La teleportación cuántica es otro de esos temas «avanzados» que gustan tanto a nuestro negacionista català como el grafeno, por ejemplo.

Tal y como hoy la entendemos, la teleportación no consiste, como sugieren las películas de ciencia ficción, en desmaterializar un objeto en un sitio y volver a materializarlo en otro lugar lejano, sino más bien en enviar información cuántica (las propiedades intrínsecas de una partícula subatómica) de un lugar a otro pero sin atravesar el espacio que las separa … aunque suene un poco raro.

Esto sería posible gracias a una propiedad única del mundo subatómico, el ‘entrelazamiento cuántico’, gracias a la que dos partículas entrelazadas se ‘comunican’ instantáneamente entre ellas sin importar a qué distancia estén una de otra, de modo que cualquier cambio que se produzca en una de las partículas se refleja inmediatamente en la otra.

Al recibir la información, de hecho, la segunda partícula adquiere todas las características de la primera, de la que se vuelve indistinguible. En la práctica, es como si la primera partícula hubiera viajado instantáneamente de un lugar a otro del Universo.

Aunque cueste entenderlo hoy en día la teleportación cuántica es algo «rutinario» en los laboratorios de física de todo el mundo, y se ha convertido en una tecnología imprescindible para el desarrollo de la computación y la Internet cuántica.

Pero existe otro posible uso, hasta ahora teórico, de la teleportación cuántica … su uso para teletransportar energía.

Ya en el año 2008, el físico japonés Masahiro Hotta, de la Universidad de Tohoku, desarrolló una teoría que permitía el teletransporte de energía aprovechando los estados de vacío.

La idea sugería que esos estados no están realmente vacíos, sino que en ellos hay partículas que fluctúan, apareciendo y desapareciendo continuamente de la realidad. Y, lo más importante, algunas de esas partículas están entrelazadas.

Algo puramente teórico, ya que los estudios de Hotta no se llegaron a materializar en experimentos de laboratorio. Ahora, sin embargo, Kazuki Ikeda afirma haber dado este paso al conseguir, por primera vez, teletransportar energía utilizando una computadora cuántica ordinaria (la de IBM, por cierto).

Según el autor del estudio, los resultados son consistentes con la solución exacta de la teoría y son mejorados por la mitigación del error de medición. La teletransportación de energía cuántica requiere solo operaciones locales y comunicación clásica. Por lo tanto, sus resultados proporcionan un punto de referencia realista que es totalmente alcanzable con las tecnologías de comunicación y computación cuánticas actuales

 

 

 

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Oscar
Oscar
8 dias antes

Qué bien! Para cuando le puedo teletransportar verrugas a mi ex???

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