Casio ha decidido reinventar uno de sus formatos más queridos, el reloj digital en miniatura que se lleva en el dedo, y lo ha dotado de sensores de salud propios de un smart ring. El resultado es el CRW-H001, un dispositivo que mantiene toda la estética retro de la marca japonesa —esfera funcional, cronómetro y calendario incluidos— pero que por dentro esconde monitorización de frecuencia cardiaca, oxígeno en sangre, temperatura corporal y sueño. De momento el lanzamiento se limita a China, con un precio de partida de 1.990 yuanes (unos 250 euros + impuestos y aranceles), pero la propuesta apunta directamente a gigantes del sector como Oura, que hasta ahora dominaban un mercado de anillos inteligentes bastante uniforme en cuanto a diseño. Casio, eso sí, juega otra carta: la del guiño nostálgico a sus relojes G-Shock y Casio clásicos, condensados en un accesorio que cabe en un dedo.
Un anillo con alma de reloj clásico
Casio no es nueva en esto de fabricar relojes en miniatura para el dedo; la compañía lleva tiempo vendiendo versiones de sus modelos más icónicos en formato anillo, incluido un adorable ejemplar de la línea G-Shock. Lo que cambia ahora es que, por primera vez, uno de estos relojes en miniatura incorpora un módulo de salud digno de un wearable moderno. El CRW-H001M-8, la variante mediana de la gama, mide 25,3 x 19,5 x 6 milímetros, pesa apenas 19 gramos y está fabricado combinando cerámica y acero inoxidable. El proceso de manufactura recurre al moldeo por inyección de polvo metálico, una técnica conocida como MIM que permite reproducir en un tamaño diminuto la geometría compleja de la caja de un reloj digital, con un acabado espejado que le da ese brillo plateado tan característico de la marca.
En cuanto a la parte de cronometraje tradicional, el dispositivo mantiene funciones muy propias de la casa: un segundo huso horario, cronómetro con precisión de centésimas de segundo hasta un máximo de 59 minutos, 59 segundos y 99 centésimas, calendario automático y una precisión declarada de ±30 segundos al mes, cifras que recuerdan a cualquier reloj digital clásico de Casio. La pila que alimenta la pantalla LCD tiene una autonomía estimada de dos años, mientras que el módulo inteligente, el que se encarga de los sensores de salud, se recarga por USB y ofrece entre cuatro y seis días de uso activo, con hasta 25 días en modo de espera. Es una cifra sensiblemente inferior a la de algunos anillos inteligentes de la competencia, pero coherente con un dispositivo que reparte su espacio interno entre electrónica de salud y un movimiento de cuarzo tradicional.
Salud, notificaciones y una app propia
El corazón funcional del CRW-H001 está en su capacidad de monitorización continua. El anillo registra frecuencia cardiaca, saturación de oxígeno en sangre y temperatura corporal, además de analizar la calidad del sueño, contar pasos y estimar el gasto calórico. También incorpora funciones más orientadas al entrenamiento, con registro de sesiones deportivas, análisis de recuperación tras el ejercicio y seguimiento del ciclo menstrual, todo ello sincronizado a través de la aplicación AIZO Ring, compatible con iOS 13 o superior, Android 7 en adelante y HarmonyOS 2.0, aunque Casio avisa de que algunas funciones de notificación no están del todo pulidas en las versiones más recientes de HarmonyOS. Un pequeño motor de baja potencia se encarga de las alertas por vibración, avisando de llamadas entrantes, mensajes, alarmas silenciosas y notificaciones de salud fuera de rango, sin necesidad de sonido ni pantalla adicional.
El anillo se vende en tres tallas —equivalentes a las numeraciones 9, 10 y 11— con diámetros internos que van de los 19,3 a los 20,9 milímetros, y Casio advierte de que no ofrece ajuste posterior de tamaño, así que conviene medir bien el dedo antes de comprar. La resistencia al agua se limita a un uso cotidiano básico, no apto para inmersión, y la marca insiste en que los datos recogidos son de carácter informativo y no sustituyen a un dispositivo médico ni sirven como base de diagnóstico.
