Enabot ha llevado su gama de robots domésticos un paso más allá con el Ebo Max, un dispositivo esférico que combina cámara de seguridad, asistente familiar y compañero de mascotas en un único aparato con ruedas. La firma china, con sede en Shenzhen, lleva varios años perfeccionando esta idea de robot doméstico «amigable», pero el Max es hasta ahora el modelo más ambicioso y también el más caro de toda la familia Ebo. Con un sistema de inteligencia artificial multimodal, navegación V-SLAM, grabación en 4K y reconocimiento facial, el fabricante lo presenta como una herramienta capaz de vigilar la casa, entretener a los niños, hacer compañía a personas mayores y mantener controlada a la mascota mientras nadie está en casa. A continuación repasamos qué trae bajo el capó, qué dicen los primeros análisis independientes y si realmente compensa pagar los casi 600 dólares que cuesta.
Un robot pensado para mirar, escuchar y recordar
Lo primero que llama la atención del Ebo Max (599,99 EUR) es su diseño: una carcasa esférica de plástico PC+ABS con unos ojos digitales de gran tamaño que giran hacia quien le habla y que, según cuentan quienes ya lo han probado, generan una mezcla de ternura y desasosiego a partes iguales. El robot mide 129 x 127 x 117 milímetros, pesa unos 750 gramos y se desplaza sobre una base motorizada capaz de moverse entre 20 y 60 centímetros por segundo, salvando obstáculos de hasta 12 milímetros de altura y pendientes de hasta 15 grados. El análisis publicado en Irish Times describe cómo el aparato sigue con la mirada a quien tiene delante y cómo se le puede llamar diciendo «Ebo, Ebo» en voz alta para que gire hacia la fuente del sonido y responda.
La gran diferencia respecto a modelos anteriores de la marca, como el Ebo Air 2 Plus, está en el tipo de inteligencia artificial que utiliza. Mientras que los modelos más básicos emplean una IA reactiva que solo responde a lo que se le pide en el momento, el Ebo Max incorpora lo que Enabot llama IA multimodal embebida, un sistema que combina percepción visual, decisiones contextuales y memoria adaptativa para ir aprendiendo hábitos y rutinas de cada miembro de la casa. El robot es capaz de reconocer hasta 20 perfiles faciales distintos y una identificación de voz, y utiliza un array de cuatro micrófonos con cancelación de ruido para localizar sonidos en 360 grados dentro de un radio de unos cinco metros, orientándose automáticamente hacia quien habla o hacia la mascota que se está moviendo por la habitación.
Cámara, videollamadas y patrullaje autónomo
En el apartado de imagen, el Ebo Max monta un sensor de 8 megapíxeles capaz de grabar en resolución 4K (3840 x 2160 píxeles) con un ángulo de visión de 131 grados, lo suficientemente amplio como para cubrir buena parte de una habitación sin necesidad de instalar varias cámaras fijas. El robot puede establecer rutas de patrulla programadas o dirigirse a puntos concretos previamente marcados en la aplicación, gracias a un sistema de navegación V-SLAM combinado con memoria de ruta y anclaje por infrarrojos para volver de forma autónoma a su base de carga. La batería, de 2.500 mAh, ofrece entre cuatro y seis horas en modo de espera o grabación de vídeo, y hasta tres horas de movimiento continuo, con un tiempo de carga completa de entre tres y cuatro horas.
La aplicación móvil asociada permite tomar fotografías, grabar vídeo, realizar llamadas y crear rutas de patrulla sin necesidad de estar físicamente en casa, algo que la reseña de Independent destaca como uno de los puntos fuertes del dispositivo: poder comprobar si la puerta trasera está cerrada, ver qué están haciendo los perros o investigar un ruido extraño sin depender de cámaras fijas repartidas por toda la vivienda. La comunicación bidireccional es otro de los elementos que se repite en los análisis: en lugar de hablar a través de una cámara anónima en una esquina, los miembros de la familia pueden verse y oírse a través de la pantalla y los altavoces del robot, algo que puede resultar útil tanto para vigilar a los niños como para hacer compañía a un familiar mayor que vive solo.
