El iPod de principios de los 2000 vuelve a interesar a quienes quieren escuchar música propia, sin notificaciones ni suscripciones. Tiene un problema de base: no se empareja con unos AirPods ni con ningún otro auricular inalámbrico. El estudio londinense Certain Things propone una solución llamada Sprout, una placa base de reemplazo para el iPod de tercera y cuarta generación y para el iPod mini. La carcasa, la pantalla y la rueda siguen siendo las originales de Apple. La placa añade Bluetooth, carga por USB-C, Wi-Fi y una ranura microSD de hasta 2 TB. Además, el diseño se publicará con licencias abiertas. En este artículo repasamos qué ofrece Sprout, cómo se instala, qué cifras maneja y qué lugar ocupa frente a otras modificaciones del mismo reproductor.
Un iPod por fuera, otro por dentro
La historia del iPod no se entiende sin la tienda de música de iTunes. Steve Jobs defendió ante las discográficas un modelo parecido al de Napster, pero legal. La clave era vender canciones sueltas, y eso cambió el negocio del audio. El iPod, que ya se vendía desde 2001, fue el bolsillo donde viajaba esa música.
Más de veinte años después, el aparato vive un renacimiento. Parte de ese interés es pura moda retro. Otra parte nace del deseo de tener una biblioteca propia, guardada en el dispositivo y disponible sin conexión.
Aun así, un iPod antiguo reproduce audio sin problemas, pero no habla con los AirPods. Sprout resuelve justo eso. La placa se ha recortado con la forma exacta de la original de Apple. En el iPod de tercera y cuarta generación mide 55,5 x 98,0 x 1,6 mm, y la versión para el mini es todavía más delgada. La instalación no requiere soldar. Se abre el equipo con un destornillador y una palanca de plástico, se extrae la placa antigua y se reconectan los cables planos originales a la nueva.
La pantalla LCD monocroma se controla de forma nativa. Por eso la imagen se ve como siempre, con sus píxeles grandes. Según los responsables, el conjunto final incluso pesa menos que el iPod de fábrica.
Datos técnicos de la placa
Bluetooth es la función principal. Permite emparejar unos AirPods, con su cancelación de ruido, o cualquier otro auricular o altavoz inalámbrico con un iPod de tercera generación, de cuarta o con un mini. Quien prefiera el cable no pierde nada. La placa incorpora un convertidor digital-analógico de la familia CS43131 de Cirrus Logic, que alimenta el conector jack de 3,5 mm original.
Los archivos se copian por USB-C, sin pasar por iTunes. Admite MP3, AAC, ALAC, FLAC y Opus, de modo que cubre formatos con y sin pérdida.
La autonomía declarada es otro punto fuerte. Las placas para tercera y cuarta generación apuntan a 40 horas de reproducción continua por Bluetooth con una batería de 2500 mAh. La del iPod mini busca 20 horas con una celda de 1200 mAh.
El almacenamiento también da un salto. La ranura microSD admite tarjetas de hasta 2 TB, lo que equivale a unas 500 000 canciones. Con ella desaparece el disco duro mecánico, que era el punto débil de estos iPod por su edad y su fragilidad.
Dos versiones: Pico y Pi
Certain Things ofrece dos variantes. Sprout Pico se basa en la RP2350, un microcontrolador de la Raspberry Pi que arranca de forma casi instantánea. Funciona en los tres modelos compatibles. Reproduce la biblioteca local y descarga pódcast por Wi-Fi.
Sprout Pi, disponible para la tercera y la cuarta generación, va más allá. Añade un Compute Module Zero, un ordenador diminuto de la Raspberry Pi. Con él se plantean servicios de streaming como Spotify o Apple Music, además de AirPlay y aplicaciones a medida. El estudio aclara que esas funciones de streaming son pruebas de concepto a fecha de septiembre de 2026. Por tanto, el producto final puede diferir.
El firmware se ha escrito desde cero. Incluye Cover Flow, la navegación por carátulas que Apple estrenó en 2007, en una pantalla monocroma que nunca la tuvo. También añade pódcast y búsqueda. En las demostraciones de la versión Pi se ven aplicaciones como un Mac clásico y una PlayStation, lo que confirma que bajo la carcasa hay un Linux completo.
Frente a otras modificaciones
Sprout no es la primera propuesta para dar una segunda vida al iPod. Zac Builds soldó un transmisor Bluetooth genérico en el circuito de auriculares de un iPod Video. Funciona, pero exige buen pulso y tolerancia a los cables minúsculos.
Otra vía es el kit de Boxy Pixel, que necesita muy poca soldadura y conserva la placa de Apple. Su carcasa de aluminio mecanizado con paneles de cristal cuesta 155 dólares, más 13 dólares por los botones y los interruptores. A cambio ofrece puerto USB-C, motor háptico y carga inalámbrica. El resultado es un iPod más grueso que el original, y eso no gusta a los puristas.
Sprout elige el camino contrario. Por fuera no cambia nada, y solo el interior sabe lo que ha pasado. Para quien valora el aspecto de estos reproductores, la nostalgia queda intacta.
El proyecto también guarda relación con el sPot de Guy Dupont, de 2021. Aquel montaje metía una Raspberry Pi Zero W en un iPod de cuarta generación para reproducir Spotify, pero aprovechaba solo la carcasa y la rueda. Sprout mantiene la pantalla monocroma y un conector de auriculares que funciona, lo que convierte una idea ingeniosa y única en un diseño repetible.
Código abierto y disponibilidad
El plan de publicación es ambicioso. Los esquemas, el diseño de la placa y la lista de componentes saldrán con la licencia CERN-OHL-S v2. El firmware usará MPL-2.0 y la documentación, CC BY 4.0.
Esa documentación incluirá notas de ingeniería inversa sobre la pantalla, la rueda y los conectores de auriculares del iPod. Quien llegue después tendrá así un mapa de partida. Todo ello estará en GitHub antes de que termine la campaña de micromecenazgo.
Esa campaña se prepara en Crowd Supply. Aún no hay precio ni fecha de envío. El usuario tendrá que aportar su propio iPod, algo que en estas generaciones olvidadas suele salir más barato que en otras.
Reflexiones adicionales
Sprout encaja en una tendencia clara: reutilizar hardware querido en lugar de sustituirlo. Hay otros planteamientos. Sudo, por ejemplo, es un reproductor nuevo de 249 dólares que apuesta por la rueda y por una biblioteca en propiedad. Sudo es un aparato nuevo pensado para parecer viejo. Sprout es uno viejo que aprende a comportarse como nuevo.
Quedan preguntas por resolver. No sabemos el precio final ni cuánto costará hacerse con un iPod en buen estado. Tampoco está claro hasta dónde llegará el streaming de la versión Pi, ni cómo se comportará la autonomía real frente a las cifras objetivo. Son datos que conviene verificar con unidades de producción.
Con todo, la parte abierta del proyecto es lo más valioso. Si la documentación sale tal como se promete, la comunidad podrá mejorar el firmware, adaptar la placa a otros modelos y mantener vivo un dispositivo que Apple abandonó hace años. Para un público técnico, ese legado pesa más que cualquier cifra de autonomía.
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