La comunidad maker y el ecosistema de la computación embebida llevan meses especulando sobre la próxima gran actualización de Raspberry Pi. Aunque la Raspberry Pi 5 todavía sigue consolidándose en proyectos domésticos, industriales y educativos, ya empiezan a aparecer pistas sobre el posible desarrollo de una Raspberry Pi 6 y sobre el futuro de los microcontroladores diseñados por la propia fundación. Parte de estas informaciones han surgido a raíz de declaraciones y comentarios realizados por Jeff Geerling, una de las voces más conocidas dentro del ecosistema Raspberry Pi y hardware abierto.
Más allá de las simples filtraciones o rumores, el debate actual gira alrededor de algo mucho más importante: el cambio de estrategia de Raspberry Pi hacia el diseño de silicio propio, la mejora del rendimiento energético y el crecimiento de soluciones híbridas entre SBC y microcontroladores. Este movimiento puede afectar tanto a aficionados como a integradores industriales, fabricantes de dispositivos IoT e incluso desarrolladores profesionales que trabajan con automatización, edge computing o inteligencia artificial ligera.
Raspberry Pi quiere controlar más partes del hardware
Durante años, Raspberry Pi dependió casi exclusivamente de Broadcom para el diseño de sus SoC principales. La Raspberry Pi 4 utilizaba el BCM2711 y la Raspberry Pi 5 dio el salto al BCM2712, incorporando mejoras importantes tanto en CPU como en GPU y controladores de entrada/salida. Sin embargo, el panorama parece estar cambiando.
Según comenta Jeff Geerling la compañía estaría reforzando el desarrollo interno de microcontroladores y soluciones propias. Esto no significa necesariamente abandonar a Broadcom, pero sí reducir la dependencia externa en componentes críticos.
El caso más visible es el RP2040, el microcontrolador que debutó en la Raspberry Pi Pico y que sorprendió por su equilibrio entre precio, prestaciones y facilidad de programación. Fabricado en proceso de 40 nm, el RP2040 integra dos núcleos ARM Cortex-M0+ a 133 MHz, 264 KB de SRAM y un subsistema PIO programable extremadamente flexible. Este chip logró abrir nuevas oportunidades en automatización, robótica y electrónica educativa gracias a un coste inferior a los 5 euros en muchos mercados.
Ahora todo apunta a que Raspberry Pi quiere ampliar esa estrategia. El desarrollo de nuevos microcontroladores podría terminar integrándose en productos mayores o incluso en futuras generaciones de placas SBC.
La Raspberry Pi 6 todavía no está confirmada oficialmente
Uno de los aspectos más interesantes del artículo de Geerling es que no existe todavía un anuncio oficial sobre la Raspberry Pi 6. Sin embargo, sí hay suficientes señales como para pensar que el desarrollo ya está en marcha.
La Raspberry Pi 5 supuso un salto técnico considerable respecto a generaciones anteriores. El BCM2712 incluye cuatro núcleos Cortex-A76 funcionando a 2,4 GHz, soporte PCIe 2.0, mejoras sustanciales en el subsistema gráfico VideoCore VII y una capacidad de memoria que puede llegar a los 16 GB en algunas versiones recientes. El ancho de banda de memoria prácticamente se duplicó frente a la Raspberry Pi 4 gracias al uso de LPDDR4X a 4267 MT/s.
Aun así, el mercado SBC se ha vuelto mucho más competitivo. Fabricantes como Radxa, Orange Pi o FriendlyElec ya ofrecen placas con procesadores Rockchip RK3588 o variantes ARMv8 mucho más agresivas en rendimiento multinúcleo y capacidades de IA. Algunas de estas placas integran NPUs capaces de ejecutar entre 6 y 10 TOPS para inferencia local de modelos de inteligencia artificial.
La futura Raspberry Pi 6 necesitará responder a esa presión competitiva sin perder las características que han convertido a la plataforma en un estándar de facto: estabilidad de software, documentación, soporte comunitario y disponibilidad global.
Un posible salto hacia IA y aceleración local
Uno de los grandes interrogantes es si la Raspberry Pi 6 incluirá aceleradores dedicados para inteligencia artificial. Actualmente, la Raspberry Pi 5 puede ejecutar modelos ligeros de IA utilizando CPU o aceleradores externos como el Hailo-8L AI Kit, pero no integra una NPU directamente en el SoC.
