Apple ha vuelto a tocar el reloj más robusto de su catálogo, pero esta vez los cambios no están a la vista. La carcasa de titanio de 49 mm, la pantalla y el botón de acción se mantienen casi idénticos a los de la generación anterior, y el precio sigue en 799 dólares./ 899 EUR Lo nuevo está dentro: el chip S11, un sistema de sensores de salud rediseñado, una autonomía que sube hasta las 48 horas y funciones como la puntuación diaria de preparación física. A cambio, parte de las novedades de software, las que dependen de la inteligencia artificial de Siri, todavía no han llegado. En este artículo repasamos qué aporta realmente el Apple Watch Ultra 4, qué tal funciona su nuevo sensor cardíaco, qué ocurre con la batería y para quién tiene sentido dar el salto, tanto si vienes de un Ultra anterior como si buscas por primera vez un reloj deportivo para el iPhone.

Un diseño que se queda como estaba

Quien espere un cambio estético va a llevarse un chasco. El Ultra 4 conserva la caja de titanio de 49 mm, la misma pantalla de hasta 3.000 nits de brillo y el botón de acción naranja que ya conocíamos. También se mantienen la resistencia al agua hasta 100 metros, el ordenador de buceo recreativo con profundidades de hasta 40 metros, la conectividad 5G y la comunicación por satélite. Es decir, el reloj sigue siendo ese objeto pensado para aguantar una travesía de montaña y, aun así, no desentonar con una camisa.

Esta continuidad tiene una lectura positiva y otra menos. La positiva es que quien ya tenga correas de la serie las seguirá aprovechando y que el diseño ha demostrado ser fiable. La menos positiva es que, tras cuatro generaciones con la misma carcasa, empieza a notarse cierta inercia. Algunos analistas, como se desprende de la reseña recogida por iDevice se muestran abiertamente dispuestos a ver un diseño nuevo en la próxima entrega.

El verdadero cambio: el sistema de sensores de salud

La novedad más importante del Ultra 4, y la que comparte con el Apple Watch Series 12, es el llamado Health Sensing System. Apple ha rediseñado por completo la parte trasera del reloj: los LED verdes que iluminan la piel para medir el pulso son más grandes y potentes, los sensores ópticos se han reorganizado y el electrodo usado para el electrocardiograma tiene una superficie mayor. Según la comparativa de Tom’s Guide publicada a raíz de una carrera de 22 millas, el patrón del electrodo pasa de un diseño de dos pétalos en los modelos anteriores a uno de 32 pétalos, algo que se aprecia a simple vista al comparar ambas traseras.

Más allá de la anécdota visual, lo interesante son las cifras de muestreo. Según el análisis que recoge iDevice, el reloj registra ahora la frecuencia cardíaca de forma continua cada cinco segundos, cuando antes lo hacía cada cinco minutos en reposo. La variabilidad de la frecuencia cardíaca, un indicador muy utilizado para valorar el estrés y la recuperación, se comprueba cada cinco minutos en lugar de cada dos horas. Dicho de otro modo, hablamos de pasar de 12 lecturas de pulso por hora a 720, un factor de 60, y de 12 mediciones de variabilidad diarias a 288 si el reloj se lleva las 24 horas. Esa densidad de datos es la que hace posible que otras funciones, como la puntuación de preparación, sean algo más que un adorno.

Apple afirma haber contrastado estos sensores con la competencia y con un pulsómetro de pecho tradicional, y asegura que ambos relojes son los más precisos del mercado en seguimiento cardíaco. Conviene tomarse esa afirmación con la prudencia habitual de cualquier dato de fabricante, aunque la prueba de resistencia de Tom’s Guide, comparando el reloj con una banda pectoral durante una carrera larga, apunta en la misma dirección.

Qué hace el chip S11 y qué todavía no hace

Por dentro, el Ultra 4 incorpora el chip S11, acompañado de un Neural Engine de cuatro núcleos. Su misión principal es dar soporte a las funciones de inteligencia artificial de Siri y a las llamadas funciones de audio inteligente, entre ellas Live Rewind, que permite recuperar un fragmento de audio reciente, y Siri Recap, un resumen de lo ocurrido.

