A pesar de las grandes posibilidades que aporta el empleo de la Inteligencia Artificial en multitud de aplicaciones, su principal inconveniente es que suelen requerir mucha potencia, y en la mayoría de los casos, deben estar permanentemente conectados a la nube, lo que plantea problemas relacionados con la protección de datos, el consumo de energía y otras cuestiones.

En el Centro Suizo de Electrónica y Microtecnología (CSEM), podrían haber encontrado una forma de evitar esos problemas, gracias a su nuevo sistema que cabe en un chip.

El nuevo chip funciona con una diminuta batería o una pequeña célula solar y ejecuta las operaciones de inteligencia artificial localmente en el chip en lugar de en la nube.

Además, su sistema es totalmente modular y puede adaptarse a cualquier aplicación que requiera el procesamiento de señales e imágenes en tiempo real, especialmente cuando se trata de datos sensibles.

El chip del CSEM funciona mediante una arquitectura de procesamiento de señales totalmente nueva que minimiza la cantidad de energía que el chip necesita.

La innovación del CSEM abre la puerta a una generación completamente nueva de dispositivos con procesador que puedan funcionar de forma independiente durante más de un año reduciendo con ello los costos de instalación y mantenimiento de estos dispositivos permitiendo utilizarlos también en lugares donde sería difícil cambiar la batería.

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