Suunto ha presentado el Core 2, la renovación de uno de los relojes ABC más longevos del mercado, dieciocho años después del lanzamiento del modelo original. El nuevo dispositivo mantiene la filosofía de siempre: nada de pantallas táctiles a color ni de asistentes de navegación por satélite, sino un instrumento pensado para quienes pasan tiempo en el monte y necesitan saber la altitud, la dirección y, sobre todo, si se avecina mal tiempo. La marca finlandesa ha aprovechado casi dos décadas de aprendizaje para mejorar la pantalla, la resistencia y la autonomía, además de incorporar por primera vez conectividad Bluetooth, algo que hasta ahora quedaba reservado a sus modelos más orientados al deporte y al entrenamiento. El resultado es un reloj que no compite en el terreno de los smartwatches convencionales, sino que refuerza su nicho como herramienta de montaña fiable y de bajo mantenimiento.
Un reloj ABC pensado para el terreno, no para las notificaciones
El Suunto Core 2 (179 EUR) pertenece a la categoría conocida como ABC, siglas de altímetro, barómetro y brújula, un tipo de reloj que prioriza la lectura de condiciones ambientales por encima de cualquier función social o de conectividad avanzada. La pantalla LED de matriz de puntos mide 1,3 pulgadas de diámetro y ahora incorpora cristal Gorilla Glass, además de una retroiluminación conmutable entre verde y rojo que facilita la lectura nocturna sin deslumbrar. Suunto asegura que el panel es un 40 % más brillante que el del modelo original, aunque algunas pruebas independientes señalan que, pese a esa mejora, la legibilidad bajo luz solar directa sigue sin ser el punto fuerte del dispositivo. La caja, de 49 milímetros de diámetro y 14,8 milímetros de grosor, pesa 56,5 gramos sin la correa de silicona de 22 milímetros, unas cifras que sitúan al Core 2 como un reloj robusto pero no especialmente voluminoso en la muñeca.
La resistencia al agua ha dado un salto notable respecto al modelo de 2007: de los 3 metros originales se pasa ahora a 10 ATM, equivalentes a unos 100 metros de profundidad, lo que amplía considerablemente su margen de uso en actividades acuáticas ocasionales. A esto se suma la certificación bajo el estándar militar MIL-STD-810H, una normativa del Departamento de Defensa estadounidense que somete al reloj a pruebas de calor, humedad, niebla salina, radiación solar, baja presión, formación de hielo y polvo, aunque cabe matizar que Suunto no ha confirmado si el Core 2 ha superado también los ensayos específicos de choque y vibración contemplados en el mismo estándar. Todo este conjunto de mejoras convive con una batería de tipo pila de botón CR3032 sustituible por el propio usuario, con una autonomía anunciada de hasta 15 meses en uso típico, muy por encima de lo habitual en un smartwatch con pantalla a color y sensores permanentes.
El barómetro como protagonista frente a la tormenta
La función que más titulares ha generado es la capacidad del Core 2 para avisar de tormentas inminentes gracias a su barómetro, que detecta caídas bruscas de presión atmosférica y activa una alarma cuando identifica un patrón asociado a un cambio meteorológico repentino. Suunto ha refinado este sistema respecto al modelo original con el objetivo de reducir las falsas alarmas, un problema habitual en los barómetros de gama de entrada que confunden variaciones normales de presión con la llegada de una tormenta real. El altímetro barométrico, por su parte, registra altitud, ascenso y descenso acumulados, aunque como ocurre con cualquier sensor de este tipo sin apoyo de GPS, puede sufrir derivas de en torno a 10 metros en 24 horas si las condiciones de presión ambiental cambian de forma sostenida. La brújula digital compensa automáticamente la diferencia entre el norte magnético y el geográfico, y en pruebas de calibración ha llegado a coincidir con la de un smartphone con un margen de apenas un par de grados de desviación.
Lo que el Core 2 no ofrece es tan relevante como lo que sí incluye: no hay GPS, no hay sensor óptico de frecuencia cardiaca y no hay pantalla táctil, decisiones deliberadas que lo alejan de relojes como los Garmin Fenix y que reducen el consumo energético hasta permitir esa autonomía de más de un año. La novedad más significativa en el apartado de conectividad es la incorporación de Bluetooth, ausente en el Core original, que permite sincronizar el reloj con una aplicación móvil y, sobre todo, recibir actualizaciones de firmware con el paso del tiempo, algo que la propia marca destaca como una vía para que el dispositivo mejore después de la compra sin necesidad de cambiar de hardware.
El Core 2 como producto: entre la herramienta y el reloj de siempre
El Suunto Core 2 se sitúa en un punto intermedio poco habitual en el mercado actual de wearables: no es un smartwatch multifunción ni tampoco un reloj puramente analógico, sino una herramienta especializada dirigida a montañeros, excursionistas y personas que pasan largas temporadas alejadas de un enchufe. Según la propia marca, en su página oficial de presentación, el objetivo del rediseño ha sido perfeccionar el concepto original en lugar de reinventarlo, manteniendo la batería sustituible por el usuario como seña de identidad frente a los relojes que exigen carga diaria. El precio de lanzamiento se ha fijado en 179 euros, una cifra que lo coloca como una alternativa relativamente asequible frente a los relojes deportivos con GPS de gama alta, aunque notablemente superior a la de un reloj digital convencional sin sensores ambientales. La disponibilidad comenzó el 21 de julio de 2026 a través de la tienda oficial de Suunto, con llegada al mercado estadounidense prevista para el 20 de agosto.
Para un corredor de competición el Core 2 tiene poco que ofrecer, ya que carece de métricas de entrenamiento avanzadas y de seguimiento por satélite, pero para quien practica senderismo, escalada o travesías de varios días sin acceso a electricidad, la combinación de sensores ambientales fiables y una autonomía medida en meses en lugar de días resulta mucho más práctica que la de un smartwatch convencional. Una revisión detallada publicada en the5krunner señala además que la pila CR3032 utilizada por el Core 2 almacena aproximadamente 500 mAh, frente a los 220 mAh de la CR2032 empleada en el modelo original, lo que explica en buena medida el salto en autonomía, aunque también advierte de que este tipo de pila es menos habitual en supermercados y conviene adquirirla con antelación en tiendas especializadas.
Reflexiones finales
El Suunto Core 2 no pretende competir con el ecosistema de aplicaciones, salud y notificaciones de un Apple Watch o de un Galaxy Watch, y precisamente en esa renuncia radica su atractivo. En un mercado saturado de relojes que prometen hacer de todo y terminan agotando la batería en un día y medio, mantener viva una propuesta centrada en tres sensores esenciales y en una autonomía de más de un año resulta casi una declaración de intenciones. La incorporación de Bluetooth es, quizá, el gesto que mejor resume el equilibrio que ha buscado Suunto: sumar una capa mínima de conectividad sin sacrificar la sencillez ni la resistencia que han hecho del Core un clásico entre quienes confían en sus relojes como herramienta de supervivencia y no como accesorio de moda. Queda por ver si la promesa de actualizaciones de firmware se traduce en mejoras reales del algoritmo de detección de tormentas, que sigue siendo la función más comentada y, a la vez, la más difícil de valorar hasta que el reloj se someta a un uso prolongado sobre el terreno.
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