Ozlo, la firma fundada por antiguos ingenieros de Bose, ha presentado la segunda generación de sus auriculares pensados exclusivamente para dormir. Los Sleepbuds 2 llegan dos años después del modelo original y no buscan reinventar el concepto, sino pulir los defectos que arrastraba: autonomía limitada, emparejamiento poco fiable y sensores de actividad mejorables. El resultado es un producto que mantiene el diseño discreto y el perfil bajo pensado para dormir de lado, pero que añade una batería más resistente, una conexión más estable con el estuche y un nuevo botón físico para controlar sonidos ambientales y alarmas sin necesidad de tocar el móvil. Con un precio de 279 dólares, 30 más que la primera versión, Ozlo apuesta por consolidarse como referencia en un nicho todavía poco explotado por las grandes marcas de audio, mientras prepara un altavoz de mesilla, un agente de inteligencia artificial para analizar el sueño y una futura terapia clínica contra el tinnitus.
Qué cambia respecto al modelo original
Por fuera, los Sleepbuds 2 (279 EUR) son prácticamente indistinguibles de sus predecesores, salvo por un pequeño botón incorporado en el estuche que permite iniciar o detener los sonidos ambientales integrados y también funciona como botón de repetición de alarma. El grueso de las mejoras está en el interior. La batería pasa de una autonomía de 10 a 14 horas, un margen que debería cubrir sin problemas una noche completa incluso reproduciendo audio por Bluetooth desde el móvil, una función que consume bastante más energía que los sonidos ambientales propios del dispositivo. Ozlo también ha incorporado un nuevo pin de datos en los auriculares para mejorar la conectividad con el estuche y acelerar el emparejamiento con el teléfono, corrigiendo uno de los fallos más señalados del modelo anterior, en el que los auriculares a veces no llegaban a sincronizarse antes de que el usuario se los pusiera, obligando a repetir todo el proceso. A esto se suma un nuevo chip de audio que permite un ecualizado más fino, con modos específicos para vuelos en avión y para escuchar pódcast, además de sensores de actividad más precisos orientados al seguimiento del sueño. Charlie Taylor, cofundador de la compañía, ha definido este lanzamiento como el producto insignia que responde a la mayor parte de las quejas recibidas durante los últimos dos años.
Cómo se comportan durante la noche
Uno de los puntos fuertes de los Sleepbuds 2 es su colección de sonidos ambientales integrados, que se pueden activar con una simple pulsación del nuevo botón del estuche, algo especialmente útil en plena noche cuando lo último que apetece es encender la pantalla del móvil. También destaca la transición automática desde el audio por Bluetooth hacia los sonidos ambientales una vez que el sistema detecta que el usuario se ha quedado dormido, evitando que un pódcast siga sonando en el oído durante horas y afecte a la calidad del descanso. Este cambio de audio funciona con más suavidad que la detección de sueño que Apple incorporó a los AirPods con iOS 26, cuyo corte abrupto puede llegar a despertar al usuario o interrumpir la reproducción antes incluso de que se haya dormido. En cuanto al seguimiento del descanso, Ozlo evita asignar una puntuación de sueño genérica, un indicador que en la práctica no siempre resulta representativo y que puede generar frustración innecesaria. En su lugar, el dispositivo recopila datos básicos sobre la duración y calidad del sueño y pide al usuario que valore cómo se siente al despertar, cruzando esa información con mediciones de luz, ruido y temperatura de la habitación captadas por el propio estuche para detectar patrones a lo largo del tiempo.
El principal producto de Ozlo, a examen
Los Sleepbuds 2 son, en esencia, la apuesta más ambiciosa de Ozlo hasta la fecha, y también la que mejor resume su filosofía de producto: priorizar la comodidad para dormir de lado frente a las prestaciones habituales de unos auriculares convencionales. Sin embargo, ahí es precisamente donde surgen las dudas. El tallo rígido que rodea el altavoz, pese a las fundas de silicona incluidas, puede generar molestias en el interior del oído tras varias horas de uso, incluso cambiando a una funda de menor tamaño. Tampoco incorporan cancelación activa de ruido, una decisión deliberada por parte de la compañía, que considera que esta tecnología funciona mejor contra sonidos constantes y predecibles, como el zumbido de un aire acondicionado, y que resulta poco eficaz frente a los ronquidos si no se compromete el tamaño del auricular. En la práctica, esto obliga a subir el volumen de los sonidos ambientales para enmascarar ruidos intensos, algo que otros auriculares con cancelación activa resuelven de forma más natural. El dilema para el usuario acaba siendo elegir entre un perfil más cómodo para dormir de lado con menos complicaciones técnicas durante la noche, o una experiencia de descanso ligeramente más incómoda posicionalmente pero con mejor aislamiento acústico gracias a la cancelación de ruido de otros modelos del mercado.
Un ecosistema de sueño en construcción
Ozlo no concibe los Sleepbuds 2 como un producto aislado, sino como la puerta de entrada a una plataforma más amplia centrada en el sueño. Según informó TechCrunch a comienzos de año, la compañía trabaja en un altavoz de mesilla equipado con los mismos sensores ambientales y sonidos que los auriculares, además de un agente de inteligencia artificial capaz de ofrecer información personalizada sobre los patrones de descanso de cada usuario. A esto se suma un proyecto de terapias contra el tinnitus desarrollado junto al hospital Walter Reed. Taylor ha evitado dar detalles concretos sobre los plazos de estas iniciativas, inicialmente previstas para el segundo trimestre de este año, aunque ha insistido en que ninguna de las funciones actuales del dispositivo quedará bloqueada tras un muro de suscripción, y que la compañía seguirá siendo, ante todo, una marca orientada al consumidor final pese a explorar acuerdos clínicos y empresariales. Con un par de cientos de miles de usuarios ya en su primera generación, Ozlo confía en que esta actualización amplíe considerablemente su base de clientes.
Reflexión final
El mercado de auriculares específicamente diseñados para dormir sigue siendo pequeño y poco disputado. Más allá de decenas de marcas genéricas sin demasiada reputación, la única alternativa reseñable a Ozlo es Anker, cuyos Soundcore Sleep A30 incorporan cancelación de ruido pero acumulan críticas de los usuarios relacionadas con la conectividad y la comodidad. Esa escasez de competencia seria explica en parte por qué Ozlo puede permitirse avanzar despacio hacia un ecosistema más amplio sin la presión de rivales directos pisándole los talones. Al mismo tiempo, deja claro que diseñar un producto pensado para acompañar horas de sueño ininterrumpido es un reto de ingeniería muy distinto al de unos auriculares convencionales, donde cualquier roce, presión o fallo de software se nota mucho más. Si Ozlo consigue resolver el problema de la comodidad en el oído sin renunciar a su enfoque de bajo perfil, y logra sacar adelante el altavoz y el agente de inteligencia artificial que tiene en el horizonte, podría consolidarse como la referencia indiscutible de una categoría que, de momento, apenas ha empezado a explorarse en serio, como recoge la propia página oficial de producto de Ozlo.
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