Como recordaréis, uno de nuestros útimos proyectos pre-pandemia fue el montar nuestra propia estación meteorológica ubicada a 250 km de distancia y conectada a nuestro Home Assistant sin disponer de Internet ni de conexión a datos. Lo hicimos con Sigfox… que finalmente se quedó sin batería después de tantos meses de «alejamiento».

Una alternativa en la que siempre pensamos fue LoRaWAN y que esperamos probar lo antes posible  debido a tres características importantes de esta tecnología: la confiabilidad de la red, la seguridad que ofrece, y la flexibilidad de despliegue.

En lo referente a la confiabilidad, distintos escenarios con los que se ha trabajado ofrecen resultados tremendamente positivos. LoRaWAN se basa en el empleo de la banda de uso libre de 868 MHz. En el caso de escenarios basados en la trazabilidad de activos en campo abierto, se consiguió establecer enlaces cercanos a los 8 kilómetros de distancia de manera confiable, en orografía montañosa y con abundante presencia de arbolado, sin perder conectividad entre dispositivos de campo y receptores. En el caso de zonas urbanas, se consiguió un buen nivel de conectividad, sin afectación por estructuras metálicas y edificios en zonas pobladas. Y en el ámbito industrial la tecnología ha demostrado ser capaz de proporcionar, con un único gateway, capacidad de dotar de conectividad a una planta industrial de 27.000 m2 con abundante presencia de obstáculos metálicos.

En lo relativo a seguridad, la tecnología LoRaWAN se basa en el establecimiento del uso obligatorio de diversos medios para asegurar la integridad y la seguridad de las comunicaciones. El primero de ellos es el establecimiento de un proceso de autenticación de los dispositivos y de cifrado de la carga útil de manera obligatoria, pero no menos importante es el uso de dos capas de criptografía basadas en el algoritmo AES-128 a la hora de establecer de sesiones de red y de aplicación. Todo ello se complementa mediante mecanismos de identificación del dispositivo basados en el control de tramas emitidas, y en la reautenticación del dispositivo, en caso de pérdida de la sesión. Como medidas complementarias, el protocolo permite la actualización de Firmware Updates Over-The-Air (FUOTA), así como la utilización de hardware criptográfico específico (HSM, Hardware Security Module) para reforzar la seguridad de los sistemas. Y eso en lo que respecta a la comunicación IoT, pero -de igual manera- se establecen requisitos de seguridad a la hora de interactuar con servidores de explotación de la información proporcionada desde la red IoT.

En cuanto al último de los aspectos analizados, la tecnología LoRaWAN ofrece ventajas nada desdeñable. Al estar definida mediante una especificación abierta, es posible hacer despliegues tanto con operadores comerciales como con sistemas privados basados en código abierto. Dentro del primer ámbito es posible incluso encontrar operadores colaborativos y autogestionados, como es el caso de The Things Network, a iniciativas puramente comerciales, como el caso de las compañías Cellnex o Everynet. Y en el caso del segundo, nos podemos encontrar con apuestas tan interesantes como es Chirpstack, que permite su despliegue tanto en entornos de servidor convencional, como en arquitectura de microservicios.

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