Una empresa emergente de Kiev, CODE380, ha desarrollado el D·Vision SDR. Es un receptor de bolsillo que muestra en pantalla el vídeo en directo de muchos drones rusos. El principio es sencillo. Esos drones envían la imagen por radio y sin cifrar, así que cualquiera con el equipo adecuado puede verla. El aparato pesa unos 280 gramos, menos de la mitad que otros modelos ucranianos. Además, escanea entre 500 y 8700 MHz. Aun así, la ventaja podría durar poco. Rusia ha empezado a usar otras frecuencias y, según distintos medios, también drones guiados por IA que no emiten señal alguna. Repasamos cómo funciona el dispositivo, qué cifras maneja y por qué su utilidad podría tener fecha de caducidad.
Ver lo que ve el dron enemigo
Los drones que se pilotan a distancia necesitan devolver al operador lo que graba su cámara. Muchos de los rusos lo hacen por radio, sin ningún tipo de codificación. Eso abre una puerta evidente. Si el vídeo viaja por el aire, otro receptor puede captarlo.
Es lo que ofrece el D·Vision SDR, según TechCrunch. Una unidad ucraniana puede ver hacia dónde se dirige un dron y qué intenta alcanzar su piloto antes del impacto. Es información táctica de primera mano. Ya no se trata de saber solo que hay un dron cerca. Se trata de ver su imagen.
CODE380 es una empresa de equipos de comunicaciones con sede en Kiev. Su equipo es pequeño. Según la prensa ucraniana, lo forman ocho personas, con otros seis especialistas que colaboran en pruebas y diseño. El producto lleva semanas en los medios, y eso explica que haya llegado ya a la prensa internacional.
Qué es la radio definida por software
El nombre del producto lleva las siglas SDR, de radio definida por software. Conviene entender qué significan, porque explican casi todo lo demás.
Un detector clásico usa un sintonizador analógico fijo. Está construido para una banda concreta y se limita a ella. Una radio definida por software hace otra cosa. Digitaliza una porción amplia del espectro y analiza las señales con programas. Qué se detecta y cómo se decodifica pasa a depender del software, no de los componentes.
La consecuencia práctica es importante. Si el adversario cambia de frecuencia, la solución puede ser una actualización de programa. No hace falta rediseñar el receptor. Según TechRadar, el D·Vision SDR recibe actualizaciones unas dos veces al mes. Ese ritmo es el de un producto de software, no el de un equipo de radio tradicional.
El producto en detalle
El D·Vision SDR cubre desde 500 hasta 8700 MHz. Son 8200 MHz de ancho de banda explorable. Sus creadores aseguran que ese margen no deja zonas ciegas. Es una afirmación de fabricante y conviene tomarla con prudencia. Aun así, un rango tan amplio incluye bandas habituales del vídeo analógico de los drones, como la de 5,8 GHz.
El peso es el segundo dato clave. Según Defense News, que cita TechCrunch, el receptor ronda las diez onzas, unos 280 gramos. Es menos de la mitad que algunos modelos ucranianos que pesan en torno a un kilo. Defense News lo describe como un aparato diminuto. Para un soldado de infantería, esa diferencia importa. Cada gramo se lleva a la espalda durante horas.
Hay una tercera cualidad. El receptor escucha también los canales que los Molniya, los drones rusos más recientes, empezaron a emplear para el vídeo en junio. Serhii Beskrestnov, especialista en radio que asesora al presidente de Ucrania, advirtió entonces de un problema. Según una publicación suya en Facebook, que recoge Defense News, la mayoría de los detectores no ve esas frecuencias o las ve mal. Su consejo es que confiar demasiado en un detector puede resultar fatal.
TechRadar añade que el aparato se ha probado en combate con tropas ucranianas. También señala que no es el único. Otro equipo, el Vydun 7.5 de Babai, puede interceptar el vídeo de drones rusos y seguir su rastro a varios kilómetros.
Una ventaja con fecha de caducidad
Aquí está la parte menos cómoda. Todo el sistema depende de que el vídeo del dron viaje en analógico y sin protección. Si Rusia cambia de técnica, el receptor pierde su utilidad.
Beskrestnov ha avisado de ese riesgo. El vídeo digital podría sustituir algún día al analógico, y un receptor como este dejaría de ver nada. Un enlace digital cifrado es mucho más difícil de interceptar que uno analógico. En ese caso, las actualizaciones de software no bastarían.
Hay un escenario aún más serio. Según TechCrunch, el New York Times informó en agosto de que algunos Molniya se guían con IA. Usarían chips de Nvidia y no emitirían señales. Un dron que decide por sí mismo no necesita enviar vídeo a nadie. Sin emisiones, no hay nada que interceptar. Tampoco habría nada que detectar.
La ventaja, por tanto, es real pero temporal. Es un ejemplo claro de la carrera entre medidas y contramedidas.
Reflexiones adicionales
El caso muestra cómo la ingeniería de radio se ha vuelto central en este conflicto. Un aparato de unos 280 gramos, con un rango de 8200 MHz y actualizaciones quincenales, cambia lo que una unidad de infantería puede saber en un momento dado. Es una herramienta barata, ligera y flexible. Funciona porque el adversario sigue usando una técnica sencilla.
También deja una lección sobre el diseño. La radio definida por software ofrece margen de adaptación que el hardware fijo no tiene. Pero esa flexibilidad tiene un techo. Ningún programa puede recibir una señal que no existe.
Conviene, además, mirar con cautela los datos de fabricante. La cobertura sin zonas ciegas y las pruebas de combate proceden de las empresas y de la prensa especializada. No hay una evaluación independiente. Queda por ver cuánto tiempo seguirá siendo útil el equipo y cómo responderá Rusia.
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