Las plantas reales son fábricas de energía eficientes, convirtiendo la luz solar en oxígeno y glucosa. Sin embargo, los investigadores de la Universidad Northeastern han llevado esto un paso más allá con plantas artificiales que no dependen de la fotosíntesis. Estas hojas sintéticas, creadas por el Departamento de Ingeniería Eléctrica y Computacional, utilizan dos enfoques para cosechar energía.

Generación híbrida: Electricidad del viento y la lluvia

El primer enfoque convierte las plantas en nanogeneradores triboeléctricos (TENG), funcionando de manera similar a la electricidad estática. Las hojas artificiales están compuestas por capas delgadas de nanofibras de nailon entre dos capas de politetrafluoroetileno, conocido como el revestimiento antiadherente Teflón, y electrodos de cobre. Cuando el viento mueve las hojas, estas capas se frotan entre sí, generando una carga estática que los electrodos convierten en electricidad.

El segundo enfoque permite que las hojas funcionen simultáneamente como un generador de energía basado en gotas (DEG). Cada hoja está envuelta en una tela hidrofóbica y conductora, lo que permite que una gota de lluvia genere una corriente al producir un desequilibrio de cargas.

Energía a pequeña escala: Luces LED que parpadean

Los investigadores probaron el concepto exponiendo una planta artificial a viento y lluvia simulados, generando suficiente electricidad para hacer parpadear visiblemente 10 pequeñas luces LED. Aunque a esta escala la producción de energía no es útil, imagina un árbol completo cubierto de hojas artificiales durante una tormenta de verano. La electricidad generada podría almacenarse en baterías y compartirse con la red, o incluso podríamos cargar nuestros dispositivos en un gigantesco sauce llorón con un puerto USB-C.

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