El síndrome del ojo seco es un problema ocular que se da cuando el ojo no es capaz de producir la cantidad suficiente de lágrima como para hidratar y lubricarlo correctamente o, en otros casos, produce la cantidad de lágrima deseable, pero esta es de una calidad insuficiente como para cumplir correctamente su función.

En estos casos, se experimentan molestias continuas como picor y escozor en los ojos, sensación de tener arenilla, enrojecimiento, falta de hidratación, fotofobia o fatiga visual, entre otras… y es la razón por la que algunos tuvimos que prescindir del uso de lentillas y volver a nuestras pesadas gafas sad

Ahora sin embargo investigadores holandeses han conseguido hacer crecer pequeñas glándulas lagrimales incorpóreas en una placa de Petri. Estos organoides lloran cuando los científicos se 00lo ordenan.

Se trata de un avance clave para profundizar mejor en el mecanismo de producción de lágrimas, así como descubrir nuevos tratamientos para el cáncer de la glándula lacrimal, la enfermedad del ojo seco y otras afecciones oculares. En un futuro incluso se podrían desarrollar organoides transplantables a pacientes con deficiencias de funcionamiento en sus propias glándulas.

Estos organoides se construyen in vitro, en suspensión 3D, a partir de células madre que se multiplican para formar glándulas lagrimales, que se encuentran dentro del párpado superior. Entre sus funciones no está solamente suministrar líquido cuando lloramos, sino lubricar constantemente la córnea y protegernos de bacterias y patógenos dañinos. Incluso existen casos graves en los que la disfunción del conducto lagrimal puede provocar ceguera.

El siguiente paso para este equipo será conseguir que crezcan glándulas lagrimales a partir de una gama más amplia de células. De este modo, podrían obtener una comprensión más profunda de qué es lo que nos hace llorar y cómo es parte integral de nuestra salud ocular.

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