CyboPal ONE es un terminal de escritorio con un brazo robótico de seis ejes que mueve un monitor de 27 pulgadas y resolución 4K. El aparato detecta dónde está el usuario y recoloca la pantalla a la altura y la distancia adecuadas. Se maneja con la voz, con gestos de la mano o empujando el brazo con suavidad. Incluye una cámara, un sensor 3D binocular y sensores de fuerza en las articulaciones. Además, lleva un agente de inteligencia artificial llamado Pauli. Este agente abre aplicaciones, escribe texto y ejecuta tareas en Windows, macOS y Linux. El proyecto se financia mediante una campaña de mecenazgo, con entregas previstas para diciembre de 2026. En este artículo repasamos cómo funciona, qué hardware lleva por dentro y cuánto costará. También comentamos qué dudas plantea un monitor con cámara y micrófonos que se mueve solo delante de la cara.

Un monitor con brazo propio

CyboPal ONE es un terminal robótico de seis grados de libertad. Mueve una pantalla de 27 pulgadas (68,6 cm de diagonal) con resolución de 3840 × 2160 píxeles. Eso suma unos 8,3 millones de píxeles y una densidad de unos 163 ppp. El panel llega a 160 Hz, así que cada imagen dura 6,25 ms.

El brazo alcanza 747 mm y admite tres formas de uso. Puede seguir la cara del usuario, ajustarse a mano o recuperar posiciones guardadas. La idea es sencilla: la pantalla se adapta a la postura y no al revés. El seguimiento facial responde en menos de 4 segundos. Es un margen razonable para un brazo que se mueve cerca de la cabeza.

Es inevitable acordarse de la lámpara de Pixar. En Luxo Jr., el cortometraje de John Lasseter de 1986, una lámpara articulada se movía, reaccionaba a lo que había a su alrededor y acababa teniendo carácter propio. El CyboPal ONE parte de una idea parecida: un brazo articulado de sobremesa que responde a la presencia de una persona. La diferencia está en el origen del movimiento. Aquí lo deciden un sensor 3D binocular, sensores de fuerza en las articulaciones y una NPU de 6 TOPS, no un animador. Y en lugar de una bombilla, el brazo sostiene 27 pulgadas de pantalla.

YouTube player

Los brazos de escritorio habituales se orientan a la educación, los prototipos o las tareas ligeras. Este se centra en el uso diario del ordenador.

El hardware por dentro

El cerebro es un Rockchip RK3588 de ocho núcleos. Cuatro son Cortex-A76 a hasta 2,4 GHz y cuatro son Cortex-A55 a 1,8 GHz. La GPU es una Mali-G610 MP4 y la NPU rinde 6 TOPS. Completan el conjunto 8 GB de RAM y 128 GB de almacenamiento. Todo funciona sobre Linux en la base del aparato. Allí se procesan en local el seguimiento facial, el reconocimiento de gestos y el sensor 3D. Procesar en local evita enviar vídeo a un servidor y reduce la latencia. Seis TOPS bastan para visión artificial ligera, pero en principio limitan los modelos de lenguaje grandes. El fabricante no aclara dónde se ejecuta el modelo del agente.

La conexión de vídeo merece atención. Un panel 4K a 160 Hz con 8 bits por canal exige unos 31,9 Gbit/s de datos de píxel, sin contar los intervalos de borrado. El estándar HDMI 2.1 admite hasta 48 Gbit/s, así que el puerto HDMI encaja con esa cifra. El puerto USB-C también sirve como entrada de vídeo. Además, entrega 65 W al equipo conectado, pero no alimenta el brazo. Si ese USB-C usa DisplayPort 1.4, hará falta compresión DSC para llegar a 160 Hz. La ficha no lo detalla.

Movimiento seguro cerca de la cara

Un brazo motorizado junto a la cabeza exige medidas de seguridad. El CyboPal ONE lleva sensores de fuerza en las articulaciones. Detectan los empujes, tirones o giros que aplique el usuario. Eso permite el ajuste manual sin esfuerzo. También sirve para detectar colisiones y activar una parada de emergencia rápida.

Una cámara HDR y un sensor 3D binocular permiten planificar trayectorias y evitar obstáculos. Un sensor inercial mide las vibraciones. El consumo llega a 240 W de pico. Una batería de reserva permite un descenso controlado si se corta la luz. Así la pantalla no cae de golpe sobre la mesa.

Pauli, el agente integrado

El aparato incorpora un agente llamado Pauli. En la parte inferior lleva una pantalla auxiliar de 3,5 pulgadas dedicada a él. Pauli responde a la voz y controla la posición del monitor, las aplicaciones, la escritura de texto y algunos flujos de trabajo. Funciona mediante clientes de escritorio para Windows, macOS y Linux. Maneja aplicaciones como Gmail, Slack, Zoom, Chrome, Gemini, ChatGPT, Claude Code y Codex. Los gestos de la mano sirven para el seguimiento activo, para girar la pantalla y para desplazarse por el contenido.

Un monitor con cámara y micrófonos plantea dudas evidentes. Por eso incluye un modo de privacidad que corta físicamente la alimentación de los sensores de audio y vídeo. Se activa con un botón. Un LED de hardware confirma el estado de las cámaras y del micrófono.

Precio y plazos

La campaña está en Kickstarter. El paquete de lanzamiento Super Early Bird cuesta 12.536 dólares de Hong Kong, unos 1.599 dólares estadounidenses. El precio previsto en tienda es de 2.499 dólares. La rebaja es de 900 dólares, un 36 %. También hay paquetes de varias unidades. El envío es gratuito en Estados Unidos. Fuera de ese país cuesta 50 dólares por unidad, y CyboPal asume los aranceles y los impuestos de importación. Las entregas empiezan en diciembre de 2026. Las dimensiones del aparato siguen pendientes de confirmar.

Reflexiones adicionales

El concepto tiene lógica. Un monitor que se recoloca solo puede ayudar a mantener una postura más cómoda. Eso sí, en la información disponible no hay datos de ergonomía que lo demuestren. Falta saber si el movimiento constante resulta útil o molesto durante una jornada larga.

El precio es el segundo asunto. Con 2.499 dólares de precio previsto, el CyboPal ONE compite con opciones más sencillas. Por una cifra parecida suele bastar para un buen monitor 4K y un soporte articulado convencional. Lo que aquí se paga es la robótica y el agente.

El tercer punto es el riesgo propio del mecenazgo. Estas campañas no garantizan ni la entrega ni las especificaciones finales. Que las dimensiones sigan sin cifra es una señal de que el diseño aún se está cerrando.

Por último, queda la confianza. Un agente que opera con el correo, la mensajería y las videollamadas necesita permisos amplios. El interruptor físico de privacidad es un buen detalle. Aun así, convendrá saber dónde se procesa la voz y qué datos salen del equipo antes de dar el paso.

1
Suscribirse
Notificación
0 Comments
0
¡Aquí puedes dejar tus comentarios!x