En la actualidad muchos automóviles eléctricos funcionan con baterías recargables de iones de litio, pero pueden perder energía y potencia con el paso del tiempo. En determinadas condiciones, estas baterías pueden además sobrecalentarse mientras suministran electricidad o se están recargando, lo que tiende también a recortar la vida de la batería y a reducir los kilómetros de autonomía proporcionados por cada recarga.

Para resolver estos problemas, un equipo internacional formado por científicos ingleses y chinos ha diseñado un nuevo tipo de batería recargable, utilizando la sal común como ingrediente clave.

La nueva batería podría ampliar considerablemente la autonomía de los vehículos eléctricos, además de ser totalmente reciclable, respetuosa con el medioambiente, de bajo costo y segura.

El nuevo y económico sistema de almacenamiento de energía combina las ventajas de una célula o celda de combustible de óxido sólido con las ventajas de una batería de metal-aire.

Una célula de combustible de óxido sólido genera electricidad a partir del hidrógeno y el oxígeno como resultado de una reacción química.

Aunque estos dispositivos son muy eficientes en la extracción de energía de un combustible, muy duraderos, de bajo costo y más ecológicos de producir en comparación con otros sistemas, no son recargables.

Por su parte, las baterías de metal-aire son células electroquímicas que utilizan un metal barato, como por ejemplo el hierro, y el oxígeno presente en el aire, para generar electricidad.

Mientras se están recargando, solo emiten oxígeno a la atmósfera.

Aunque no son muy duraderas, estas baterías de alta densidad energética son recargables y pueden almacenar y descargar tanta electricidad como las de iones de litio, aunque de forma mucho más segura y barata.

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