Los suecos de Volvo siempre han tenido fama de preocuparse por la seguridad de sus productos y ya hace una docena de años anunciaban que alguno de sus modelos incluirían como opción la imposibilidad de poner en marcha el coche si sus sensores detectaban que ibas con una copa de más.

Más recientemente anunciban que estaban empleando técnicas de reconocimiento facial para evitar las distracciones del conductor. Se basan fundamentalmente en cámaras de vídeo que enfocan la cara del conductor y reconocen diferentes gestos y situaciones. Así se presta especial atención a los ojos y la orientación de la cabeza, para identificar si está mirando a la carretera o a otra parte, o si se cierran los ojos indicando que el conductor se está durmiendo.

Ahora acaban de anunciar que a primeros del próximo año, en toda su gama se podrá disponer de un sistema automático para detectar mediante el uso de cámaras interiores, si el conductor va bebido o tiene algún problema llegando a reducir de forma automática su velocidad o incluso pararlo totalmente si no contesta en un plazo razonable a la llamada del operador a cargo del sistema eCall de la marca.

Aunque esta tecnología podría ayudar a reducir accidentes habrá que ver si Volvo no tiene problemas con sus clientes en esta Europa cada vez más preocupada por temas de privacidad.

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