Oura añade dos funciones nuevas a sus anillos inteligentes: Cardio Effort y VO2 Max automático. La primera mide cuánto ha trabajado tu sistema cardiovascular durante la semana. La segunda estima tu consumo máximo de oxígeno sin que tengas que hacer pruebas de laboratorio. Ambas llegan a los modelos Oura Ring Gen 3 y posteriores. También igualan lo que ya ofrecen Apple y Garmin en sus relojes. La compañía finlandesa lo necesita. Ultrahuman y RingConn ganan terreno, y Signal Ring presume de medir la presión arterial sin manguito. A esto se suma el aplazamiento de su salida a bolsa en septiembre y una demanda colectiva por la precisión de sus mediciones. En este artículo repasamos cómo funcionan las novedades, qué aportan al Oura Ring y qué dice el contexto sobre el momento de la empresa.

Qué es Cardio Effort y cómo se calcula

Cardio Effort responde a una pregunta sencilla. ¿Cuánto esfuerzo ha soportado tu corazón esta semana? Oura no se queda en la duración del ejercicio. Tampoco te pide que valores tu cansancio, como hace la carga de entrenamiento de Apple. El anillo compara la respuesta de tu frecuencia cardiaca con tu frecuencia en reposo. Con ese dato mide la intensidad y el tiempo que mantuviste el esfuerzo.

Cada entrenamiento suma a un total semanal. La aplicación clasifica ese total en cinco categorías: Light, Fair, Maintaining, Building y Reaching. La primera indica una carga claramente inferior a la habitual. La última señala una carga notablemente superior. Entre ambas hay tres escalones intermedios.

La función se apoya en la puntuación de Readiness que ya existía. Esa puntuación te dice si conviene entrenar fuerte o descansar. Cardio Effort mira hacia atrás y te dice cuánta demanda has acumulado. Si pasas una semana en Reaching, lo razonable es bajar la intensidad la siguiente. Es una lógica parecida a la de la periodización en el entrenamiento de resistencia, que alterna semanas de carga y de recuperación.

Desde un punto de vista técnico, el planteamiento tiene sentido. La frecuencia cardiaca en reposo de un adulto sano ronda las 60 pulsaciones por minuto. En esfuerzo intenso puede superar las 160. Medir cuánto se separa tu pulso de ese valor basal, y durante cuántos minutos, es una forma objetiva de cuantificar la carga interna. Los sensores de fotopletismografía de un anillo trabajan sobre el dedo, una zona con buena perfusión, y eso ayuda a la calidad de la señal.

VO2 Max automático: la consecuencia del esfuerzo

El VO2 Max es el volumen máximo de oxígeno que tu cuerpo puede absorber y utilizar por minuto y por kilogramo de peso. Se expresa en mililitros por kilogramo y minuto. Un adulto sedentario suele moverse entre 30 y 40 ml/kg/min. Un deportista de resistencia puede superar los 60. Es uno de los indicadores más fiables de la condición cardiorrespiratoria.

La nueva versión de Oura funciona como una función experimental dentro de Oura Labs. El anillo necesita al menos cinco actividades registradas con GPS. La aplicación obtiene esos datos de posición del teléfono conectado. Con ellos, Oura ofrece una estimación de tu VO2 Max actual. También añade contexto sobre lo que significa para tu forma física y cómo podría evolucionar.

No es un estreno absoluto. En 2024 la empresa introdujo Cardio Capacity, una estimación de VO2 Max basada en una prueba de caminata, tal y como explicó TechCrunch en su cobertura del lanzamiento. Entonces Oura quiso reposicionar esta métrica. Dejaba de ser un dato deportivo y pasaba a ser un indicador de salud y longevidad. La versión automática da un paso más. Elimina la prueba guiada y deja que las salidas habituales del usuario alimenten el cálculo.