El producto estrella de la nueva generación de robots familiares
El Ebo Max se sitúa en la cúspide de la gama media de Enabot, justo por debajo del Ebo X, el modelo tope de gama de la marca que cuesta 999 dólares e incluye funciones adicionales como reconocimiento de caídas mediante inteligencia artificial embebida frente al reconocimiento facial más básico del Max. A cambio de un precio de 599,99 dólares, el Ebo Max ofrece funciones que hasta hace poco solo estaban disponibles en el modelo más caro, como la detección de caídas con envío inmediato de alertas, algo especialmente pensado para el cuidado de personas mayores que viven solas. Enabot incluye de serie una tarjeta microSD de 32 GB, ampliable hasta 256 GB, donde se almacenan localmente las grabaciones, y asegura que el streaming de vídeo se realiza mediante una conexión punto a punto cifrada con protocolos TLS y AES para proteger tanto el audio como el vídeo durante la transmisión.
Según explica la ficha técnica publicada en la tienda oficial de Enabot, el robot funciona con redes wifi de 2,4 y 5 GHz y genera un nivel de ruido operativo de 53 decibelios durante el movimiento, un dato relevante para quienes se preocupen por el impacto sonoro de tener un robot rodando constantemente por casa. La compañía asegura además que ya cuenta con más de un millón de usuarios en todo el mundo y un índice de satisfacción del 98,5 por ciento entre quienes han dejado reseña, aunque como suele ocurrir con este tipo de cifras conviene tomarlas con cierta cautela, ya que proceden directamente del fabricante.
Luces y sombras según los primeros análisis
No todo son elogios. Varias reseñas independientes señalan que, pese a su sofisticación, el Ebo Max sigue teniendo limitaciones de movilidad propias de un robot pequeño con ruedas: cuando se encuentra un obstáculo en mitad de una tarea de patrullaje o de seguimiento de mascota, en ocasiones simplemente se detiene en lugar de buscar una ruta alternativa. También se ha señalado que, aunque la inteligencia artificial ha mejorado notablemente respecto a generaciones anteriores, todavía dista de ofrecer conversaciones tan naturales como las de un asistente de voz convencional, y que el precio de partida sigue siendo elevado para un dispositivo que muchos usuarios seguirán viendo como un capricho más que como una necesidad. El propio fabricante reconoce en su web que algunos compradores echan en falta integración con estándares de domótica como Zigbee o Matter, así como acceso mediante API para integrarlo con otros sistemas del hogar.
Aun con esas reservas, el Ebo Max representa bien hacia dónde parece dirigirse este nicho de la robótica doméstica: no hacia los robots humanoides que prometen las grandes ferias tecnológicas, sino hacia dispositivos más pequeños, asequibles y centrados en tareas muy concretas del día a día, como vigilar la casa, hacer compañía a las mascotas o facilitar el contacto entre familiares que viven separados. Como recoge el análisis de Wallpaper, es precisamente en ese terreno de robots compactos y con personalidad, más que en los androides de ciencia ficción, donde parece que va a crecer realmente el mercado en los próximos años.
Reflexión final
El Ebo Max deja claro que la robótica doméstica orientada al hogar y la familia está madurando a un ritmo notable, aunque todavía queda camino por recorrer antes de que estos dispositivos resulten indispensables para el usuario medio. Su combinación de cámara 4K, reconocimiento facial, memoria adaptativa y detección de caídas lo convierte en un producto interesante especialmente para quienes tienen mascotas o familiares mayores que necesitan supervisión ocasional, pero el precio y las limitaciones de movilidad siguen siendo un obstáculo para su adopción masiva. Habrá que ver si Enabot consigue abrir la integración con estándares domóticos más abiertos en próximas actualizaciones, algo que podría marcar la diferencia entre un gadget curioso y una pieza más del ecosistema inteligente del hogar.
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