El sector está avanzando rápidamente hacia soluciones edge AI. Incluso dispositivos modestos empiezan a incorporar aceleración neuronal para tareas como reconocimiento de imágenes, procesamiento de voz o detección de objetos. Un módulo integrado de entre 5 y 15 TOPS permitiría a Raspberry Pi competir de forma mucho más directa con plataformas basadas en RK3588 o con soluciones NVIDIA Jetson de entrada.
Desde el punto de vista técnico, integrar una NPU también implicaría cambios en el ecosistema de software. Sería necesario ofrecer soporte optimizado para TensorFlow Lite, ONNX Runtime o frameworks equivalentes adaptados a ARM64. Además, la gestión térmica pasaría a ser todavía más importante.
La Raspberry Pi 5 ya puede superar los 80 °C bajo carga sostenida sin refrigeración adecuada, especialmente durante compilación de código o procesamiento multimedia. Un futuro SoC con más potencia gráfica y aceleración IA probablemente exigiría disipadores más avanzados o sistemas activos de refrigeración.
El papel creciente de los microcontroladores propios
La información relacionada con los microcontroladores resulta especialmente interesante porque muestra una estrategia más amplia de Raspberry Pi. No se trata únicamente de vender ordenadores compactos, sino de crear un ecosistema completo de hardware programable.
El RP2350, sucesor potencial del RP2040 del que ya se han discutido algunos detalles preliminares en la comunidad técnica, podría incorporar núcleos ARM Cortex-M33, mayor cantidad de SRAM y nuevas capacidades de seguridad. También se especula con aceleración criptográfica por hardware y mejores interfaces de conectividad industrial.
Este tipo de mejoras sería muy relevante para aplicaciones IoT avanzadas. Actualmente muchos proyectos industriales requieren soporte para protocolos como CAN Bus, Ethernet TSN o cifrado seguro mediante AES y SHA acelerados por hardware.
Un microcontrolador moderno orientado a aplicaciones embebidas necesita además reducir el consumo energético al mínimo. Algunos diseños actuales logran consumos inferiores a 100 µA en deep sleep, permitiendo dispositivos alimentados por batería durante meses o incluso años.
Raspberry Pi parece entender que el futuro del hardware abierto no depende solamente de placas potentes, sino también de componentes pequeños, baratos y especializados.
Un ecosistema que ya no es solo educativo
Durante mucho tiempo, Raspberry Pi estuvo asociada casi exclusivamente al aprendizaje de programación y electrónica básica. Sin embargo, la situación actual es muy distinta.
Las placas Raspberry Pi se utilizan en automatización industrial, señalización digital, servidores domésticos, gateways IoT, robótica, visión artificial y sistemas edge computing. Algunas empresas incluso despliegan miles de unidades en entornos comerciales.
Esto obliga a Raspberry Pi Ltd. a pensar cada vez más como un fabricante empresarial. La estabilidad de suministro se ha convertido en un aspecto fundamental tras los problemas de stock sufridos durante la pandemia y la crisis global de semiconductores.
La Raspberry Pi 5 ya mostró una orientación más profesional al incorporar un controlador de E/S dedicado denominado RP1. Este chip descarga tareas relacionadas con USB, Ethernet y GPIO, reduciendo cuellos de botella y mejorando el rendimiento general del sistema.
Técnicamente, el RP1 utiliza interfaces PCIe Gen 2 x4 internas para comunicarse con el SoC principal, ofreciendo un ancho de banda significativamente superior al de generaciones anteriores. Esto explica mejoras tangibles en transferencia USB y almacenamiento externo NVMe.
Todo apunta a que la Raspberry Pi 6 podría profundizar en esta arquitectura modular.
La competencia aprieta más que nunca
El mercado de placas SBC vive uno de sus momentos más activos. Hace unos años Raspberry Pi prácticamente dominaba el segmento de forma absoluta, pero ahora existen múltiples alternativas con especificaciones muy agresivas.
Algunas placas basadas en Rockchip RK3588 incluyen ocho núcleos ARM, GPU Mali-G610 y soporte para hasta 32 GB de RAM LPDDR5. Otras integran puertos 2.5 GbE, HDMI 8K y múltiples líneas PCIe Gen 3.
