Durante años se ha utilizado la expresión “ordenador del tamaño de una tarjeta de crédito” para describir dispositivos como la Raspberry Pi, pero la realidad es que la mayoría de estas placas siguen siendo demasiado gruesas para llevarlas cómodamente en una cartera. Ahora, un desarrollador independiente ha decidido llevar esa idea hasta el extremo con Muxcard, un ordenador funcional de apenas 1 milímetro de grosor que integra pantalla, batería, conectividad inalámbrica y sensores en un formato prácticamente idéntico al de una tarjeta bancaria.
El proyecto ha llamado la atención de medios tecnológicos y comunidades maker porque no se trata simplemente de un experimento visual. El dispositivo es plenamente operativo y demuestra hasta qué punto la miniaturización de componentes electrónicos está avanzando. Aunque todavía es un prototipo frágil y con limitaciones evidentes, Muxcard abre la puerta a nuevas aplicaciones portátiles relacionadas con autenticación, automatización doméstica o almacenamiento seguro de información.
Un ordenador que redefine el concepto de portátil
La Raspberry Pi popularizó hace más de una década la idea de un ordenador compacto y económico. Modelos recientes como la Raspberry Pi 5 mantienen unas dimensiones cercanas a los 85,6 × 56,5 mm, similares a una tarjeta bancaria, aunque con un grosor muy superior debido a los puertos HDMI, USB y Ethernet integrados. El nuevo proyecto Muxcard reduce ese espesor hasta aproximadamente 1 mm, acercándose mucho más al estándar ISO/IEC 7810 utilizado en tarjetas de crédito reales.
La diferencia puede parecer pequeña sobre el papel, pero técnicamente supone un desafío enorme. El creador del dispositivo, conocido como “krauseler” en GitHub y Reddit, explica que la dificultad no estaba únicamente en encontrar componentes diminutos, sino en mantener la estabilidad mecánica del conjunto. Un circuito tan fino es extremadamente vulnerable a torsiones, presión y fatiga estructural. El propio desarrollador llegó a comentar que aumentar apenas 0,5 mm el grosor habría reducido meses de trabajo de ingeniería.
El núcleo del dispositivo es un microcontrolador ESP32-C3FH4, un chip basado en arquitectura RISC-V que integra conectividad Wi-Fi y Bluetooth Low Energy. Aunque no puede competir en potencia con un procesador ARM Cortex-A76 como el de la Raspberry Pi 5, sí ofrece suficiente rendimiento para ejecutar pequeñas aplicaciones embebidas, tareas de automatización o sistemas de autenticación. El ESP32-C3 funciona normalmente a frecuencias de hasta 160 MHz y destaca por su bajo consumo energético, algo imprescindible en un diseño tan limitado en espacio.
Muxcard apuesta por la eficiencia extrema
Uno de los elementos más llamativos del proyecto es la inclusión de una pantalla e-paper de 1,54 pulgadas con resolución de 200 × 200 píxeles. Este tipo de panel consume energía únicamente cuando cambia la imagen mostrada, por lo que resulta ideal para dispositivos ultracompactos alimentados mediante baterías muy pequeñas.
A diferencia de una pantalla LCD convencional, el panel de tinta electrónica permite mantener información visible incluso cuando el sistema está prácticamente apagado. Esto abre posibilidades interesantes para mostrar códigos de autenticación, tarjetas de acceso digitales o información básica del sistema sin agotar rápidamente la batería.
El dispositivo también incorpora NFC, acelerómetro y una batería LiPo ultrafina integrada. Toda esta electrónica se encuentra montada sobre una placa flexible personalizada, algo imprescindible para alcanzar un grosor tan reducido. Según la información publicada en GitHub y recogida por Tom’s Hardware, el diseño utiliza flexPCB en lugar de placas rígidas tradicionales, permitiendo distribuir mejor los componentes y minimizar el volumen ocupado.
La capacidad de la batería no se ha detallado públicamente con exactitud, aunque por tamaño probablemente se sitúe muy por debajo de los 500 mAh. Eso obliga a optimizar cada miliamperio consumido. El ESP32-C3 puede entrar en modos de suspensión profunda consumiendo apenas unos microamperios, algo fundamental para mantener autonomía aceptable en un formato tan pequeño.
Mucho más complejo de lo que parece
Desde fuera podría parecer simplemente una placa electrónica muy fina, pero el desarrollo de un dispositivo así implica resolver problemas complejos relacionados con disipación térmica, integridad eléctrica y resistencia mecánica.
Cuando una PCB convencional se reduce hasta espesores cercanos al milímetro aparecen fenómenos físicos que normalmente no son prioritarios en equipos más grandes. La flexión constante puede provocar microfracturas en las pistas de cobre, especialmente en zonas sometidas a presión continua como la cartera o el bolsillo trasero de un pantalón.
Además, el espacio disponible para blindaje electromagnético es prácticamente inexistente. La cercanía entre antenas Wi-Fi, controlador NFC y resto de circuitería puede generar interferencias que afecten a la estabilidad de las comunicaciones inalámbricas. Mantener una señal razonablemente estable dentro de un cuerpo tan fino exige una distribución extremadamente precisa de las pistas y planos de masa.
