Samsung ha puesto en manos de los probadores de Engadget su nuevo Galaxy Watch Ultra 2 y las primeras impresiones, tras una semana de uso intensivo, dejan un balance mixto pero con matices interesantes. El reloj llega dos años después del Galaxy Watch Ultra original, un modelo que ya dejaba clara su inspiración en el Apple Watch Ultra, y que Samsung ha ido puliendo hasta convertir su gama Galaxy Watch estándar en, según sus propias reseñas, la mejor línea de relojes de la marca en años. Ahora le toca el turno al buque insignia más resistente, pensado para usuarios que buscan sumergirse en el agua, aguantar golpes contra rocas y sobrevivir a maratones de senderismo sin quedarse sin batería a mitad de camino. El precio de partida sigue siendo elevado, 700 dólares, cincuenta más que su predecesor, así que la pregunta que sobrevuela todo el análisis es si esa subida está justificada por las mejoras reales que trae bajo el capó.
Un rediseño centrado en el hardware
Lo primero que salta a la vista es la pantalla, que ahora alcanza un pico de brillo de 5.000 nits frente a los 3.000 nits del modelo anterior, una diferencia que sobre el papel resulta considerable aunque en la práctica cueste apreciarla salvo en condiciones de luz solar extrema. El panel crece ligeramente hasta 1,52 pulgadas, apenas una centésima más que el 1,5 pulgadas original, un cambio casi imperceptible para el usuario medio. Donde sí se nota el salto es en la batería: Samsung ha incorporado una celda de 800 mAh frente a los 590 mAh anteriores, lo que supone un incremento del 35 por ciento en capacidad energética, una cifra nada desdeñable en un segmento donde la autonomía suele ser el principal quebradero de cabeza. La marca asegura que el dispositivo puede llegar a las 60 horas de uso con la pantalla siempre activa encendida, una promesa que, según las primeras pruebas recogidas en el artículo original de Engadget, se ajusta bastante bien a la realidad, ya que tras tres días de uso normal la batería solo había bajado hasta el 65 por ciento.
En cuanto al diseño, el chasis se ha adelgazado hasta los 10,7 milímetros de grosor, un 12 por ciento menos que la generación anterior, y la correa integrada pasa de un grosor no especificado a 1,9 milímetros, apenas un milímetro menos pero suficiente para notar una mejora sensible en la comodidad de uso prolongado. A esto se suma una reducción de peso del 25 por ciento, un dato relevante para quienes llevan el reloj puesto durante entrenamientos largos o sesiones de sueño monitorizado. Los botones laterales se han rediseñado para sobresalir menos, y la corona central ha dejado de girar, una decisión lógica teniendo en cuenta que en el modelo anterior ese giro no tenía ninguna función asociada dentro del software.
Salud, hidratación y un sensor de antioxidantes que genera dudas
Más allá del hardware, Samsung ha apostado fuerte por las funciones de salud como argumento diferencial frente a Apple. El Ultra 2 estrena la colección Vitals, junto con versiones actualizadas de las puntuaciones de carga cardíaca diaria y salud cardíaca. También llega un nuevo modo de seguimiento llamado Trail Run, orientado a corredores de montaña, que ofrece datos sobre desnivel acumulado, progreso de escalada e impacto del terreno pisado. Esta función forma parte de una tendencia más amplia dentro de la wearable technology, donde los fabricantes intentan diferenciarse añadiendo capas de análisis cada vez más específicas, tal y como recoge el propio fabricante en la presentación de estas funciones..
Uno de los apartados que más controversia genera es el índice de antioxidantes, una función que no es nueva pero que sigue resultando poco intuitiva. El sistema analiza los reflejos de luz emitidos por los LEDs del propio reloj para estimar la concentración de carotenoides en sangre, una técnica de fotopletismografía que Samsung ha detallado en comunicados previos sobre el desarrollo de esta tecnología. Durante la semana de pruebas, los resultados oscilaron sistemáticamente entre «muy bajo» y «bajo», incluso después de consumir zumos prensados en frío y suplementos vitamínicos, lo que llevó a la autora del artículo original a cuestionar la fiabilidad del sensor. Un dato especialmente llamativo es que las personas de piel más clara parecían obtener puntuaciones más altas por defecto, una observación que, de confirmarse en estudios más amplios, apuntaría a un sesgo relacionado con el tono de piel en la calibración óptica del sensor, algo que ya se ha señalado en otros dispositivos de medición biométrica basados en luz.
