de las energías renovables

Estas fuentes de energía se caracterizan por su poca “gestionabilidad”: si deja de soplar el viento o aparece una nube, estas plantas eléctricas dejan de producir, pero la demanda no tiene por qué alterarse.

Para mitigar este problema, en redes eléctricas se realiza una hibridación en red.

Es decir, para evitar problemas de abastecimiento ante una eventual reducción de potencia de las renovables, se mantienen ciclos combinados en stand-by, siendo estos lo suficientemente rápidos como para hacer frente a alteraciones climatológicas sin que sean percibidas por el usuario final.

Desde el punto de vista de la sostenibilidad lo mejor sería sin duda poder ALMACENAR los posibles excedentes de energía generada para utilizarlos cuando el consumo lo requiriese… pero la alternativa de utilizar BATERÍAS como almacenes es muy costosa sad

Almacenamiento en forma de energía térmica

Pero existen alternativas más baratas y sencillas, como por ejemplo realizar el almacenamiento en forma de energía térmica en lugar de hacerlo en términos de energía eléctrica.

Este concepto ya se realiza en las centrales termosolares de concentración (como la de nuestro proyecto ICARUS), en las que el excedente de energía captado en las horas centrales del día se usa para producir energía eléctrica cuando se requiera.

Con base en esta analogía, investigadores de la Universidad Politécnica de Madrid (UPM) y de la Universidad Técnica del Norte, de Ecuador, han estudiado las posibilidades de los sistemas de almacenamiento de energía térmica por bombeo, también llamados PTES por sus siglas en inglés (Pumped Thermal Energy Storage).

Un sistema de este tipo absorbe excedentes de electricidad de la red convirtiéndolos en energía térmica mediante una bomba de calor.

La energía térmica se almacena y posteriormente se utiliza para alimentar un motor térmico, produciendo electricidad.

El sistema propuesto utiliza un ciclo reversible basado en CO2 supercrítico para funcionar como bomba de calor y motor térmico.

Entre los principales resultados de este trabajo destaca el desarrollo conceptual de la idea, en la que se estiman rendimiento y costo de almacenamiento de la energía o LCOS (Levelized Cost of Storage).

El análisis realizado aporta LCOS de 0,12 €/kWh y 80% de rendimiento.

Al comparar el costo con otras tecnologías, este valor sitúa al PTES analizado como una de las tecnologías más rentables, ya que posee los mejores valores para PHS (hidroelectricidad de almacenamiento por bombeo) y PHES (almacenamiento eléctrico de calor por bombeo).

 

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