Alemania, que retiró su última planta de energía nuclear de la red en abril, no quiere terminar con la energía atómica. Pero en lugar de recurrir a la fisión, el proceso que se utiliza en una planta de energía nuclear “convencional”, está poniendo sus esperanzas en otra tecnología: la fusión nuclear. Este método de producción de energía teóricamente ilimitado, limpio, descarbonizado y seguro, que ha sido objeto de investigación durante más de 50 años, está experimentando actualmente un gran interés mundial.

Se ha invertido un total de 4.500 millones de euros en todo el mundo en este campo en 2021. Alrededor de 30 empresas emergentes están trabajando en esto, dos tercios de ellas en los Estados Unidos. Alemania, que se considera bien posicionada en el campo, ha decidido jugar su carta en la carrera y a falta de sol para generar energía limpia apuesta por la FUSIÓN NUCLEAR.

En cualquier caso no hay que olvidar que incluso la FISIÓN NUCLEAR es energía limpia porque tiene cero emisiones de dióxido de carbono; sin embargo, al mismo tiempo, produce cantidades masivas de desechos radiactivos peligrosos que se acumulan a medida que se construyen más reactores en todo el mundo sad

Por otro lado, según la Universidad de Bristol las baterías de diamante radiactivo podrían ser una posible solución para reciclar los desechos nucleares y reducir el impacto ambiental. Estas baterías funcionan a través de la desintegración beta de los desechos nucleares y convierten la energía nuclear en energía eléctrica utilizando un semiconductor. Sin embargo, las baterías nucleares son menos eficientes que otros tipos de baterías debido a la emisión aleatoria de partículas beta y la baja densidad de potencia. Aquí es donde entra en juego el diamante policristalino (PCD), que se utiliza como fuente radiactiva y semiconductor, permitiendo que la batería se recargue de forma autónoma durante siglos.

Sin embargo estas baterías no son adecuadas para dispositivos como computadoras portátiles o teléfonos inteligentes debido a la baja densidad energética que proporcionan. Por lo tanto, su aplicación se limita a dispositivos pequeños y de larga duración, como sensores y marcapasos.

Estas baterías que utilizan diamantes sintéticos y nanotecnología para mejorar su seguridad tienen una vida útil estimada de hasta 28.000 años y se espera que salgan al mercado en 2023.

Por ello las baterías de diamante radiactivo podrían tener un impacto positivo en la industria espacial y en vehículos eléctricos , ya que proporcionan una fuente de energía duradera y confiable. Sin embargo, las baterías convencionales siguen siendo más baratas de fabricar, aunque generan más desechos electrónicos y tienen una vida útil más corta.

Como suele ocurrir, a  pesar de las características prometedoras de las baterías de diamante radiactivo, aún existen desafíos en cuanto a los costos de producción y la baja producción de energía. Será necesario esperar para ver si los fabricantes pueden superar estos desafíos y hacer que estas baterías sean rentables y accesibles en el mercado.

 

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