Googlebook OS acaba de llegar al mercado con una promesa clara: unir la base de Android con lo mejor de ChromeOS en un portátil. Las primeras pruebas, sin embargo, han dejado un sabor agridulce. Los especialistas señalan que el sistema se queda corto frente a los Chromebook en dos terrenos clave. El primero es la instalación de aplicaciones web progresivas, con Slack como caso más llamativo. El segundo es el soporte para Linux, que pasa de estar integrado en el escritorio a depender de una terminal con una única ventana. En este artículo repasamos qué se ha detectado, qué dice Google y qué puede cambiar en los próximos meses. También analizamos si estas carencias son un simple bache de lanzamiento o un problema de planteamiento.

Qué es Googlebook OS y qué pretende ser

Googlebook OS es el sistema operativo de los nuevos portátiles Googlebook. Su núcleo está basado en Android, pero recupera buena parte de la experiencia de escritorio de ChromeOS. La idea es sencilla: poder utilizar tanto aplicaciones Android como aplicaciones web progresivas (PWA), que funcionan prácticamente como cualquier otra app instalada, pero dentro de un entorno pensado para trabajar con teclado y ratón.

Sobre el papel, la combinación cubre casi todo el trabajo diario. Las apps Android aportan el catálogo de Google Play. Las PWA cubren los servicios que viven en el navegador. Y Chrome, en su versión de escritorio con extensiones, hace de pegamento.

Según la descripción de The Gadgeteer el sistema incluye también un entorno Linux aislado con acceso completo a la terminal. Ese entorno se ejecuta sobre un hipervisor pKVM con certificación de seguridad de nivel 5, lo que lo separa del sistema principal. Es una decisión razonable desde el punto de vista de la seguridad. Otra cosa es la comodidad de uso, y ahí es donde aparecen los problemas.

El caso Slack y las aplicaciones web

El ejemplo más comentado afecta a Slack. Según recoge 9to5Google el sistema no permite instalar la aplicación web de Slack como PWA desde el primer día de venta. El intento de instalación termina con un mensaje de error que indica que la aplicación no se puede instalar.

Sí es posible crear un acceso directo, pero este se abre en una pestaña de Chrome y no en una ventana propia. Para quien trabaja con Slack ocho horas al día, la diferencia no es menor. Una ventana independiente aparece en el cambiador de aplicaciones y permite gestionar notificaciones como cualquier programa de escritorio.

La explicación oficial apunta a una cuestión de requisitos técnicos. Una PWA debe cumplir ciertos criterios, como un manifiesto válido y un servicio en segundo plano, para que el navegador la considere instalable. Slack, según Google, no los cumple en su versión web. En un Chromebook esto no suponía un obstáculo, porque Chrome en ChromeOS permite la instalación manual aunque la aplicación no sea una PWA compatible.

Google ha indicado que esa capacidad llegará pronto a Chrome en los Googlebook. Es una buena noticia, pero deja una pregunta abierta. Si Slack falla el primer día, cualquier otra aplicación con requisitos poco habituales puede estar en la misma situación.

Linux: del soporte integrado a una terminal

El segundo frente es Linux. Los Chromebook incorporan aplicaciones Linux desde 2018, a partir de ChromeOS 69. Funcionan dentro de una máquina virtual basada en Debian. Se lanzan desde el menú de aplicaciones, como cualquier otro programa, y comparten la carpeta de descargas con el sistema. Aquel soporte inicial exigía un kernel 4.4 o posterior para funcionar bien.

En Googlebook OS la situación es distinta. La documentación oficial de Google se centra en el acceso a un entorno Debian mediante la aplicación Terminal. Desde ahí se pueden instalar herramientas de desarrollo y entornos de programación. Lo que no se puede, de momento, es integrar esos programas en la interfaz general como si fueran nativos.

Las críticas aumentaron cuando Google reconoció que las aplicaciones gráficas de Linux funcionan, pero que no son el enfoque principal de esta primera versión. Quienes las han probado describen un comportamiento peculiar. Los programas aparecen dentro de una única ventana ligada a la Terminal. No tienen ventanas independientes ni presencia en la barra de tareas. También se han comunicado problemas de estabilidad con aplicaciones populares, como GIMP.

Este enfoque tiene precedentes en el propio Android. Android Authority explicó que un ingeniero de Google definió la terminal Linux de Android como una vía para traer más aplicaciones, no para sumar otro entorno de escritorio. Según esa lógica, las apps Linux deberían acabar en ventanas como las demás aplicaciones Android. Si Googlebook sigue esa filosofía, la integración llegará más tarde, pero no está garantizada para la primera versión.

También conviene recordar el tamaño del asunto. En los Pixel, la terminal Linux de Android descarga una imagen de Debian de unos 500 MB que arranca como máquina virtual. Googlebook no ha publicado una cifra equivalente, pero el planteamiento técnico parece similar. Una máquina virtual completa consume memoria y almacenamiento, y eso se nota en equipos de gama baja.

El producto hoy: qué ofrece y qué le falta

Dejando las críticas a un lado, Googlebook OS tiene argumentos sólidos. Combina el catálogo de Google Play con una versión de Chrome de escritorio con extensiones. Añade funciones de continuidad con el teléfono, como la que permite mover tareas del móvil al portátil. Y ofrece un entorno de desarrollo con terminal desde el primer día.

Para un usuario que trabaje sobre todo con Gmail, documentos, videollamadas y aplicaciones Android, la propuesta resulta coherente. El problema aparece cuando se sale de ese camino. Un programador que dependa de varias aplicaciones gráficas Linux, o un profesional que necesite una PWA concreta en ventana propia, encuentra fricciones que en un Chromebook no existían.

La comparación es incómoda porque ChromeOS tuvo siete años para pulir estas piezas. Googlebook arranca con una base distinta y tiene que recorrer parte del camino de nuevo. Según informa el propio medio de la noticia, Google ya ha fijado una fecha de caducidad para ChromeOS, de modo que los Googlebook acabarán siendo la opción oficial para quienes busquen un portátil de Google. Eso aumenta la presión para que el sistema madure rápido.

Reflexiones finales

Conviene separar dos tipos de problemas. El caso de Slack parece un fallo de arranque que Google puede corregir con una actualización de Chrome. La promesa de instalación manual apunta en esa dirección, y es probable que esté resuelto en semanas.

El soporte para Linux es más delicado. No se trata de un fallo puntual, sino de una decisión de diseño. Que Google admita que las aplicaciones gráficas no son prioridad indica dónde pone el esfuerzo. Los usuarios avanzados que esperaban un sustituto directo de su Chromebook tendrán que esperar o valorar otras opciones.

En resumen, y a nuestro entender, Googlebook OS no es una mala propuesta, pero sí llega al mercado todavía bastante verde. Para quienes dependan de Linux o de determinadas PWA, lo más sensato es esperar a que lleguen las primeras actualizaciones. Para el resto, puede resultar perfectamente válido, siempre que estén dispuestos a convivir con algunas limitaciones durante esta primera etapa.

15

Suscribirse
Notificación
0 Comments
0
¡Aquí puedes dejar tus comentarios!x