La aviación es uno de los principales métodos de transporte de los que dispone la humanidad en la actualidad y que, durante los últimos años, no ha parado de ganar popularidad. Tan solo en la Unión Europea, el número de vuelos aumentó un 8 % entre 2014 y 2017, y la Agencia Europea de Seguridad Aérea (EASA) ha estimado que es probable que crezcan un 42 % entre 2017 y 2040.

Sin embargo en un estudio que hicimos en la petrolera (antes del COVID) sobre la demanda prevista de queroseno en España hasta el 2030 comprobamos que la puesta en marcha de los trenes de alta velocidad había impactado muy y mucho sobre los vuelos nacionales…y ahí está por ejemplo la propuesta por el Gobierno de eliminar el Puente aéreo Madrid-Barcelona.

Por otra parte lo que cada días está más claro que para viajes muy largos la única opción en la actualidad son los aviones… limpios, eso sí. Por eso, FlyZero, el grupo de investigadores dirigido por el Instituto de Tecnología Aeroespacial del Reino está trabajando en el desarrollo de una aeronave que pueda alcanzar las velocidades de los aviones de pasajeros actuales y, en algunos casos, superar la cantidad de pasajeros de estos.

Uno de los grandes desafíos de la actualidad es reducir el impacto ambiental que produce el transporte aéreo de larga distancia.

Bajo esta premisa, más de 100 expertos aeroespaciales del proyecto FlyZero examinaron los pros y los contras de las diferentes alternativas de propulsión y fueron descartando las menos prometedoras hasta quedarse con la última opción.

Las baterías quedaron fuera de la carrera rápidamente por su enorme peso. El amoníaco también quedó fuera de juego por sus emisiones nocivas y el peso de los sistema de propulsión y combustibles requeridos.

Una de las alternativas más prometedoras, el hidrógeno en estado gaseoso, fue tachado de la lista por ocupar demasiado espacio y ofrecer una autonomía reducida.

El gran ganador fue el hidrógeno líquido ya que, según FlyZero, es el ideal para los grandes motores de combustión de los aviones de pasajeros.

Asimismo, este tipo de sistema permitiría recorrer grandes distancias y reducir la necesidad de reabastecimiento en medio del viaje.

Utilizando estos datos, el equipo imaginó un avión conceptual de tamaño medio y propulsado por hidrógeno líquido con capacidad para 279 pasajeros y podría alcanzar los 9.723 km de vuelo sin necesidad de reabastecimiento.

FlyZero cree que este tipo de aeronaves «tendrá una economía operativa superior a la de los aviones convencionales a partir de mediados de la década de 2030«.

No obstante, aún quedan desafíos por resolver como el desarrollo de la tecnologías para estos aviones, el almacenamiento, la distribución, el precio del hidrógeno y, por supuesto, la seguridad.

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