Reolink acaba de completar su familia de cámaras de seguridad OMVI con tres modelos pensados para perfiles muy distintos. Todos comparten una idea poco habitual: una lente de gran angular fija para ver el conjunto de la escena y una cámara motorizada que sigue a personas, animales y vehículos. Los precios van de unos 230 a unos 680 dólares y ninguno exige suscripción para guardar vídeo, ya que graban en tarjeta microSD. Hay un modelo inalámbrico con batería y panel solar, otro con tres lentes y 180 grados de cobertura, y un tercero con zoom óptico de 16 aumentos para grandes espacios. La información de partida procede de un contenido patrocinado por la propia marca, así que conviene leer las cifras con cautela y contrastarlas con pruebas independientes. Repasamos qué ofrece cada cámara, qué datos técnicos destacan y qué dudas quedan abiertas.

Una serie con dos cámaras en una

El planteamiento de la serie OMVI es sencillo de explicar. Una cámara fija con ángulo muy abierto vigila todo el encuadre. Otra, motorizada, gira e inclina para seguir lo que se mueva. Así se evita la clásica disyuntiva entre ver mucho y ver con detalle.

La coordinación entre ambas corre a cargo del sistema SyncTrack. Según el fabricante, distingue entre personas, vehículos y animales, y hace zoom y giro de forma automática. Sirve también para reducir las alertas inútiles en el móvil, un problema habitual en cualquier cámara con detección de movimiento.

Un análisis de CNX Software sobre la arquitectura de la serie describe el diseño como triple lente, con dos fijas y una móvil. Señala además que el procesador no está claro, algo que Reolink no detalla.

La serie se presentó en el CES y se ha ido completando por fases. T3 recogió el lanzamiento en el Reino Unido de la OMVI 3i WiFi, que cerraba el despliegue.

OMVI 2i Ultra: sin cables y con energía solar

La OMVI 2i Ultra es el modelo de entrada, con un precio de 229,99 dólares. Es inalámbrica y se alimenta con una batería extraíble de 10 000 mAh. Reolink estima unos seis meses de autonomía entre cargas. Al ser extraíble, no hace falta descolgar la cámara para recargarla.

Se le suma un panel solar de 6 W. El fabricante asegura que bastan unos 30 minutos de sol para cubrir el consumo de todo un día. En zonas soleadas, por tanto, podría no necesitar recarga alguna. Son datos de la marca, y la autonomía real dependerá del clima y del número de eventos que grabe.

La parte óptica combina dos cámaras. La fija ofrece 4K de 8 megapíxeles con un campo de visión de 130 grados en diagonal. La motorizada es de 5 megapíxeles, 3K, y gira hasta 355 grados. Incluye audio bidireccional, alarmas de luz y sonido, visión nocturna y protección IP65 contra el agua.

Admite tarjetas microSD de hasta 512 GB, que se venden aparte. Está pensada para quien compra su primera cámara, para inquilinos y para pequeños negocios.

OMVI 3i: tres lentes y 180 grados

La OMVI 3i cuesta 349,99 dólares y existe en versión WiFi y en versión PoE. Es el punto medio de la gama. Su cámara panorámica usa dos lentes para sumar 10 megapíxeles en 4K y cubrir 180 grados. Debajo lleva la cámara motorizada de 8 megapíxeles, también en 4K. En total, son 18 megapíxeles repartidos en tres lentes.

La versión PoE se alimenta y transmite por el mismo cable de red, lo que evita problemas de cobertura WiFi. La versión inalámbrica usa un cable de corriente. En ambos casos graba las 24 horas, sin depender de baterías.

Añade visión nocturna en color, protección IP66 y una función de búsqueda por IA para localizar eventos en las grabaciones. Según TechRadar la cámara procesa los objetos con IA integrada en el propio dispositivo, en lugar de depender de la nube. Esa reseña también apunta que se puede optar por guardar vídeo en la nube mediante suscripción o por un grabador de red de Reolink.

Es una arquitectura interesante para quien se preocupe por la privacidad. Procesar en el borde reduce el tráfico hacia servidores externos y el retraso en las alertas.

OMVI X16 PoE: el modelo para grandes espacios

El tope de gama cuesta 679,99 dólares y solo existe con alimentación PoE. Suma 24 megapíxeles en tres lentes. La panorámica tiene dos lentes y 16 megapíxeles, con 180 grados continuos. La cámara de cúpula móvil es de 8 megapíxeles, 4K, con giro horizontal de 360 grados e inclinación vertical de 95 grados.

Su rasgo diferencial es el zoom óptico de 16 aumentos. Permite identificar personas o vehículos a gran distancia sin perder la resolución 4K. Para fincas, urbanizaciones, almacenes y polígonos es un argumento de peso. Con un zoom digital, el detalle se pierde rápido; con uno óptico, se mantiene.

Conserva la búsqueda por IA, el audio bidireccional, la visión nocturna en color y las alarmas de luz y sonido. Como el resto de la serie, guarda en microSD y no exige cuotas.

Qué dicen los números

Con los datos del fabricante se pueden hacer algunas cuentas. La suma de resoluciones da 13 megapíxeles en la 2i Ultra, 18 en la 3i y 24 en la X16. Si dividimos el precio entre esos megapíxeles, salen unos 17,70 dólares por megapíxel en la 2i Ultra, unos 19,40 en la 3i y unos 28,30 en la X16. Es un cálculo propio y orientativo, porque el valor del zoom óptico no se refleja en los megapíxeles.

El almacenamiento también merece una estimación. Una tarjeta de 512 GB guarda unas 284 horas de una sola secuencia a 4 Mbit/s, es decir, algo menos de 12 días. Con varias secuencias a la vez, como en un modelo de tres lentes, la autonomía de grabación bajaría. Es un ejemplo ilustrativo, ya que el flujo real depende del códec y de la escena. Quien quiera historial largo tendrá que valorar un grabador de red.

Reflexiones adicionales

La serie OMVI tiene un enfoque coherente. Resuelve un problema real, que es cubrir mucho espacio sin multiplicar cámaras, y lo hace sin cuotas obligatorias. Eso es un argumento sólido frente a las alternativas que dependen de la nube.

Pero hay que leer con cuidado. El texto de partida es contenido patrocinado, y las capacidades de seguimiento, la autonomía de la batería y la eficacia de la IA son afirmaciones de Reolink. Conviene contrastarlas con reseñas independientes, que de momento son positivas pero aún escasas.

También conviene vigilar la privacidad y la seguridad. Las cámaras conectadas son un objetivo habitual de ataques. Interesa revisar si permiten actualizaciones de firmware regulares, acceso local sin nube y compatibilidad con estándares abiertos. Para quienes tenemos redes domésticas con sistemas de domótica, esos puntos pesan tanto como los megapíxeles.

En resumen, la gama cubre bien tres perfiles: el usuario que quiere instalar sin cables, el que necesita cobertura amplia en una vivienda grande y el que debe vigilar espacios extensos. Antes de comprar, conviene comparar con otras opciones y probar la aplicación.

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