Hubo un tiempo en que una memoria USB pequeña era también una memoria con muy poca capacidad. Cuatro u ocho gigabytes eran lo normal. Si querías más, tenías que cargar con un bloque de plástico que sobresalía del portátil. Eso ya no es así. Hoy hay modelos más pequeños que una uña con 256 GB, 512 GB e incluso 1 TB. En este artículo repasamos cinco de ellos: el SanDisk Extreme Fit USB-C, el SanDisk Ultra Fit, el PNY Elite-X Fit, el Samsung Fit Plus y el Kingston DataTraveler Micro. Damos cifras de velocidad, precio y resistencia. Nos detenemos en el Extreme Fit USB-C de 1 TB, el más compacto de su capacidad. Y explicamos cuándo compensa una memoria así frente a la nube o a un SSD externo.
La nube no lo resuelve todo
Se dio por muerto al pendrive hace años. No ha pasado. La nube exige conexión, y subir o bajar cientos de gigas cuesta tiempo. Además, casi siempre implica una suscripción mensual. Un SSD externo es más rápido, pero ocupa más y necesita cable. Una memoria USB diminuta se conecta y funciona.
Este formato tiene un uso claro. Sirve para llevar copias de seguridad de la carpeta de trabajo, una biblioteca de fotos o un instalador de sistema. También para ampliar el almacenamiento de un portátil con ranura ocupada. Y, en el caso de los modelos más pequeños, para dejarlos puestos de forma permanente, como una extensión del equipo.
El listado que tomamos como base reúne cinco memorias de al menos 256 GB en sus versiones grandes. El criterio combina tamaño, precio y fiabilidad diaria. Nosotros añadimos un análisis propio de los datos publicados por varias pruebas independientes.
SanDisk Extreme Fit USB-C, el más pequeño con 1 TB
Es la pieza principal de esta selección. El SanDisk Extreme Fit USB-C (277 EUR) se anuncia como la memoria USB-C más pequeña con 1 TB. Una vez insertada, apenas sobresale del puerto. La idea es que se quede en el portátil como si formara parte de él.
Hay versiones de 64, 128, 256 y 512 GB, además de la de 1 TB. En la prueba con Blackmagic Disk Speed Test alcanzó 389,8 MB/s de lectura y 134,2 MB/s de escritura. SanDisk anuncia 400 MB/s de lectura, así que el resultado real llega al 97 % de la cifra oficial. La escritura es otra historia. Copiar 1 TB completo a 134,2 MB/s llevaría unas 2 horas y 4 minutos. Por eso no es una unidad pensada para editar vídeo directamente desde ella. Encaja mejor en un uso de lectura frecuente y escrituras puntuales.
El precio también pesa. La versión de 1 TB cuesta 249,99 dólares, unos 0,25 dólares por gigabyte. La de 256 GB sale por 67,99 dólares, algo más de 0,26 dólares por gigabyte. No es la opción barata. Se paga la miniaturización.
Tiene un inconveniente lógico. Al sobresalir tan poco, hay que insertarla a fondo, y un golpe lateral contra una pared o una puerta puede dañar el conector. Es un riesgo que comparten casi todos los modelos de este tipo.
PNY y SanDisk Ultra Fit: velocidad razonable, precio contenido
El PNY Elite-X Fit mide menos de una pulgada, es decir, menos de 2,5 cm. Su lectura oficial es de hasta 200 MB/s. En las pruebas que publicó Techaeris con la versión de 512 GB, superó esa cifra. Medió 260,65 MB/s de lectura y 169,36 MB/s de escritura. Es un 30 % más de lo anunciado.
La carcasa es de plástico. Eso mantiene el precio bajo, pero transmite menos sensación de solidez. La versión de 512 GB cuesta 79,99 dólares, unos 0,16 dólares por gigabyte. Es la mejor relación entre precio y capacidad de toda la selección. Además, es compatible con puertos USB 2.0, aunque en ese caso la velocidad cae de forma drástica.
El SanDisk Ultra Fit es la alternativa económica de la misma marca. Existe desde 16 GB, que cuesta 17,90 dólares, hasta 1 TB, que cuesta 169,99 dólares. En el segundo caso, el precio por gigabyte baja a 0,17 dólares. Incluye cinco años de garantía y lectura anunciada de hasta 400 MB/s. Las mediciones de EverythingUSB reflejan 339,31 MB/s de lectura y 190,46 MB/s de escritura. Es un 85 % de la velocidad oficial en lectura. Con archivos pequeños aparecen caídas de rendimiento, así que conviene usarla para mover ficheros grandes.
Samsung y Kingston: pensados para aguantar
El Samsung Fit Plus apuesta por la resistencia. Tiene cinco años de garantía y soporta sumersión a un metro durante 72 horas. Funciona entre -25 °C y 85 °C. Es un margen térmico muy amplio para una memoria de bolsillo.
La velocidad no acompaña tanto. Tom’s Hardware midió 319,7 MB/s de lectura y solo 58,4 MB/s de escritura con una prueba DiskBench de 10 GB. A esa velocidad, copiar esos 10 GB tarda casi 3 minutos. La escritura equivale a un 18 % de la lectura. Frente a los 400 MB/s oficiales, el resultado en lectura queda en un 80 %. Aun así, su precio es bajo: la versión de menor capacidad suele costar menos de 50 dólares.
El Kingston DataTraveler Micro elige metal en lugar de plástico. Su carcasa baja de perfil incluye una anilla para llavero. Es compatible con USB 3.2 Gen 1 y anuncia lecturas de hasta 200 MB/s. Se vende en 64, 128 y 256 GB. La de 256 GB cuesta 49,99 dólares, cerca de 0,20 dólares por gigabyte. Tiene cinco años de garantía. Es la de menor capacidad máxima de la selección. Sin embargo, la carcasa metálica evita el problema típico de las tapas de plástico que se rompen o se pierden.
Reflexiones adicionales
Lo más llamativo de esta comparación es la brecha entre lectura y escritura. Casi todos estos modelos leen a más de 250 MB/s, pero escriben mucho más despacio. Las cifras de los fabricantes suelen hablar solo de lectura. Antes de comprar, conviene mirar pruebas independientes de escritura sostenida.
También hay que pensar en la temperatura. Estas memorias tienen muy poca superficie para disipar calor. Con transferencias largas, algunas reducen la velocidad para protegerse. Es un límite físico del tamaño, no un defecto de un modelo concreto.
Por último, ningún pendrive sustituye a una copia de seguridad seria. Si los datos importan, la regla sigue siendo la misma: dos copias en soportes distintos y una fuera de casa. Una memoria minúscula es cómoda, pero también fácil de perder. Con capacidades de hasta 1 TB, esa pérdida ya no es un asunto menor.
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