Apple no vende auriculares abiertos con gancho, pero un diseñador ha imaginado cómo serían. Anurag Sarda, diseñador industrial afincado en Helsinki, propone un concepto llamado AirPods Open. Toma el auricular de los AirPods 4 y lo une a un gancho blanco que rodea la oreja. La clásica varilla de Apple pasa a colgar detrás del lóbulo. El resultado deja libre el canal auditivo y conserva la identidad visual de la marca. No es un producto oficial. Es un ejercicio de diseño. Aun así, llega en un momento curioso, porque los auriculares abiertos son una de las categorías que más crecen y Apple todavía no tiene una propuesta así. Repasamos el concepto, a los rivales y las cifras del mercado.

Un concepto con la varilla en un sitio nuevo

La varilla es el rasgo más reconocible de los AirPods. Cualquiera la identifica a varios metros. El concepto de Sarda la conserva, pero cambia su posición. Según el análisis de Yanko Design, el gancho pasa por encima de la oreja y baja por detrás. Allí termina en una pieza idéntica a la varilla clásica.

El auricular procede del modelo AirPods 4. Mantiene la rejilla de malla negra y el pequeño orificio de ventilación en forma de píldora. Queda inclinado por encima del canal auditivo. Así el sonido llega al oído sin taparlo. Una junta visible separa la varilla del gancho. Parece un módulo independiente y no un adorno pegado.

Cómo está pensado el diseño

En los auriculares con gancho, la parte trasera suele alojar una pequeña batería. Cumple una función mecánica. Compensa el peso del altavoz que va delante y reparte la carga sobre la oreja. La varilla de Sarda ocupa justo ese lugar. Además, las varillas de Apple ya alojan micrófonos y celdas de batería, así que la lógica de ingeniería encaja.

Este reparto importa más de lo que parece. Un auricular abierto no se sujeta con un tapón de silicona dentro del canal. Se sostiene con el gancho. Si el peso se concentra delante, el conjunto tiende a girar y a caerse. Con un contrapeso detrás, el centro de masas se acerca al punto de apoyo.

El estuche sigue la misma idea. Aloja los dos ganchos en bucles simétricos alrededor de los auriculares. Las varillas se juntan en la bisagra. El concepto incluye lemas publicitarios, como «Always on, never in».

Los rivales que Apple tendría delante

Hay competencia de sobra. El Nothing Ear (open) cuesta 149 dólares. Sus auriculares pesan 8,1 g cada uno y llevan un hilo de níquel y titanio dentro del gancho, que se flexiona y recupera su forma. Bose optó por la pinza con los Ultra Open Earbuds de segunda generación, que llegaron este otoño a 299 dólares. Huawei cubre las dos opciones con el FreeArc, de gancho, y el FreeClip 2, de pinza. Este último se vende a 179 libras en el Reino Unido, unos 240 dólares, y no se comercializa oficialmente en Estados Unidos.

Cada formato tiene sus ventajas. Las pinzas se parecen más a una joya. Los ganchos dan una sensación de sujeción más firme. Sarda eligió el gancho, y es la opción más lógica para el deporte.

Lo que Apple ya tiene en casa

La propia Apple controla parte de la fórmula a través de Beats. Los Powerbeats Pro 2 cuestan 249,99 dólares. Su gancho de níquel y titanio se probó durante más de 1500 horas con casi 1000 deportistas. El problema es que sellan el canal con puntas de silicona. Son más útiles en el gimnasio que para llevarlos todo el día.

Por otro lado, los AirPods 5, presentados en septiembre, mantienen el ajuste sin puntas y añaden cancelación activa de ruido (ANC). Según Apple, ofrecen la mejor cancelación del mercado en ese formato. Es decir, la empresa ya sabe hacer un auricular abierto que suena bien y aísla algo del entorno. El concepto de Sarda une ambas ideas. Toma el gancho de los Powerbeats, quita las puntas y añade un auricular de AirPods.

El contexto corporativo también ayuda. John Ternus asumió la dirección de Apple el 1 de septiembre. Desde entonces la compañía ha presentado su primer móvil plegable, el iPhone Duo, un MacBook Pro con pantalla táctil y su primer centro para el hogar, el HomeView, por 299 dólares. Parece más dispuesta a probar formas nuevas.

Un mercado que crece rápido

Los datos de iThinkDiff respaldan la idea. En el segundo trimestre de 2026, los envíos mundiales de auriculares inalámbricos cayeron un 0,7 % hasta 82,1 millones. Fue el primer descenso anual desde 2023. Sin embargo, los auriculares abiertos crecieron un 12 % hasta 11,1 millones y subieron del 12,0 % al 13,5 % del total.

La previsión es aún más llamativa. Omdia calcula que los envíos anuales pasarán de 43,9 millones en 2026 a 90,5 millones en 2030. Es casi uno de cada cinco auriculares inalámbricos. Si hacemos la cuenta, equivale a un crecimiento anual compuesto cercano al 19,8 %. Shokz lidera la categoría con 1,1 millones de unidades en el trimestre y un 10,3 % de cuota. Sus envíos subieron un 107,9 %.

Otro dato interesante es el formato. Según eCoustics, las pinzas supusieron el 61 % de los envíos abiertos del trimestre, frente al 39 % de los ganchos. Esto matiza el concepto de Sarda. El gancho es más estable, pero el mercado de momento prefiere la pinza.

Reflexiones adicionales

Conviene mantener los pies en el suelo. Un render no es un prototipo. Un diseño atractivo no demuestra que funcione. Un auricular abierto deja pasar el sonido exterior. Eso supone menos graves y más fugas de audio. Un auricular con gancho de 8 g es cómodo, pero uno más pesado puede cansar. Y Apple no ha dicho nada sobre este producto.

Aun así, el ejercicio tiene valor. Muestra que la identidad de Apple no depende de un solo formato. La varilla puede cambiar de sitio y seguir siendo reconocible. También recuerda que Apple suele llegar tarde a una categoría y acierta al entrar con una propuesta pulida.

Si Apple decidiera dar el paso, tendría ventajas claras. Cuenta con el ecosistema, la cancelación de ruido de los AirPods 5 y la experiencia en ganchos de Beats. Faltaría saber el precio y cómo resolvería el aislamiento. De momento, AirPods Open sigue siendo un buen retrato de lo que muchos usuarios podrían querer.

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