El origen curioso de un formato con historia
Lo interesante del CRW-H001 es que no surge de la nada dentro del catálogo de Casio. La compañía enlaza este lanzamiento con una pieza de su propia historia: en 1946, poco después de la guerra, la entonces Kashio Seisakusho fabricó una boquilla de fumar con forma de anillo que se convirtió en un éxito comercial inesperado y ayudó a financiar el desarrollo de las primeras calculadoras de la marca, germen de lo que acabaría siendo la Casio actual. Sesenta años después, la compañía recupera ese formato de anillo como vehículo de innovación, esta vez aplicado a la salud digital en lugar del tabaco, en lo que parece un intento consciente de conectar el pasado más artesanal de la marca con las tendencias actuales del wearable.
Ese relato histórico también explica por qué Casio ha optado por un diseño tan reconocible en lugar de limitarse a copiar la estética minimalista de anillo metálico liso que domina el segmento. Frente a las propuestas de Oura o de otros fabricantes centrados en formas discretas y sin adornos, tal y como recoge Engadget en su análisis del lanzamiento, Casio apuesta por un objeto que primero parece un simple reloj en miniatura y solo después revela su faceta de rastreador de salud, una jugada de diseño poco habitual en un mercado donde la mayoría de fabricantes prioriza la discreción sobre la personalidad visual.
El producto en detalle: el CRW-H001M-8
Centrándonos en el modelo protagonista de este lanzamiento, el CRW-H001M-8 es la variante de talla media dentro de la familia CRW-H001, disponible también en versiones S y L, todas con el mismo precio de 1.990 yuanes y las mismas prestaciones técnicas, variando únicamente el diámetro del aro. Según la ficha técnica publicada por Casio, el modelo M tiene un diámetro interno de aproximadamente 20,1 milímetros y un perímetro de 63,1 milímetros, con una anchura frontal de 19,5 milímetros en los tres tamaños disponibles. La caja combina cerámica y acero inoxidable con un tratamiento de vaporización en espejo, buscando ese acabado brillante que recuerda a los relojes G-Shock plateados de la marca. Casio también ha diseñado un packaging específico para el producto, aunque de momento la venta y el soporte posventa se limitan exclusivamente al mercado chino, sin fecha confirmada de expansión internacional.
Este enfoque regional no es inusual en Casio, que suele probar formatos experimentales en mercados concretos antes de decidir si los lleva a un catálogo global. Para quienes sigan de cerca el mercado de wearables, conviene tener en cuenta que fuentes especializadas como Wareable llevan tiempo señalando el auge de los anillos inteligentes como categoría en expansión, impulsada precisamente por marcas como Oura, que hasta ahora concentraban gran parte de la atención mediática y comercial del segmento.
Reflexiones finales
El CRW-H001 no pretende superar a Oura en profundidad de análisis de datos ni en algoritmos de recuperación, terrenos donde la compañía finlandesa lleva años puliendo su propuesta. Lo que sí aporta Casio es una alternativa estética distinta dentro de una categoría que, hasta ahora, se había vuelto bastante homogénea en cuanto a diseño: aros metálicos lisos, sin personalidad, pensados para pasar desapercibidos. Que una marca con la trayectoria de Casio decida apostar por un objeto con carácter visual propio, apoyado además en una pieza de su propia historia industrial, resulta un movimiento arriesgado pero coherente con su identidad de marca. Queda por ver si el CRW-H001 sale alguna vez de China o si se queda como un experimento de nicho, aunque la combinación de nostalgia, artesanía metálica y sensores de salud es, cuando menos, una fórmula poco vista en el resto del mercado.
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Casio ha vuelto a meter su ADN relojero en un anillo, y esta vez el CRW-H001 va bastante más allá de dar la hora. Integra sensores de frecuencia cardiaca, oxígeno en sangre y temperatura corporal, además de motor de vibración, alarma silenciosa y hasta retroiluminación LED, todo fabricado mediante inyección de polvo metálico y acabado con deposición de vapor espejado. También suma seguimiento de pasos, calorías, sueño y ciclo menstrual, aunque Casio insiste en que no es un dispositivo médico.
Para Spencer de Stuff, el problema es que, de momento, solo se vende en China por 1.990 yenes (unos 295 dólares), con soporte posventa limitado a ese mercado. Comparado con el minimalismo del Oura Ring 5, resulta bastante más voluminoso, pero como propuesta híbrida entre reloj clásico y anillo inteligente tiene su punto.