Otro detalle importante es la alimentación eléctrica. Las baterías LiPo ultrafinas tienen menor densidad energética y suelen ser más delicadas frente a deformaciones físicas. El diseño necesita limitar tanto la carga como la descarga para evitar degradación prematura o posibles riesgos de seguridad.
El propio creador reconoce que el proyecto sigue siendo experimental. En su estado actual no pretende competir comercialmente con otros miniordenadores, sino demostrar hasta dónde puede llegar la integración electrónica moderna utilizando componentes accesibles para la comunidad maker.
La comparación inevitable con Raspberry Pi
Aunque muchos titulares presentan Muxcard como una alternativa a Raspberry Pi, ambos dispositivos pertenecen realmente a categorías diferentes. Una Raspberry Pi 5 puede ejecutar Linux completo, manejar dos pantallas 4K a 60 Hz y ofrecer varios gigabytes de RAM. Según datos recopilados por TechSpot, los modelos actuales incluyen procesadores considerablemente más potentes y puertos de expansión orientados a proyectos avanzados.
Muxcard, en cambio, se acerca más al concepto de dispositivo embebido ultracompacto. Su objetivo no es reemplazar un ordenador de escritorio ni actuar como mini servidor doméstico, sino ofrecer funciones específicas en el menor espacio posible.
Aun así, la comparación resulta interesante porque evidencia cómo ha evolucionado la miniaturización. Hace apenas unos años, un ordenador del tamaño de una tarjeta seguía necesitando varios centímetros de grosor para integrar conectividad, almacenamiento y batería. Hoy ya existen prototipos funcionales que literalmente caben dentro de una cartera sin sobresalir.
El auge de microcontroladores eficientes, baterías compactas y pantallas de bajo consumo está permitiendo explorar nuevos formatos que antes resultaban inviables económicamente o demasiado complejos de fabricar.
Posibles aplicaciones en el mundo real
Aunque el proyecto todavía es experimental, ya existen varios escenarios donde un dispositivo así podría resultar útil. Uno de los más evidentes es el almacenamiento seguro de claves de autenticación o sistemas 2FA offline. Gracias a la pantalla e-paper y al NFC integrado, el dispositivo podría actuar como tarjeta inteligente avanzada para acceso físico o digital.
También podría utilizarse como panel portátil para domótica. Un sistema de este tipo podría mostrar información de sensores, controlar iluminación o actuar como llave digital para viviendas inteligentes.
Otra posibilidad interesante está relacionada con identificación corporativa. Muchas empresas ya utilizan tarjetas RFID para acceso a edificios. Integrar una pantalla dinámica permitiría mostrar credenciales temporales, códigos QR o información de usuario directamente sobre la propia tarjeta.
Desde el punto de vista educativo, proyectos como Muxcard sirven además para demostrar conceptos avanzados de ingeniería electrónica. El diseño combina programación embebida, diseño mecánico, radiofrecuencia y optimización energética en un único dispositivo extremadamente compacto.
El futuro de los dispositivos ultrafinos
La tendencia hacia dispositivos cada vez más pequeños no es nueva, pero sí está alcanzando un punto interesante gracias a la mejora de la eficiencia energética y a la reducción del tamaño de los componentes.
Actualmente existen placas diminutas como Raspberry Pi Zero, MangoPi o distintos módulos basados en ARM y RISC-V, aunque la mayoría siguen dependiendo de placas adicionales o conectores relativamente voluminosos. Muxcard demuestra que todavía hay margen para reducir tamaño cuando se prioriza la integración total frente a la modularidad.
Sin embargo, también deja claras las limitaciones físicas. Reducir el grosor obliga a sacrificar potencia, capacidad de batería, refrigeración y resistencia estructural. En muchos casos, un diseño ligeramente más grueso puede resultar mucho más práctico y fiable.
Aun así, este tipo de prototipos suele influir en futuras generaciones de productos comerciales. Tecnologías que hoy parecen curiosidades experimentales terminan encontrando aplicaciones reales años después, especialmente en sectores relacionados con IoT, autenticación digital o wearables.
No sería extraño ver en el futuro tarjetas inteligentes con pantallas integradas, sistemas de pago más avanzados o dispositivos de identificación dinámica inspirados en conceptos similares.
Reflexiones finales
Muxcard probablemente no sustituirá a la Raspberry Pi ni se convertirá mañana en un producto de consumo masivo, pero sí representa un ejemplo muy interesante del estado actual de la ingeniería electrónica. El simple hecho de integrar pantalla, batería, Wi-Fi, Bluetooth y NFC dentro de un cuerpo de apenas 1 mm de grosor ya supone un logro técnico considerable.
El proyecto también refleja cómo la comunidad maker sigue siendo capaz de experimentar con ideas que grandes fabricantes rara vez exploran inicialmente. Muchas veces estos desarrollos independientes terminan sirviendo como laboratorio informal para nuevas tendencias tecnológicas.
Más allá del impacto mediático, lo verdaderamente interesante es comprobar hasta dónde puede llevarse la miniaturización sin perder funcionalidad básica. Y en ese sentido, Muxcard demuestra que todavía queda bastante margen para sorprender.
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