Aquí aparece la pega más seria del lanzamiento. Según la reseña de Gizmodo recogida por iDevice, esas funciones de audio no llegarán hasta más adelante este mismo año. Es decir, quien compre el reloj hoy lo hace, en parte, a cuenta de promesas. No es la primera vez que Apple lanza un producto cuyo software completo se va escalonando, pero conviene saberlo antes de pasar por caja, sobre todo si el motivo principal de la compra es la parte de inteligencia artificial.

Autonomía: de 42 a 48 horas

La batería es otro de los apartados donde hay mejora medible. La revisión de Tom’s Guide sitúa la autonomía en hasta 48 horas por carga, frente a las 42 de la generación anterior, lo que supone un incremento de alrededor del 14 %. En el uso real, esto se traduce en un reloj que aguanta bien un fin de semana de actividad moderada con carga el viernes por la noche y que cubre sin problema una jornada completa de senderismo con GPS de doble frecuencia activo.

Es cierto que otros fabricantes de relojes deportivos superan con holgura esa cifra, y que 48 horas siguen quedando lejos de las autonomías de varios días que ofrecen algunos modelos de Garmin. Aun así, para un reloj con pantalla de 3.000 nits, conectividad móvil y un procesador capaz de ejecutar tareas de IA en la muñeca, el equilibrio resulta razonable. Además, hay una consecuencia práctica poco comentada: con un muestreo cardíaco sesenta veces más denso, mantener o mejorar la batería indica que la eficiencia del conjunto ha progresado de forma apreciable.

Preparación diaria y salud en la muñeca

Entre las novedades de software destaca la puntuación diaria de preparación, que combina variabilidad cardíaca, sueño y otros indicadores para estimar cómo de recuperado está el usuario. Se suma una métrica denominada edad de salud. Son indicadores útiles como atajo, pero tienen la limitación de siempre: una puntuación alta solo sirve si la persona hace algo con ella, y una baja puede generar más ansiedad que información. Quien se tome en serio el entrenamiento les sacará partido; quien solo quiera contar pasos probablemente no note la diferencia.

Precio y a quién va dirigido

El Ultra 4 cuesta 799 dólares, el mismo precio que sus predecesores. En un año en el que buena parte de la electrónica de consumo ha subido por el encarecimiento de la memoria, mantener el precio es un dato a favor, y así lo subraya la propia reseña recogida por iDevice. Sin embargo, esa estabilidad no basta para recomendar el cambio a quien ya tenga un Ultra 2 o un Ultra 3: la pantalla, el diseño y las funciones físicas son prácticamente los mismos, y el salto principal está en el sensor cardíaco y en funciones que aún no están completas.

El perfil más claro es el de quien viene de un Apple Watch más antiguo, de una serie convencional o de un reloj de otra marca y quiere pasarse al ecosistema del iPhone con un reloj robusto, con buena autonomía y con sensores de última generación. También encaja con deportistas de resistencia, senderistas y buceadores recreativos que valoran la precisión del pulso y la conectividad por satélite.

Reflexiones adicionales

El Ultra 4 es un buen ejemplo de una tendencia que se repite en el sector: el hardware visible cambia poco, y la innovación se desplaza hacia los sensores, la eficiencia y el software. Es una evolución razonable, pero obliga al comprador a fijarse en qué compra exactamente. Un sensor más preciso es una mejora real y medible; una función de inteligencia artificial pendiente de llegar es, por ahora, una intención.

Mi lectura es que el reloj está mejor planteado que la mayoría de actualizaciones anuales, porque la mejora cardíaca tiene consecuencias prácticas en el entrenamiento y la recuperación. Aun así, si ya tienes un Ultra reciente, esperar a la siguiente generación, que previsiblemente traerá un rediseño, parece lo más sensato. Y si vas a comprarlo ahora, conviene hacerlo por lo que ya funciona y no por lo que Apple promete activar durante los próximos meses.

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