Cardio Effort y VO2 Max se complementan. Uno describe el trabajo que haces. El otro refleja el resultado en tu capacidad aeróbica. Si el esfuerzo semanal es alto y constante, la estimación de VO2 Max debería mejorar con las semanas. Si no lo hace, tienes un motivo para revisar tu plan.

El Oura Ring como producto

El Oura Ring sigue siendo la referencia de los anillos inteligentes. Su fuerza está en la combinación de un diseño discreto, una batería de varios días y una aplicación con mucha información. Un anillo no tiene pantalla. Tampoco vibra con notificaciones. Se queda en el dedo y recoge datos las 24 horas, y eso favorece la medición del sueño, donde un reloj puede resultar incómodo.

Las novedades llegan a la Gen 3 y a los modelos posteriores, entre ellos el Oura Ring 5, la generación actual. Esto indica una política clara. La empresa no condiciona el software a la compra de hardware nuevo. Su director ejecutivo, Tom Hale, ya lo explicó en una entrevista recogida por TechRadar. Según él, la estrategia no depende tanto de las generaciones de hardware. La idea es lanzar actualizaciones de software relevantes aproximadamente una vez por trimestre.

Esa estrategia tiene ventajas para el usuario. Un anillo de la Gen 3 comprado hace años recibe métricas que antes eran exclusivas de relojes. Tiene también un coste. El software debe ser lo bastante bueno para justificar la suscripción mensual que Oura exige para acceder a la mayoría de sus análisis. Cada función nueva refuerza ese argumento.

La otra cara es la precisión. Un sensor en el dedo y un algoritmo que estima el VO2 Max no sustituyen a una prueba de esfuerzo con analizador de gases en laboratorio. Los relojes con GPS y pulsómetro suelen tener errores de entre el 5 % y el 10 % frente a esas pruebas, según los estudios de validación habituales. Un anillo parte de una posición menos cómoda para el GPS, porque depende del teléfono. Conviene tomar la cifra como una tendencia y no como un valor clínico.

Un mercado cada vez más ajustado

Oura ya no está sola. Ultrahuman y RingConn compiten con anillos más baratos y sin suscripción obligatoria en algunos casos. Además, el segmento de dispositivos sin pantalla crece con propuestas de pulseras y otros formatos.

Signal Ring afirma haberse adelantado en un terreno clave. Dice ofrecer medidas de presión arterial fiables sin calibración y sin manguito. Oura, según recogió Wareable al hablar de sus funciones cardiacas, ya trabajaba en su día en rigidez arterial y VO2 Max como parte de su apuesta por la salud preventiva. Según ese medio, también ha patentado su propio método de presión arterial bajo demanda, pero todavía no lo ha lanzado. Signal ya está en el mercado.

El contexto financiero tampoco ayuda. La noticia de una posible salida a bolsa parecía el momento ideal para consolidar el liderazgo. En septiembre la empresa aplazó esa operación por la incertidumbre del mercado. Además, una demanda colectiva propuesta cuestiona la exactitud de lo que Oura promete.

Reflexiones adicionales

Estas funciones no inventan nada. Apple y Garmin llevan años ofreciendo cargas de entrenamiento y estimaciones de VO2 Max. Lo relevante es que un anillo, un dispositivo pequeño y sin pantalla, ya puede acercarse a ese nivel de análisis. Para el usuario medio, eso reduce la razón para llevar un reloj además del anillo.

Aun así, hay que mirar los datos con cautela. Una estimación basada en la frecuencia cardiaca depende de la calidad del sensor, del ajuste del anillo en el dedo y de la disciplina al registrar actividades con GPS. Quien quiera tomar decisiones sobre su salud debe ver estas cifras como una guía y consultar a un profesional ante cualquier duda.

Lo que sí parece claro es la dirección. Oura quiere ser algo más que un contador de sueño. Quiere ser un asistente de salud cardiovascular. Si la precisión acompaña, la propuesta será sólida. Si no, la presión de los competidores y de los reguladores se notará pronto.

1
Suscribirse
Notificación
0 Comments
0
¡Aquí puedes dejar tus comentarios!x