Microsoft ha anunciado que reducir el consumo de memoria de Windows se ha convertido en una de sus prioridades de ingeniería más urgentes. La decisión llega en un momento delicado: los precios de la memoria RAM se han cuadruplicado a nivel mundial debido a la demanda insaciable de los centros de datos dedicados a inteligencia artificial, y eso está dejando fuera de juego a buena parte del parque de ordenadores domésticos que aún funciona con 8 GB. Pavan Davuluri, responsable de Windows y Devices en la compañía, ha confirmado que el objetivo es que el sistema operativo siga funcionando con fluidez en el hardware que la mayoría de usuarios tiene realmente en casa, no solo en las máquinas de gama alta que Microsoft llevaba meses promocionando como el futuro de la marca.
Una respuesta forzada por la crisis de memoria
El anuncio no surge de la nada. Durante el último año Microsoft había apostado fuerte por los llamados Copilot+ PC, una categoría de hardware que exige una unidad de procesamiento neuronal capaz de realizar 40 billones de operaciones por segundo y un mínimo de 16 GB de RAM. Esa exigencia técnica dejó automáticamente fuera del ecosistema de IA a cualquier equipo económico, justo cuando el mercado empezaba a notar la escasez global de memoria. Davuluri ha explicado en una entrada de blog que la compañía está trabajando en reducir la huella de memoria de Windows para ofrecer una experiencia rápida y con buena capacidad de respuesta en los equipos que la gente usa cada día, una declaración que suena casi a reconocimiento implícito de que la estrategia de los Copilot+ PC se adelantó demasiado a lo que el mercado podía permitirse.
El trasfondo económico es contundente. Según estimaciones de Gartner, la memoria RAM representa ya el 23% del coste total de materiales de un PC convencional, un porcentaje que sigue creciendo a medida que la demanda de módulos de alto rendimiento para servidores de IA absorbe la producción disponible. La consultora anticipa además que el segmento de ordenadores por debajo de los 500 dólares podría desaparecer prácticamente para 2028 si la tendencia de precios no se revierte. Samsung, uno de los grandes fabricantes de memoria, ha señalado que no espera que la escasez se alivie hasta esa misma fecha, lo que da una idea de cuánto tiempo tendrá que convivir la industria con esta tensión de suministro. Estas cifras han sido recogidas en detalle por medios especializados como Digital Trends, que ha analizado por qué la medida de Microsoft llega en un momento tan necesario para el sector.
El plan técnico: tres frentes de optimización
Microsoft no ha planteado esto como un simple ajuste cosmético, sino como un rediseño en varios frentes simultáneos. El primero pasa por un asignador de memoria más eficiente dentro del propio núcleo de Windows, encargado de gestionar cómo se reparten y liberan los bloques de RAM entre procesos. El segundo se centra en WinUI 3, el framework sobre el que se construyen las aplicaciones modernas del sistema, con ajustes de rendimiento pensados para reducir el consumo en segundo plano. El tercero afecta a Chromium y WebView2, el motor que sostiene tanto el navegador Edge como decenas de aplicaciones de terceros que dependen de él para renderizar contenido web, un componente que históricamente ha sido uno de los mayores devoradores de memoria del ecosistema Windows. Ninguno de estos tres cambios convertirá un equipo de 8 GB en uno de 16 GB, pero la apuesta de Microsoft es que optimizar el sistema operativo a este nivel puede alargar de forma notable la vida útil de hardware que hoy se siente lento sin necesidad de reemplazarlo.
Lo interesante es que Microsoft no ha ofrecido todavía un calendario concreto de lanzamiento para estos cambios. El propio blog de la compañía los presenta como un trabajo de ingeniería activo y prioritario, no como un proyecto de investigación a largo plazo sin fecha, aunque las mejoras en el asignador de memoria y en WinUI 3 se esperan integradas en futuras actualizaciones de Windows 11 sin que exista todavía una versión concreta confirmada.
Copilot, la gran víctima colateral
El producto que más está notando el impacto de esta crisis de memoria es, precisamente, Copilot. Microsoft ya había empezado a dar marcha atrás en su estrategia de inteligencia artificial integrada tras comprobar que apenas el 3,3% de los usuarios estaba dispuesto a pagar por la versión de pago del asistente, un dato que llevó a la compañía a hacer que Copilot pasara a ser desinstalable en Windows, algo impensable hace apenas unos meses cuando se presentaba como el eje central de la experiencia del sistema. A esto se suma que Microsoft ha empezado a vender portátiles Surface con 8 GB de RAM que directamente no llevan la etiqueta Copilot+, una forma discreta de admitir que ese hardware no está pensado para ejecutar procesamiento de IA local. Todo apunta a que la compañía ha entendido que insistir en requisitos de 16 GB de RAM y un rendimiento mínimo de 40 billones de operaciones por segundo en la unidad neuronal solo servía para dejar fuera a la inmensa mayoría de usuarios reales, que siguen usando equipos con la mitad de esa memoria y sin ninguna intención de cambiarlos a corto plazo por el encarecimiento generalizado del hardware.
Un problema que trasciende a Windows
La escasez de memoria no es un asunto exclusivo de Microsoft, sino un fenómeno que está reconfigurando buena parte de la industria tecnológica. El origen de la subida de precios está en el consumo masivo de memoria de alto ancho de banda por parte de los centros de datos dedicados a inteligencia artificial, lo que ha reducido drásticamente la oferta disponible para los chips de consumo destinados a ordenadores convencionales, un desajuste que The Next Web ha documentado con detalle citando el impacto directo sobre los precios de memoria DDR más antigua.. Microsoft ya ha subido el precio de las consolas Xbox hasta en tres ocasiones a lo largo de este año, citando explícitamente el coste de la memoria como uno de los factores determinantes detrás de esas subidas. Intel, por su parte, ha puesto en marcha Project Firefly, una iniciativa orientada a rediseñar la arquitectura de los PC teniendo en cuenta presupuestos de memoria mucho más ajustados que los habituales hasta ahora. La sensación generalizada en el sector es que la memoria barata no va a volver a corto ni medio plazo, y que fabricantes de hardware y desarrolladores de software van a tener que aprender a convivir con esa limitación durante varios años más. Para quienes quieran profundizar en el anuncio original de Microsoft, la entrada de blog de Pavan Davuluri está disponible directamente en el blog oficial de Windows, donde la compañía suele detallar sus prioridades de ingeniería a medida que se van concretando.
Reflexiones finales
Lo que deja claro este movimiento de Microsoft es que la narrativa de la inteligencia artificial como motor único del futuro de la informática personal se está topando con una realidad económica bastante terca. No sirve de mucho diseñar sistemas operativos y funciones pensadas para hardware de última generación si la mayoría de la base instalada sigue atrapada en configuraciones modestas, y menos aún cuando comprar más memoria se ha convertido en un lujo antes que en una opción razonable. La decisión de optimizar Windows para 8 GB no es solo una cuestión de ingeniería, sino una lectura bastante honesta del mercado: la gente no va a cambiar de ordenador solo porque Microsoft se lo pida, así que el sistema operativo tendrá que adaptarse a lo que la gente ya tiene. Habrá que ver si estas mejoras llegan realmente a tiempo antes de que la escasez de memoria se prolongue más allá de 2028, y si son suficientes para frenar la fuga de usuarios hacia alternativas como los Chromebooks, que llevan años funcionando razonablemente bien con recursos limitados.
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