La función de hidratación, por su parte, resulta interesante sobre el papel pero algo confusa en la ejecución. Solo está disponible en modalidades concretas como Trail Run, senderismo, carrera en pista, cinta de correr y running al aire libre, quedando fuera actividades como ciclismo, entrenamiento en circuito, elíptica o caminata. El sistema permite configurar avisos cada vez que se pierde un 0,5 por ciento del peso corporal en sudor, o una alerta más urgente a partir del 2,5 por ciento de pérdida, cifras que se calculan de forma completamente algorítmica a partir de los datos de altura, peso y composición corporal introducidos en Samsung Health, sin depender de ningún sensor físico adicional. En la práctica, durante una sesión de carrera en cinta, la función tardó en activarse hasta superar los 20 minutos de actividad continuada y quemar al menos 90 kilocalorías, un umbral que puede dejar sin avisos a quienes hacen entrenamientos cortos pero intensos.
El producto en el punto de mira: por qué importa el Galaxy Watch Ultra 2
Si hay un elemento que condensa la estrategia de Samsung con este modelo es precisamente el propio Galaxy Watch Ultra 2 como pieza central de su ecosistema de salud conectada. No se trata solo de un reloj más grande y resistente, sino de un dispositivo que Samsung utiliza como laboratorio para probar sensores biométricos avanzados antes de llevarlos, previsiblemente, al resto de su catálogo de wearables. La colaboración con el fabricante de equipos de buceo Mares para desarrollar funciones de ascenso y descenso seguro, que llegarán más adelante este año a través de una aplicación de buceo exclusiva para este modelo, es un buen ejemplo de cómo Samsung intenta cubrir nichos muy específicos que Apple todavía no ha explotado del todo con su Apple Watch Ultra. Esta especialización tiene sentido comercial: en un mercado de smartwatches premium cada vez más saturado, diferenciarse por casos de uso muy verticales, como el buceo técnico o el trail running, puede ser la vía para justificar un precio que roza los 700 dólares. Para contextualizar esta cifra dentro del panorama competitivo, conviene revisar cómo se posiciona el Apple Watch Ultra frente a esta propuesta, un análisis que puede consultarse en Engadget.
Comparativa con la competencia y primeras conclusiones
Pese a las mejoras, la comparación con el rival natural, el Apple Watch Ultra 3, deja matices importantes. El dispositivo de Cupertino resulta notablemente más compacto y cómodo de llevar, y ofrece funciones de navegación y localización comparables, incluyendo capacidades de comunicación satelital que Samsung todavía no ha igualado en este segmento, tal y como se detalla en el análisis específico de ese modelo publicado también en Engadget.. En cambio, Samsung se lleva puntos en autonomía real y en la variedad de métricas de salud disponibles, un terreno donde funciones como el índice de antioxidantes o la guía de hidratación, aunque imperfectas, siguen siendo poco habituales entre los competidores directos.
Durante una excursión de senderismo, el sistema de navegación basado en brújula y la posibilidad de marcar waypoints resultaron decisivos para reorientarse tras desviarse del camino marcado, gracias en buena parte a una pantalla grande y luminosa que facilita la lectura de los datos de un vistazo, incluso en exteriores con luz intensa. Ese tipo de utilidad práctica, sumada a un diseño que varios probadores describieron como más elegante que el de su predecesor gracias a los grabados del bisel y la mayor definición de sus bordes, deja la sensación de un producto sólido, aunque todavía pendiente de una valoración final más exhaustiva antes de determinar si el salto de precio respecto al modelo anterior está plenamente justificado.
Reflexiones adicionales
Lo que queda claro tras esta primera toma de contacto es que Samsung sigue empeñado en diferenciarse a través de la salud conectada más que por el diseño puro, una apuesta arriesgada porque implica convencer a los usuarios de que funciones todavía poco maduras, como la medición óptica de antioxidantes, aportan un valor real y no solo una cifra más en la pantalla. El aumento de batería del 35 por ciento es, probablemente, el argumento más sólido y menos discutible de toda la actualización, mientras que el resto de novedades necesitarán de un uso más prolongado, y probablemente de estudios independientes, para confirmar su fiabilidad. Habrá que esperar al análisis completo para saber si el Galaxy Watch Ultra 2 logra consolidarse como una alternativa seria al Apple Watch Ultra 3 o si se queda, una vez más, en un producto notable pero no definitivo dentro de la gama premium de relojes inteligentes.
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