Windows Phone murió hace años (prácticamente sin haber nacido), pero su interfaz sigue teniendo fieles. Un proyecto aficionado llamado ztOS intenta resucitarla sobre un sistema Linux. Imita el aspecto de Windows Phone 8.1, con sus baldosas vivas y su estilo plano, y se instala en un móvil Android concreto: el Samsung Galaxy S9. No es una versión de Microsoft ni cuenta con su apoyo. Se trata de un sistema construido sobre Arch Linux para ARM, con su propia capa gráfica y herramientas para crear aplicaciones. El proyecto está en fase alfa, así que conviene tomarlo como un experimento y no como un sustituto de Android. Aun así, el planteamiento técnico es serio y plantea preguntas interesantes sobre qué se puede hacer hoy con un teléfono antiguo y mucha curiosidad.

Qué es ztOS y qué promete

ztOS es un sistema operativo móvil pensado para parecerse en todo a Windows Phone 8.1. La noticia la publicó Windows Central, cuyo autor confiesa que echa de menos aquel sistema. Según su relato, el proyecto no parte de Android. Parte de Arch Linux ARM, una distribución de Linux adaptada a procesadores ARM, y añade encima su propio conjunto de aplicaciones.

La pieza central es ztMETRO, el entorno gráfico que reproduce el aspecto de Metro. Sus componentes están escritos en C y se aceleran con OpenGL. Eso significa que las animaciones de las baldosas dependen de la GPU del teléfono y no de un renderizado por software. Es una decisión razonable, porque la fluidez era una de las señas de identidad de Windows Phone.

El proyecto incluye además un kit de desarrollo para crear aplicaciones con Python y Qt. También trae un actualizador para mantener el sistema al día. Para un trabajo personal, es un conjunto más completo de lo que cabría esperar.

Cómo se instala y qué trae dentro

El repositorio del proyecto en GitHub deja ver el estado real de la obra. La página de versiones de ztOS muestra una publicación fechada el 14 de octubre, la versión 0.1.0 alfa 2. Cada versión incluye imágenes preparadas del sistema para dos destinos.

El primero es el Galaxy S9, cuyo nombre en clave es starlte. Para él hay una imagen de arranque con un núcleo Linux principal de la serie 7.1. También hay una imagen del sistema de archivos raíz de 10 GB, con el entorno ztMETRO, los controladores y las aplicaciones nativas. Está comprimida en formatos zst y xz para facilitar la descarga.

El segundo destino es un emulador QEMU con arquitectura ARM de 64 bits. Es una imagen de disco con tabla de particiones GPT y cargador EFI. Gracias a ella se puede probar el sistema en un ordenador sin arriesgar un teléfono real. Para quien quiera curiosear, es el camino más prudente.

Los autores publican además un archivo de sumas SHA-256. Sirve para comprobar que lo descargado no se ha corrompido ni alterado. Es un detalle que se agradece en un proyecto de este tipo.

También hay un aviso de seguridad. Las notas de la versión indican un usuario y una contraseña por defecto, y el usuario tiene permisos completos de administración. Cualquiera que lo instale en un móvil de uso real debería cambiar esas credenciales cuanto antes.

Por qué solo funciona en el Galaxy S9

Windows Central señala que el proyecto parece funcionar únicamente en el Galaxy S9. Tiene sentido. Un sistema Linux no arranca en cualquier móvil con solo copiar una imagen. Necesita controladores para la pantalla, el táctil, la conexión inalámbrica y el resto de componentes. Cada modelo requiere su propio trabajo de adaptación.

El Galaxy S9 salió en 2018 y lleva un procesador Exynos 9810 de ocho núcleos. Cuatro son Mongoose M3 a 2,7 GHz y otros cuatro son Cortex-A55 a 1,8 GHz. Su pantalla Super AMOLED tiene una resolución de 2960 por 1440 píxeles. Son cifras suficientes para mover una interfaz ligera como la de Windows Phone sin esfuerzo.

Además, este modelo ya tiene una base de trabajo previa en el mundo del software libre. En el repositorio de postmarketOS consta una solicitud de integración para el starlte. Allí se explica que el soporte inicial permitía arrancar, usar la pantalla, el táctil y la red wifi. Ese trabajo previo reduce mucho la dificultad para proyectos posteriores. Sin él, hacer funcionar Linux en este teléfono costaría bastante más.

Aquí hay una diferencia técnica relevante. Muchos puertos de Linux a móviles reutilizan el núcleo modificado por el fabricante, que suele ser antiguo. ztOS, según sus notas, usa un núcleo principal de la serie 7.1. Eso evita depender de código de proveedor y acerca el sistema a un Linux convencional. A cambio, obliga a que los controladores estén integrados en el núcleo oficial, y eso no siempre ocurre.

Un proyecto en alfa y con ayuda de IA

El propio artículo avisa de que el proyecto está en fase alfa. Hay que esperar fallos y asumir el riesgo de la instalación. No es un consejo menor. Cambiar el sistema de un móvil implica tocar particiones, y un error puede dejarlo inservible.

Windows Central añade un dato llamativo. Según el medio, el desarrollo está impulsado por Claude, el asistente de Anthropic. El autor lo comenta casi con resignación, porque hoy buena parte de este tipo de proyectos se hace con ayuda de IA. Lo cierto es que un sistema con entorno gráfico propio, kit de desarrollo y actualizador sería muy costoso para una sola persona sin apoyo de este tipo de herramientas.

Esto no resta valor al resultado. Cambia, eso sí, lo que significa hacer un proyecto personal. Hace unos años, algo así requería meses de trabajo de varias personas. Ahora una sola puede llegar mucho más lejos, siempre que sepa dirigir bien lo que construye y revisar el código resultante.

Qué aporta y qué le falta

Lo mejor de ztOS es que recupera una idea de diseño que nunca tuvo continuidad. Las baldosas dinámicas mostraban información sin abrir aplicaciones. Eso fue una propuesta distinta a la de Android y iOS, y mucha gente la recuerda con cariño.

Lo que le falta es evidente. Un sistema así carece de las aplicaciones habituales del día a día, como mensajería, banca o transporte. Tampoco tiene una tienda con catálogo. Y no es seguro que funcione bien la telefonía, la cámara o la batería, que suelen ser lo más difícil de adaptar. Como ejercicio técnico, es sobresaliente. Como móvil principal, no tiene sentido por ahora.

Reflexiones adicionales

El caso de ztOS muestra una tendencia clara. Los móviles antiguos ya no tienen por qué quedarse sin uso cuando el fabricante deja de actualizarlos. Con Linux y mucha paciencia, un teléfono de 2018 puede tener una segunda vida, aunque sea como terminal de pruebas o como curiosidad.

También recuerda que Windows Phone dejó una huella que no desaparece. Cada cierto tiempo surge un proyecto que intenta recuperar su interfaz, ya sea en un móvil, en un ordenador o en una aplicación. Eso dice algo sobre la calidad del diseño original, y también sobre el vacío que dejó.

Por último, queda la pregunta de hasta dónde llegará esta forma de trabajar. Si una persona puede construir un sistema móvil completo con ayuda de IA, el límite ya no está en el tiempo. Está en el criterio para decidir qué merece la pena construir y en la seguridad de lo que se publica. Convendrá seguir de cerca el proyecto para ver si añade más modelos compatibles.

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