Los sensores de movimiento de toda la vida, ya sean PIR, cámaras o radares de ondas milimétricas, tienen sus pegas: puntos ciegos, falsos positivos o implicaciones de privacidad. Un proyecto de código abierto llamado ESPectre propone otra vía, que consiste en aprovechar la red Wi-Fi que ya tienes en casa y una placa ESP32 de pocos euros para detectar cuándo alguien se mueve por una estancia. No usa imágenes ni audio, solo analiza cómo cambian las ondas de radio al atravesar una habitación. Un redactor de XDA Developers lo ha integrado con su servidor de Home Assistant y lo utiliza para encender luces automáticamente. En este artículo repasamos cómo funciona la técnica, qué hardware hace falta, dónde da buenos resultados y dónde conviene no esperar milagros.
Cómo convierte el Wi-Fi en un sensor de presencia
El truco está en la llamada información de estado del canal, conocida por sus siglas en inglés como CSI. Cada vez que un paquete Wi-Fi viaja del router al receptor, la señal sufre atenuaciones, reflexiones y dispersión, y el chip es capaz de medir esas alteraciones con bastante detalle. Cuando una persona se mueve, modifica ese patrón, y el firmware compara la señal actual con la de reposo para decidir si hay movimiento o no. Según describe el proyecto, todo el procesado ocurre dentro del propio microcontrolador.
Un aspecto técnico relevante es que el sistema trabaja con redes de 2,4 GHz en estándar 802.11n, algo que prácticamente cualquier router doméstico soporta. En cuanto a frecuencia de muestreo, algunas descripciones del proyecto hablan de unas 100 lecturas por segundo, suficiente para captar movimientos sutiles sin saturar el chip. La compatibilidad abarca desde el ESP32 clásico hasta las variantes C3, C6 y S3, de modo que no hace falta comprar nada exótico, y el repositorio oficial añade además otras como la S2 y la C5.
Para quien ya tiene un ecosistema doméstico montado, la integración es sencilla. ESPectre se despliega a través de ESPHome, aparece automáticamente en Home Assistant y expone un sensor binario de movimiento junto a un valor numérico con la intensidad del movimiento detectado. También puede funcionar de forma independiente mediante MQTT o presentarse como sensor de ocupación Matter.
El proyecto de XDA: ESPectre en la práctica
El producto central de la pieza original es precisamente ese firmware, ESPectre, ejecutándose sobre una placa ESP32 y conectado a un servidor Home Assistant. El autor cuenta que obtuvo la detección más precisa colocando la placa a unos 3 metros del router y activando un perfil de alta precisión. A partir de ahí, vinculó el sensor a automatizaciones que encienden luces, algo especialmente útil en zonas de paso como un pasillo o una despensa.
Aquí aparece una limitación importante que conviene tener clara. El sistema detecta bien el movimiento, pero no está pensado para saber si alguien permanece sentado e inmóvil en un salón leyendo. Por eso el propio autor lo orienta a espacios donde la presencia estática importa poco, y no a habitaciones donde se pasa mucho tiempo quieto. Si se apaga la luz del salón porque nadie se mueve durante diez minutos, la experiencia resulta más molesta que útil.
Otra ventaja práctica es que la señal Wi-Fi atraviesa paredes, lo que en teoría permite cubrir zonas contiguas con una sola placa. Eso también significa que los resultados dependen mucho de la geometría de la vivienda, los materiales y la distancia entre router y sensor, así que un poco de ensayo y error forma parte del proceso. Si montas varios sensores en la misma casa, la recomendación habitual es asignar a cada uno un canal distinto, por ejemplo el 1, el 6 o el 11, para reducir las interferencias entre ellos.
Cómo se compara con otros sensores y combinaciones posibles
El Wi-Fi no es la única forma de detectar presencia con un ESP32, y probablemente tampoco la mejor para todos los casos. Otro artículo de XDA describe un montaje que combina dos placas ESP32-C6 con un sensor mmWave. El autor eligió esas placas porque soportan Wi-Fi 6 y Bluetooth 5.3, y señala que Home Assistant solo almacena estados y dispara automatizaciones, pero no guarda datos de señal Wi-Fi, lo que simplifica la arquitectura. Según cuenta, juntar el hardware y el software mediante ESPHome le llevó menos de una hora.
Ese mismo texto parte de una conclusión interesante: tras probar un sensor PIR sobre un ESP32, el autor entendió que estaba usando el sensor equivocado para la tarea correcta. Los sensores infrarrojos pasivos solo detectan cambios de calor en su campo de visión, así que fallan con personas quietas o fuera de ángulo. La combinación de varias tecnologías, ya sea Wi-Fi, Bluetooth o radar, compensa las debilidades de cada una y reduce los falsos positivos.
En la práctica, un reparto razonable sería el siguiente. El Wi-Fi funciona bien como detector barato de movimiento en zonas de paso, el mmWave es más adecuado para presencia estática y el PIR sigue siendo la opción más simple y fiable para uso básico. Cada tecnología tiene un coste distinto, tanto en dinero como en tiempo de configuración, y no hay una respuesta única.
Privacidad: sin cámaras, pero no sin consecuencias
Uno de los argumentos más repetidos a favor de este enfoque es que no graba imágenes ni sonido. Es cierto, y supone una ventaja clara frente a una cámara en el pasillo. Sin embargo, la documentación del propio proyecto en GitHub advierte de que un sensor capaz de revelar presencia no debería tratarse como una caja negra, porque los datos de movimiento, aunque no contengan imágenes, pueden delatar rutinas, horarios de sueño o los momentos en que la casa está vacía.
Esto tiene una consecuencia práctica clara: si activas integraciones en la nube o expones el sensor fuera de tu red local, estás compartiendo información sensible aunque no haya una sola imagen de por medio. Mantener todo en local, con Home Assistant y MQTT dentro de tu red, y revisar qué se registra y durante cuánto tiempo, es la opción más prudente.
Reflexiones adicionales
ESPectre es un buen ejemplo de cómo el hardware que ya tenemos en casa puede asumir funciones para las que no fue diseñado. Con una placa de unos diez euros y un router existente se consigue un sensor que, en las condiciones adecuadas, rivaliza con dispositivos comerciales bastante más caros. Eso sí, conviene no sobrevalorarlo: es un proyecto comunitario, su comportamiento depende del entorno radioeléctrico y requiere cierta soltura con ESPHome y Home Assistant.
Para quien quiera probarlo, la recomendación más sensata es empezar por un único sensor en un pasillo o un trastero, medir los falsos positivos durante unos días y ajustar la sensibilidad antes de ampliar a más estancias. Si el resultado convence, siempre se puede complementar con radar o infrarrojos donde la presencia estática sea importante. Y si algo queda claro tras revisar estos proyectos, es que la detección de presencia casera ya no depende de un único tipo de sensor, sino de combinar bien las piezas.
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