El mercado de los dumbphones —esos teléfonos deliberadamente limitados para combatir la adicción al móvil— sigue creciendo, y el Wisephone II se presenta como una de las alternativas más interesantes de 2026. A diferencia de otros modelos que apuestan por diseños retro con teclado físico, este dispositivo parte de una base de smartphone real, concretamente un Samsung A16 5G, al que se le han recortado quirúrgicamente las funciones más adictivas. El resultado es un terminal que conserva la pantalla táctil, la velocidad y la cámara de un teléfono moderno, pero sin redes sociales, sin navegador de internet, sin apps de correo y sin acceso a la Google Play Store. La propuesta suena atractiva sobre el papel, pero incluye un matiz que puede hacer torcer el gesto a más de uno: una suscripción mensual obligatoria de 15 dólares para acceder a todas sus funciones. En este artículo repasamos qué ofrece realmente, cómo se compara con su competencia y si merece la pena dar el salto.
Un smartphone al que le han apagado el interruptor de la adicción
La filosofía detrás del Wisephone II (399$) es sencilla: en lugar de construir un dispositivo minimalista desde cero, la compañía Techless ha cogido un smartphone real y le ha bloqueado el acceso a las funciones que generan dependencia. La pantalla es un Super AMOLED de 6,7 pulgadas con una tasa de refresco de 90 Hz, acompañada de 128 GB de almacenamiento interno y 4 GB de RAM, unas cifras que resultan casi excesivas para un teléfono que, por diseño, no puede reproducir vídeo en 4K ni ejecutar videojuegos exigentes. Sin embargo, esa potencia sobrante se traduce en una navegación por menús notablemente ágil, algo poco habitual en la categoría de los dumbphones, donde el rendimiento lento suele ser la norma. El grosor del terminal, de apenas 7,9 milímetros, también llama la atención dentro de un segmento donde el aspecto voluminoso o retro suele predominar. Compatible con redes 5G y 4G LTE, el dispositivo llega desbloqueado de fábrica, aunque conviene revisar la lista de operadores admitidos antes de comprarlo, ya que compañías como Verizon, Boost Mobile, Google Fi o U.S. Cellular quedan fuera de la compatibilidad oficial.
La cámara y las apps: lo mejor de la propuesta
Uno de los puntos donde el Wisephone II se despega claramente de la competencia es la cámara. Al heredar el sensor de un Samsung, el conjunto fotográfico resulta el más completo entre los dumbphones actuales: sensor principal de 50 megapíxeles, macro de 5 megapíxeles, gran angular de 2 megapíxeles y frontal de 13 megapíxeles para selfies. En cuanto al software, Techless ha optado por un enfoque curado en lugar de un bloqueo absoluto: de vez en cuando incorpora aplicaciones útiles a la biblioteca restringida, siempre que no supongan un riesgo de enganche. Entre ellas destaca una app de mapas con navegación integrada, una función que suele ser el primer motivo de queja de quienes prueban por primera vez un teléfono básico. No hay aplicación de mensajería tipo WhatsApp preinstalada de forma nativa fuera del catálogo permitido, ni tampoco correo electrónico, algo que dependiendo del usuario puede interpretarse como ventaja o como inconveniente.
El escollo de la suscripción mensual
Aquí es donde el Wisephone II genera más controversia. El terminal cuesta 399 dólares, un precio razonable si se compara con otros dumbphones premium, pero requiere obligatoriamente una suscripción de 15 dólares al mes al sistema WiseOS para desbloquear todas sus funciones, incluso si el usuario utiliza su propia compañía telefónica. Si se opta por contratar la línea directamente con Techless, los planes disponibles oscilan entre 23 y 64 dólares mensuales, cifra que ya incluye el software. Esta fórmula de pago recurrente es prácticamente inédita en el sector de los teléfonos, dumbphones o smartphones, y con el tiempo termina erosionando la ventaja de precio inicial frente a su rival directo, el Light Phone III, que cuesta 599 dólares pero se paga una única vez, sin cuotas recurrentes de ningún tipo.
Comparativa con otras alternativas del mercado
El panorama de los dumbphones se ha diversificado bastante en los últimos años, y conviene situar al Wisephone II frente a sus competidores más directos. El Light Phone III destaca por una construcción premium, comparable a la de un Samsung Galaxy o un iPhone de gama alta, aunque su principal inconveniente actual es la lista de espera: quien lo pida ahora puede tardar meses en recibirlo, con fechas de envío que en algunos casos se prolongan hasta noviembre. En el extremo opuesto se sitúa el Punkt MP02, un modelo de botones físicos que apuesta por una experiencia completamente distinta, más cercana al teléfono tradicional que al smartphone recortado. Existe además una tercera vía, representada por dispositivos como el Unpluq Tag, un accesorio que no sustituye al smartphone sino que bloquea aplicaciones concretas por proximidad: mientras el usuario se aleja de casa sin llevarlo encima, las apps seleccionadas permanecen inaccesibles, y solo se desbloquean al volver a acercar el dispositivo. Es una solución intermedia para quien no quiere renunciar del todo a su teléfono principal, según se recoge en la revisión que han hecho en Vice.
El producto en detalle: por qué destaca el Wisephone II
Centrándonos en el producto protagonista, lo que distingue al Wisephone II del resto de dumbphones no es tanto lo que quita, sino la base sobre la que se construye. Al tratarse de un Samsung A16 5G modificado, el usuario obtiene una calidad de fabricación y una fluidez de uso que resulta muy superior a la de otros teléfonos básicos, muchos de los cuales sufren de procesadores lentos y pantallas de baja resolución. El bloqueo de funciones no es algo que el usuario pueda desactivar a voluntad, lo cual elimina la tentación de «hacer trampa» y reinstalar aplicaciones problemáticas, un mecanismo psicológico que resulta clave en el diseño del producto. Techless ha optado deliberadamente por no permitir el acceso a tiendas de aplicaciones externas, ni en Android ni en iOS, cerrando así la puerta a instalaciones no autorizadas incluso para usuarios con conocimientos técnicos avanzados. En la práctica, esto convierte al Wisephone II en el dumbphone recomendado para quien busca una transición discreta desde un smartphone convencional, sin el dramatismo estético del Light Phone III ni la vuelta al pasado que supone un teléfono de botones físicos como el Punkt.
Reflexiones finales
El Wisephone II plantea una pregunta interesante sobre el futuro de los dispositivos «antiadicción»: ¿tiene sentido pagar una cuota mensual por un teléfono que hace menos cosas que uno convencional? Para muchos usuarios, la respuesta dependerá de cuánto valoren la familiaridad de manejo frente al coste acumulado a largo plazo. Como recoge el análisis técnico de PCMag sobre este tipo de dispositivos, la tendencia hacia teléfonos minimalistas responde a una preocupación creciente por el bienestar digital, un fenómeno que también ha sido documentado por estudios académicos sobre el uso compulsivo del móvil, como los recopilados por la Common Sense Media en su informe sobre hábitos digitales.. En cualquier caso, el Wisephone II demuestra que no hace falta renunciar a toda la tecnología moderna para desconectar del ciclo de notificaciones constantes; basta con que alguien decida, por nosotros, dónde está el límite.
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