Está claro que la nanotecnología ha llegado para quedarse y poco a poco hasta los robots se están haciendo cada vez más diminutos.

De ahí que en la Universidad de Cornell estén trabajando en el desarollo de microrobots nadadores que se alimentan mediante ultrasonidos intentando emular la forma con la que ciertos microorganismos (desde bacterias a las células cancerígenas) migran y se comunican entre sí.

Si bien el mecanismo para su movimiento estaba claro que sería utilizando un flagelo similar al que utilizan algunois organismos unicelulares e incluso el esperma. El problema radica en dotarlos de una fuente de energía propia ya que en la naturaleza lo hacen consumiento parte de la materia orgánica existente en los fluídos por los que se mueven. La solución de una mochila microscópica con una celda de energía no es realista sad

Por ello el equipo de investigación creó un micro robot triangular que se mueve como una mezcla de insecto y un pequeño cohete.

La parte más importante del diseño es el par de cavidades que tiene en su parte posterior y que, gracias a ser el robot de un material hidrofóbico, se llenan de sendas burbujas de aire cuando es sumergido pudiendo hacerse vibrar gracias a un transductor ultrasónico que genera un vórtice capaz de moverlo.

El reto futuro es hacer que estos microrobots sean biocompatibles para poder inyectarlos por el torrente sanguíneo (por miles … en plan espermatozoide) para que alguno llegue a su objetivo.

 

 

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