Sin embargo, Raspberry Pi sigue teniendo ventajas importantes. La compatibilidad software, el soporte de la comunidad y la enorme cantidad de tutoriales disponibles siguen marcando diferencias. Muchos desarrolladores prefieren sacrificar algo de rendimiento bruto a cambio de una plataforma estable y bien documentada.
El sistema operativo Raspberry Pi OS también ha evolucionado bastante. Actualmente ofrece una experiencia mucho más pulida, con mejor aceleración gráfica, soporte Wayland en expansión y optimizaciones específicas para ARM64.
El posible enfoque de la Raspberry Pi 6
Aunque todavía no hay especificaciones oficiales, es posible imaginar algunas líneas de evolución probables para la Raspberry Pi 6.
El salto a núcleos Cortex-A78 o incluso Cortex-A720 sería lógico para mejorar IPC y eficiencia energética. También sería razonable esperar soporte PCIe Gen 3, memoria LPDDR5 y almacenamiento NVMe más integrado.
Otra posibilidad interesante sería el soporte Ethernet de 2.5 GbE nativo. Actualmente muchas aplicaciones domésticas y profesionales ya demandan mayores velocidades de red, especialmente en NAS compactos y servidores multimedia.
En el apartado gráfico, una GPU más potente permitiría mejorar la aceleración Vulkan y la reproducción multimedia AV1 por hardware. Este último códec se está convirtiendo rápidamente en un estándar para streaming moderno debido a su mejor eficiencia de compresión.
Además, el consumo energético seguirá siendo un aspecto crítico. Una Raspberry Pi demasiado potente pero ineficiente perdería parte de su atractivo tradicional.
La importancia de Jeff Geerling en la comunidad
Jeff Geerling se ha convertido en una referencia habitual dentro del mundo Raspberry Pi y homelab. Sus análisis suelen centrarse en pruebas reales de rendimiento, consumo y estabilidad, alejándose bastante del enfoque puramente promocional.
Gran parte de la comunidad presta atención a sus comentarios porque suele detectar tendencias antes que otros medios. En este caso, su análisis sobre el futuro de Raspberry Pi y los microcontroladores apunta a un cambio estratégico importante dentro de la empresa.
No se trata solamente de lanzar una Raspberry Pi más rápida. El objetivo parece ser construir una infraestructura tecnológica propia capaz de competir en múltiples segmentos del mercado embebido.
El futuro del hardware abierto
El crecimiento del hardware abierto y programable continúa acelerándose. La expansión de la automatización doméstica, la inteligencia artificial local y el edge computing está aumentando la demanda de plataformas compactas y eficientes.
En este contexto, Raspberry Pi todavía mantiene una posición privilegiada. La combinación entre bajo coste, comunidad masiva y soporte de software sigue siendo muy difícil de igualar.
Sin embargo, el mercado ya no permite evolucionar lentamente. Los usuarios esperan mejoras constantes en conectividad, aceleración gráfica, IA y almacenamiento. También exigen mejor disponibilidad global y ciclos de soporte más largos.
La Raspberry Pi 6 probablemente será mucho más que una simple actualización incremental. Incluso aunque todavía no exista confirmación oficial, las pistas actuales muestran que la compañía está preparando una nueva etapa donde los chips propios y la integración vertical tendrán un papel mucho más importante.
Para quienes trabajan con Linux embebido, automatización o electrónica DIY, los próximos años pueden resultar especialmente interesantes.
Reflexiones finales
La información compartida por Jeff Geerling deja claro que Raspberry Pi está entrando en una fase distinta de madurez tecnológica. Ya no depende únicamente de terceros para evolucionar y parece decidida a ampliar su presencia en el diseño de chips propios.
La Raspberry Pi 6 todavía permanece rodeada de incógnitas, pero el contexto actual sugiere que veremos mejoras importantes en rendimiento, inteligencia artificial y arquitectura de E/S. Paralelamente, el desarrollo de nuevos microcontroladores puede reforzar todavía más la presencia de Raspberry Pi en sectores industriales y proyectos IoT avanzados.
El gran reto será mantener el equilibrio entre potencia, precio y accesibilidad. Precisamente esa combinación es la que convirtió a Raspberry Pi en una plataforma esencial tanto para principiantes como para profesionales.
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