Apple ha renovado la iPad mini con la que presenta como la mayor actualización de su historia. La octava generación estrena pantalla OLED de 8,5 pulgadas, un chip A20 Pro fabricado en 2 nm y un cuerpo más fino con resistencia IP67. Las primeras pruebas apuntan a un rendimiento cercano al de la iPad Air con M4 y a una autonomía que supera con holgura lo prometido por la marca. También hay peros: no incorpora Face ID y la frecuencia de refresco se queda en 60 Hz. El precio parte de 699 dólares y la tableta llegará a las tiendas el 6 de noviembre. Repasamos qué aporta, qué se ha quedado fuera y a quién le puede encajar este formato compacto.

Un diseño pensado para usarla con una sola mano

Apple presenta este modelo como la mayor actualización que ha recibido la gama mini. Hay motivos para darle la razón. El grosor baja hasta los 5,4 mm y el peso ronda los 254 g en la versión Wi-Fi. Las medidas exteriores apenas cambian, unos 195 x 133 mm. Lo que se reduce son los marcos, y eso permite ganar pantalla sin crecer. El chasis sigue siendo de aluminio y se ofrece en dos acabados, Midnight y Starlight.

Por primera vez en este formato hay certificación IP67. Significa protección total contra el polvo y resistencia a la inmersión en agua dulce hasta un metro durante 30 minutos. Conviene verlo como un seguro frente a salpicaduras y descuidos, no como permiso para sumergirla. La cámara frontal de 12 MP pasa al lado largo del marco, de modo que en horizontal queda centrada en las videollamadas. Los botones y el sensor Touch ID siguen en el borde superior.

Pantalla OLED: más grande y mucho más brillante

La novedad más visible es el panel. Pasa de 8,3 a 8,5 pulgadas, unos 21,6 cm en diagonal, y sube a 2316 x 1512 píxeles con 326 ppp. Es la primera vez que una iPad mini lleva OLED. Según TechCrunch, Apple declara hasta 1200 nits de pico, 600 nits a pantalla completa y un contraste de 2 000 000:1. Existe además una opción con tratamiento nanotexturizado, heredada de la iPad Pro, que reduce los reflejos.

El laboratorio de Tom’s Guide midió 600 nits en SDR, justo lo prometido. En HDR llegó a 1032 nits sobre el 40 % de la superficie, por debajo de lo anunciado, aunque más del doble que los 492 nits de la iPad mini 7. La cobertura sRGB alcanzó el 117 % y la de DCI-P3 el 82,9 %, frente al 107,7 % y el 76,3 % del modelo anterior. El error de color (Delta-E) fue de 0,27. Es un valor bajo, aunque algo superior al 0,21 de la generación previa.

A20 Pro: rendimiento de iPad Air en un cuerpo diminuto

El procesador es un A20 Pro de 2 nm, el mismo que montan los iPhone 18 Pro. La unidad analizada incluye una CPU de 6 núcleos, una GPU de 7 y un Neural Engine de 16. El modelo de entrada se queda en 5 núcleos de CPU. Apple asegura hasta un 60 % más de rendimiento multihilo y una IA hasta 4,5 veces más rápida que en la generación anterior.

Las pruebas de Tom’s Guide respaldan buena parte de esas cifras. En Geekbench 6 obtiene 4720 puntos monohilo y 12 697 multihilo. La iPad mini 7 se queda en 2883 y 7213. La iPad Air con M4 logra 3745 y 13 342. Es decir, la mini supera a la Air en un solo núcleo y le queda muy cerca en multihilo. En gráficos incluso la adelanta. En 3DMark Wild Life Extreme Unlimited marca 9119 puntos, unos 54,6 fps, frente a los 6730 puntos y 40,3 fps de la Air. Con decenas de pestañas abiertas en Chrome y un vídeo en marcha no hubo tirones, y Resident Evil 4 Remake se movió a unos 30 fps.

La autonomía sorprende todavía más. Apple promete hasta 10 horas. En una prueba de navegación continua por Wi-Fi con 150 nits de brillo, la tableta aguantó 14 horas y 24 minutos. Son casi cuatro horas más que las 10 h 36 min del modelo anterior. Eso sí, se hizo una sola ejecución y el medio avisa de que repetirá la prueba.

Sonido, cámaras y software

Desaparecen los altavoces tradicionales. Apple los sustituye por un sistema llamado Acoustic Display, con altavoces de graves integrados en la pantalla y de agudos ocultos bajo el panel y la carcasa. El resultado es un sonido nítido y con cuerpo, aunque sin el volumen ni los graves de la iPad Pro.

La cámara frontal mejora la apertura de f/2.4 a f/2.0, algo útil con poca luz. La trasera conserva 12 MP con f/1.8, graba en 4K hasta 60 fps y suma un flash True Tone adaptativo, práctico para escanear documentos. La conectividad incluye Wi-Fi 7 y Bluetooth 6. Todo funciona con iPadOS 27, que estrena una aplicación de Siri con formato de chat capaz de entender lo que hay en pantalla y de crear eventos de calendario. La interfaz Liquid Glass resulta ahora más ajustable.

Lo que se queda fuera y lo que cuesta

Hay dos ausencias claras. Falta Face ID, así que el desbloqueo depende del Touch ID del botón superior. Tampoco hay ProMotion, y la pantalla se queda en 60 Hz, lejos de los 120 Hz de la iPad Pro. Se nota al deslizar el dedo o abrir aplicaciones si se viene de un modelo Pro. El Apple Pencil Pro, en cambio, responde muy bien sobre este panel.

El precio sube. Parte de 699 dólares por el modelo Wi-Fi de 128 GB y de 849 dólares con datos móviles. La unidad de pruebas, con 512 GB y nanotextura, está valorada en 1249 dólares. Las reservas abrieron el 28 de octubre y la disponibilidad llega el 6 de noviembre.

Reflexiones finales

La iPad mini 8 demuestra que un formato pequeño no obliga a recortar prestaciones. Para leer, ver vídeo o consultar documentos en el sofá o en el tren, el conjunto de OLED, poco peso y más de 14 horas de autonomía es difícil de superar. Para trabajar con varias ventanas durante horas, la iPad Air sigue ofreciendo más superficie por un rendimiento parecido.

Quedan dos incógnitas. La primera es el precio europeo, que las fuentes consultadas no detallan. La segunda es si la autonomía se confirma cuando se completen las tres pasadas habituales de la prueba. Con todo, la ausencia de Face ID y de 120 Hz parece más una decisión de segmentación que una limitación técnica.

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