Cuando estos días he leído (y visto en las Noticias) la propaganda de Iberia y Repsol sobre el primer vuelo en España con biocombustibles producidos con resíduos  me ha traído a la memoria la noticia publicada en octubre del año 2011 titulada Iberia y Repsol realizan el primer vuelo español con biocombustible. Esperemos que esta vez no se repita la historia y no sea el primer y último vuelo con combustible de este tipo.

Por ahí fuera, científicos de la ETH de Zúrich han construido una planta capaz de producir combustibles líquidos neutros en carbono a partir de la luz solar y el aire. El próximo objetivo será llevar esta tecnología a escala industrial y lograr su competitividad. En un artículo publicado en la revista científica «Nature» se describe el funcionamiento de este novedoso reactor solar y esbozan un marco político que incentivaría la expansión de la producción de «queroseno solar«.

Los combustibles neutros en carbono son cruciales para hacer sostenible el transporte aéreo y marítimo. La planta desarrollada en Zúrich puede utilizarse para producir combustibles líquidos sintéticos que liberan durante su combustión la misma cantidad de CO2 que antes se extraía del aire para su producción. El CO2 y el agua se extraen directamente del aire ambiente y se dividen mediante energía solar. Este proceso produce «gas de síntesis» una mezcla de hidrógeno y monóxido de carbono, que luego se transforma en queroseno, metanol u otros hidrocarburos.

Los análisis de todo el proceso muestran que el combustible costaría entre 1,20 y 2 euros por litro si se produjera a escala industrial (y a menor precio que el combustible de Repsol producido a partir de los resíduos).  Las regiones desérticas con grandes recursos solares son especialmente adecuadas como lugares de producción. «A diferencia de lo que ocurre con los biocombustibles, cuyo potencial es limitado debido a la escasez de tierras agrícolas, esta tecnología permite satisfacer la demanda mundial de combustible para aviones utilizando menos del uno por ciento de las tierras áridas del mundo y no competiría con la producción de alimentos o piensos para el ganado», explica Johan Lilliestam, jefe del grupo de investigación del IASS y profesor de política energética de la Universidad de Potsdam. Si los materiales utilizados para construir las instalaciones de producción, como el vidrio y el acero, se fabrican con energías renovables y métodos neutros en carbono, las emisiones pueden reducirse aún más, hasta llegar a ser casi nulas.

Sin embargo, dados los elevados costes de inversión inicial, los combustibles solares (o los biocombustibles) necesitarán apoyo político para asegurar su entrada en el mercado.

 

 

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