Xgimi ha decidido que un proyector portátil también puede ser un altavoz, una lámpara ambiental y un capricho de diseño, todo por menos de 220 euros. El Vibe One llega para ocupar el hueco que dejan los modelos «serios» de la marca, apostando por la diversión y la portabilidad antes que por la potencia lumínica bruta. Con Google TV integrado, batería propia y un cuerpo que pesa apenas 1,4 kilos, el fabricante chino intenta demostrar que no hace falta gastarse quinientos euros para tener una pantalla gigante en el salón, en el jardín o donde a uno le apetezca. El aparato ha pasado por las manos de varios medios especializados en los últimos meses, y aunque nadie lo confunde con un proyector de cine en casa, sí coinciden en que ofrece una imagen sorprendentemente resuelta para lo que cuesta. Repasamos qué trae bajo el capó, cómo se comporta en el día a día y en qué momentos conviene tenerlo cerca.

Un diseño pensado para no tomárselo demasiado en serio

Lo primero que llama la atención del Vibe One (230 EUR) es que no se parece a ningún proyector convencional. Su forma recuerda más a un farolillo de camping que a un cañón de imagen, con un cuerpo compacto de 31 x 14 x 12 centímetros y un peso de 1,4 kilogramos, prácticamente lo mismo que una piña grande, según recoge el análisis publicado por What Hi-Fi?. Se activa inclinando el cuerpo hacia arriba para orientar la lente, y si se enciende con el objetivo mirando hacia abajo, el dispositivo se transforma automáticamente en altavoz Bluetooth, con una base que además se ilumina en modo ambiental con hasta ocho colores distintos. Está disponible en dos acabados, Cloud Ash (beige) y Blue Spark, y viene acompañado de una hoja de pegatinas para personalizarlo, un detalle que deja claro a qué público apunta Xgimi: usuarios jóvenes que valoran más la parte lúdica que las cifras de contraste. El único inconveniente del soporte basculante es que no permite apuntar directamente al techo, ya que el asa integrada estorba en ese ángulo.

Especificaciones, brillo y una batería que se queda corta

Bajo esa carcasa desenfadada hay un proyector LCD con fuente de luz LED, resolución nativa de 1080p, ratio de proyección de 1,3 y capacidad para generar imágenes de entre 40 y 150 pulgadas según el catálogo de pruebas de RTINGS. El fabricante declara un máximo de 250 lúmenes ISO, una cifra modesta que hay que tomar con cautela porque el rendimiento real depende mucho de las condiciones de la sala. El equipo ofrece tres modos de brillo (Standard, Performance y Eco), y el análisis de What Hi-Fi? confirma que la batería integrada rinde apenas una hora de reproducción en modo Standard, muy lejos de la 1,2 horas prometida por Xgimi, que solo se alcanzan en el modo Eco con el brillo reducido. Ese margen apenas da para completar unos pocos episodios de una serie, y el proyector no admite carga mediante power bank USB, así que conviene tener un enchufe cerca si se planea una sesión larga. En el apartado de sonido, dos altavoces con 3 vatios de amplificación total —con la firma de JBL detrás— se quedan cortos para llenar espacios exteriores o competir con ruido ambiente, algo que varios análisis han señalado como su punto más débil.

El Vibe One como protagonista: precio y comportamiento real

Aquí es donde el Vibe One se juega su baza principal. Con un precio de lanzamiento de 269 dólares (unos 219 libras), se sitúa como el proyector portátil más barato que ha pasado por el banco de pruebas de varios medios especializados, según destaca la revisión de BGR. Frente a rivales como el Anker Nebula Mars 3 Air, que arrancaba en 600 dólares, o el Wanbo Vali 1, más orientado a mesa fija que a movilidad, el Xgimi se queda prácticamente solo en su franja de precio y uso. En pruebas con contenido en Blu-ray, el proyector ofrece una imagen que en el modo Película resulta algo sobrecargada de fábrica, pero que gana naturalidad tras ajustar contraste y nitidez, mostrando tonos de piel equilibrados incluso en escenas con poca luz. También sorprende gestionando negros profundos en secuencias oscuras y manteniendo un movimiento fluido en planos de acción, algo poco habitual en proyectores de este rango de precio. Eso sí, en exteriores con luz solar directa el aparato pierde fuerza con rapidez, por lo que su terreno natural son las tardes de sofá, las noches de campamento o los rincones de interior con algo de penumbra.

Software, conectividad y para quién tiene sentido

El Vibe One monta Google TV de serie, lo que le da acceso directo a Netflix, Prime Video y Disney+ desde el primer arranque, además de la Play Store completa para añadir aplicaciones adicionales como Apple TV. Esta integración marca una diferencia notable frente a proyectores económicos que recurren a sistemas operativos propios con catálogos limitados, según recoge la reseña publicada en Stuff. No todo es perfecto en el terreno del streaming: la disponibilidad de aplicaciones de televisión en directo varía según el país, y en el mercado británico faltan servicios como BBC iPlayer o Channel 4, lo que obliga a recurrir a Google Cast desde otro dispositivo. En cuanto a conectividad física, el cuerpo incluye un puerto USB y una entrada HDMI, suficiente para enchufar una consola o un reproductor de Blu-ray cuando se quiere ir más allá del contenido en streaming. El público al que apunta el Vibe One queda bastante definido: reuniones improvisadas en el salón, noches de juegos con amigos o escapadas de fin de semana donde se busca una pantalla grande sin cargar con un proyector de home cinema tradicional.

Reflexiones finales

El Vibe One no pretende sustituir a un proyector de gama alta ni competir en brillo o sonido con equipos que cuestan el doble o el triple. Su propuesta es distinta: acercar la experiencia de pantalla grande a quien nunca se había planteado comprar un proyector, apoyándose en un diseño simpático, un software conocido y un precio que baja la barrera de entrada de forma notable. La batería limitada y el sonido discreto son las concesiones más evidentes de esa apuesta, y quien busque una experiencia más completa probablemente tendrá que sumarle un altavoz Bluetooth externo y tener un enchufe a mano. Aun así, para el uso ocasional que promete —tardes de series, partidas improvisadas o una noche de cine casero sin instalación previa— el Vibe One cumple de sobra lo que promete, y deja la sensación de que Xgimi ha entendido bien qué es lo que hace falta recortar para llegar a un precio tan agresivo sin sacrificar la imagen, que sigue siendo lo más importante en cualquier proyector.

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