Fairphone presenta una versión «Plus» de su modelo de 2025 que cambia muy poco por fuera y bastante por dentro. El procesador pasa al Snapdragon 7s Gen 4 y la memoria sube de 8 a 12 GB. La pantalla, las cámaras y la batería siguen igual, y solo llega un nuevo color azul cobalto. Lo que no cambia es lo importante para la marca: un diseño reparable, piezas que se sustituyen con un destornillador y ocho años de actualizaciones de Android. El precio, en cambio, sube hasta las 569 libras. Con la crisis de la memoria RAM de fondo, cada vez hay menos fabricantes que amplíen la que montan en sus móviles. Analizamos qué aporta esta versión, dónde se queda corta frente a rivales más baratos y para quién tiene sentido pagar de más con tal de no cambiar de teléfono cada dos o tres años.

Un cambio que se esconde por dentro

A simple vista, el Fairphone 6 Plus es el Fairphone 6 de siempre. Mantiene la pantalla de 6,31 pulgadas, las tres cámaras, el lector de huellas en el botón lateral y la ranura para tarjetas microSD. Pesa 193 g y es de plástico, algo que ayuda a que sea ligero y cómodo de manejar con una mano.

El salto está en la plataforma. El Snapdragon 7s Gen 4 sustituye al 7s Gen 3 y la memoria pasa a 12 GB con 256 GB de almacenamiento. Según Expert Reviews, el aumento en Geekbench 6 ronda el 10 % en un solo núcleo, con 1282 puntos, y el 4 % en multinúcleo, con 3578. Son mejoras reales, pero modestas.

También cambia el software de partida. Llega con Android 16 casi sin aplicaciones preinstaladas, salvo la app My Fairphone, donde se gestionan la garantía, los tutoriales y el pedido de repuestos. La interfaz se parece mucho a la de un Pixel y se mueve con soltura.

Una pantalla muy correcta

El panel es el mismo del modelo anterior. Es un OLED de 6,3 pulgadas con resolución de 1116 x 2484 píxeles, unos 432 ppp, y una frecuencia de hasta 120 Hz. Al ser LTPO, puede bajar la tasa de refresco de forma dinámica para ahorrar batería. Admite HDR10 y lo protege un cristal Gorilla Glass 7i.

En las mediciones del análisis, el brillo manual máximo fue de 626 cd/m². El brillo adaptativo subió hasta 740,89 cd/m² al iluminar el sensor de luz con una linterna. Es suficiente para usarlo al aire libre sin problemas.

El color también está bien resuelto. En el perfil Natural, el error medio Delta E fue de 1,59, algo por encima del 1 que se considera ideal. La cobertura de gama alcanzó el 97,9 % y el volumen el 98,8 % de sRGB. Quien prefiera tonos más vivos puede elegir el perfil Boosted o el Adaptive.

Rendimiento y batería, con los pies en el suelo

En el uso diario, el teléfono va sobrado. Abrir aplicaciones, desplazarse por redes sociales o reproducir vídeo no plantea problemas. Los 12 GB de RAM ayudan a mantener varias apps abiertas sin que se recarguen.

Los juegos exigentes son otra cuestión. En la prueba gráfica Vulkan de Geekbench 6, el Fairphone 6 Plus logró 5065 puntos. El Samsung Galaxy A57 sumó 7661 y el Google Pixel 10a superó los 10 000. Para partidas ligeras basta, pero en títulos 3D pesados aparecerán tirones y pérdida de fotogramas.

La autonomía queda en un punto intermedio. En una prueba de vídeo en bucle duró 23 horas y 42 minutos, apenas tres minutos menos que el Fairphone 6. En la práctica, da para algo más de un día de uso mixto, así que hay que cargarlo a diario. La carga por cable es de 30 W y recupera el 50 % de la batería en unos 30 minutos con un cargador compatible. No admite carga inalámbrica. Incluye límite de carga al 80 % y carga adaptativa.

Reparar antes que renovar

Este es el terreno donde el Fairphone 6 Plus juega con ventaja. Todo el teléfono está pensado para abrirse y arreglarse en casa. La tapa trasera se retira sin herramientas y, con un destornillador Torx T5, se accede a 12 piezas sustituibles. Entre ellas están la pantalla, todas las cámaras, el auricular, el puerto USB-C, la bandeja SIM y la batería. El destornillador no viene en la caja, así que habrá que comprarlo aparte.

La página oficial de Fairphone detalla el modelo y su ecosistema de repuestos. La marca promete ocho años de actualizaciones de sistema. Es más que los siete años que Google da al Pixel 10a y más que casi cualquier otro fabricante Android.

Hay un pequeño extra con la tapa trasera. Se puede cambiar por otras opcionales, como una con tarjetero o una con anilla para el dedo. Se venden por separado. También destaca el interruptor lateral personalizable. Sirve para activar los perfiles «Moments», que limitan el teléfono a cinco aplicaciones esenciales y silencian las notificaciones. Además se puede configurar para el modo No molestar, el modo avión o la linterna.

La clasificación IP55 protege del polvo y de las salpicaduras.. aunque conviene tomarla como un extra y no como una invitación a mojarlo.

Cámaras y precio: los puntos débiles

El conjunto fotográfico es idéntico al del Fairphone 6. Hay un sensor principal de 50 MP, un ultra gran angular de 13 MP y una cámara frontal de 32 MP. No hay teleobjetivo. A plena luz, la cámara principal ofrece buen detalle y colores naturales, aunque con algo de suavidad al ampliar. De noche cumple, pero los Pixel y los Galaxy rivales estabilizan mejor y generan menos ruido. Con el zoom digital, las imágenes pierden detalle con rapidez. El vídeo llega a 4K a 30 fps o a 1080p a 60 fps.

La falta de teleobjetivo es el mayor problema para un móvil que presume de durar. Nothing ya lo incluye en teléfonos más baratos. Quien necesite alcance puede acabar cambiando de teléfono antes de lo previsto.

El precio tampoco ayuda. Son 569 libras por la versión de 12 GB y 256 GB. El Fairphone 6 salió a 499 libras y ahora cuesta 519, porque el encarecimiento del sector también le ha alcanzado. Ese contexto se explica en parte en este análisis sobre la escasez de RAM y los móviles económicos. Los rivales cuestan menos. El Pixel 10a ronda las 359 libras, el Galaxy A57 las 449 y el Nothing Phone (4a) también las 449, con el mismo chip, la misma RAM y el mismo almacenamiento. Aun así, ninguno de ellos ofrece una batería que cualquiera pueda cambiar.

Reflexiones adicionales

El Fairphone 6 Plus es una actualización prudente. No hace que el Fairphone 6 quede obsoleto, pero sí lo deja en una posición incómoda. Con solo 50 libras de diferencia entre ambos, la ampliación de memoria y el chip nuevo tienen sentido para quien compre hoy.

La pregunta de fondo es otra. ¿Cuánto vale la reparabilidad? Si piensas conservar el móvil más de cinco años, cambiar una batería gastada por unos pocos euros puede compensar el sobreprecio inicial. Si lo renuevas cada dos o tres años, otros modelos ofrecen más cámara, más rendimiento y más resistencia al agua por menos dinero.

Falta un teleobjetivo y quizá un procesador algo más potente. Con ambos, el argumento de la longevidad sería mucho más sólido. Mientras tanto, es una opción coherente para quien prioriza durar sobre rendir.

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