Seguro que,a vosotros que no se os pasa nada, os habréis dado cuenta que cada vez nos gustan más los temas espaciales y aunque solo sea por los proyectos “marcianos” en los que estamos involucrados queremos manteneros informados de todo lo que se cuece por ahí fuera.

Siempre es bonito anunciar que la NASA acaba de anunciar que ha contratado a varias compañías aeroespaciales para desarrollar toda la infraestructura que necesitará para sus próximos viajes a la Luna… y a Marte, a continuación.

Por ejemplo, la NASA se ha asociado con Lockheed Martin y otros contratistas para desarrollar la Deep Space Gateway que, además de facilitar los futuros viajes al espacio profundo también permitirá a los seres humanos vivir y trabajar en el espacio como nunca antes.

En su núcleo, el hábitat utiliza el módulo de logística multipropósito Donatello (MPLM), un módulo reformado diseñado por la Agencia Espacial Italiana que se remonta a la era del transbordador espacial.

Al igual que todos los MPLM, el Donatello es un módulo presurizado que estaba destinado a transportar equipos, experimentos y suministros desde y hacia la Estación Espacial Internacional a bordo del transbordador espacial.

Con un tamaño de 6.7 metros de largo y 4.57 metros de ancho, la cápsula presurizada está diseñada para albergar astronautas por un período de 30 a 60 días.

Sin embargo, para sus misiones planeadas a Marte, la NASA también está buscando desarrollar el Deep Space Transport y el Mars Base Camp and Lander.

El primero exige un vehículo reutilizable que dependería de una combinación de Propulsión Eléctrica Solar (SEP) y propulsión química para transportar tripulaciones hacia y desde el Gateway, mientras que el último orbitaría Marte y proporcionaría los medios para aterrizar y regresar de la superficie.

Mientras que el Gateway forma parte de la primera fase del plan “Viaje a Marte” de la NASA, la fase “Earth Reliant”, que implica la exploración cerca de la Luna utilizando las tecnologías actuales, estos componentes formarán parte de la Fase II, que consiste en desarrollar capacidades de duración más allá de la Luna.

Si todo va según lo previsto, y dependiendo del entorno presupuestario futuro, la NASA todavía espera llevar una misión con tripulación a Marte para el año 2030.

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